Día Mundial de la Salud

Mensajes para el Día Mundial de la Salud 2005


Mensaje 2

Las madres y los niños sanos son la verdadera riqueza de una sociedad.

La supervivencia y el bienestar de las madres y de los niños no sólo son importantes en sí mismos, sino que además son fundamentales para encontrar una solución a problemas económicos, sociales y de desarrollo de mayor alcance. La muerte y la enfermedad de una madre y de sus hijos también generan sufrimiento en su familia, su comunidad y su país. Aumentar la supervivencia y el bienestar de las madres y de los niños no solamente mejorará la salud de la sociedad, sino que también contribuirá a reducir las desigualdades y la pobreza.

  • La mala salud es una de las principales razones por las que las familias se empobrecen y permanecen en la pobreza (Narayan et al., 2000). Cuando una madre o sus hijos enferman, aumenta el gasto familiar. El pago de honorarios médicos y de otros gastos efectivos son un importante factor disuasorio para las familias a la hora de buscar asistencia sanitaria, lo que provoca peligrosos retrasos al tratar de obtener ayuda fuera del hogar, en particular para los niños y las mujeres embarazadas (OCDE y OMS, 2003).
  • Cuando una madre enferma o muere, su aportación productiva al hogar, a la fuerza de trabajo, a la economía y a la sociedad se pierde, y la supervivencia y educación de sus hijos se ven amenazadas. Se estima que todos los años muere un millón de niños pequeños a consecuencia del fallecimiento de la madre (OMS, 2003a). Los niños de familias que han sufrido la muerte de la madre en los 12 meses anteriores pasan mucho menos tiempo en la escuela, que los niños de familias que tienen a su madre.
  • Es indispensable que la población infantil goce de buena salud para que haya desarrollo económico y social (Banco Mundial, 1993). Se estima que por cada dólar que se invierte en la salud infantil, se obtienen siete dólares gracias a una reducción del gasto social y a un aumento de la productividad de la población joven y la población adulta (Banco Mundial, 1996). Cuando muere o enferma un niño, la familia y la sociedad sufren. Las enfermedades frecuentes y la malnutrición afectan negativamente al desarrollo cognitivo, al tamaño corporal y a la energía de los niños pequeños. Esto disminuye el rendimiento escolar final y, posteriormente, la productividad y la capacidad de trabajo (Comisión sobre Macroeconomía y Salud, 2001).
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