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Objetivos y mensajes del Día Mundial de la Salud 2004
El Día Mundial de la Salud 2004 ofrecerá una ocasión única para sensibilizar sobre los efectos y el costo social de los traumatismos por accidentes de tránsito. Se pondrá de relieve la vulnerabilidad específica de determinados grupos de usuarios de la vía pública, en particular los peatones, los ciclistas, los motociclistas y los pasajeros, y se hará un llamamiento para que se tomen medidas destinadas a aumentar los programas de prevención de traumatismos por accidentes de tránsito.
Con independencia del tipo de eventos que esté planificando para el Día Mundial de la Salud 2004, le alentamos a que los articule alrededor de los siguientes mensajes clave:
Los traumatismos por accidentes de tránsito son uno de los principales problemas de salud pública y de desarrollo en el mundo, y afectan de forma desproporcionada a determinados grupos vulnerables de usuarios de la vía pública. Se prevé que en los próximos años su volumen aumentará considerablemente.
Se estima que en el año 2000 murieron en todo el mundo 1,26 millones de personas como consecuencia de los accidentes de tránsito. Esa cifra representa más del 2% de la mortalidad mundial. En los países de ingresos bajos y medios, donde se produce el 90% de los accidentes de tránsito mortales, la mayoría de las víctimas son peatones, motociclistas, ciclistas y pasajeros, a menudo de los medios de transporte público. La mayor parte de esas personas nunca podrían permitirse la adquisición de un vehículo de motor privado. En cuanto al futuro, según las previsiones de la OMS, en el año 2020 los accidentes de tránsito podrían ser la tercera causa más importante de enfermedad.
Los traumatismos por accidentes de tránsito pueden prevenirse y sus consecuencias pueden aliviarse.
Los conocimientos actuales permiten adoptar medidas en diferentes ámbitos para prevenir los traumatismos por accidentes de tránsito. La dificultad radica en adaptar las estrategias aplicadas con buenos resultados en los países de ingresos altos a los países de ingresos bajos y medios, o, en su lugar, elaborar nuevas estrategias que respondan a esas situaciones, en particular donde los traumatismos por accidentes de tránsito aumentan a un ritmo alarmante.
Es fundamental que los programas de prevención estén respaldados por un firme compromiso político; corresponde a los gobiernos una función particular a la hora de crear las condiciones que favorezcan la seguridad vial.
Este compromiso exige la aplicación de políticas y programas de seguridad vial debidamente financiados, que periódicamente sean objeto de seguimiento y evaluación. Además, es importante que el compromiso político se vea complementado por una mayor participación ciudadana en favor de la seguridad vial.
La seguridad vial es responsabilidad de todos. La formación de alianzas que engloben a diversos sectores de la sociedad puede contribuir a promover y facilitar la labor destinada a prevenir los traumatismos por accidentes de tránsito.
Los estudios realizados sobre estrategias eficaces en la prevención de esos traumatismos indican que es urgente adoptar un enfoque multisectorial que englobe a sectores como la salud, el transporte, la educación, el medio ambiente y las autoridades responsables del cumplimiento de la ley.
Corresponde al sector de la salud, entre otros, un papel decisivo a la hora de promover y favorecer la seguridad vial.
Esta función debe abarcar, en particular, la obtención de datos que permitan demostrar las consecuencias sanitarias, sociales y económicas de los traumatismos por accidentes de tránsito; el seguimiento y la evaluación de las intervenciones de seguridad vial; la prestación de servicios de atención y rehabilitación adecuados a todas las personas que hayan sufrido lesiones; y la promoción de una estrategia multisectorial de prevención de los traumatismos por accidentes de tránsito.
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