Tuberculosis (TB)

Nuevas políticas y actividades de renovación tecnológica en los sistemas de cultivos líquidos

Antecedentes

El examen microscópico de muestras de esputo continúa siendo el sistema más utilizado en los países en desarrollo para diagnosticar la tuberculosis. Lamentablemente, la relativamente baja sensibilidad del estudio microscópico del frotis de esputo -sobre todo en presencia de coinfección por el VIH- es un importante obstáculo para detectar casos.

La estrategia de la OMS Alto a la Tuberculosis, que sostiene el Plan Mundial para Detener la Tuberculosis 2006-2015 de la Alianza Alto a la Tuberculosis, describe los principales enfoques necesarios para prevenir y controlar la tuberculosis, haciendo hincapié en la importancia de la detección de casos por medio de cultivos bacteriológicos de calidad asegurada.

Fundamento de los sistemas de cultivos líquidos

En la mayoría de los países con prevalencia de la tuberculosis, el diagnóstico de laboratorio de esta infección bacteriana depende en gran parte del estudio microscópico directo de muestras de esputo. Además de tener baja sensibilidad, ese examen no puede diferenciar entre organismos viables y no viables ni identificar las cepas farmacorresistentes. El cultivo micobacteriano es más sensible, pero el cultivo de bacilos de la tuberculosis en un medio sólido tradicional requiere hasta ocho semanas, con lo que a falta de un diagnóstico confirmado el tratamiento apropiado se demoraría. Los laboratorios también necesitan usar un método rápido y económicamente accesible para la identificación de especies con miras a distinguir entre el complejo Mycobacterium tuberculosis y la micobacteria no tuberculosa.

Es urgentemente necesario ampliar la capacidad de cultivo y/o mejorar el acceso a los cultivos para abordar las dificultades de diagnóstico resultantes de las epidemias de tuberculosis asociada al VIH y tuberculosis farmacorresistente, en particular en los entornos con recursos limitados. Los sistemas de cultivos líquidos constituyen el método ordinario de diagnóstico de la tuberculosis y tratamiento de pacientes con esa infección en los países industrializados. Con una mayor sensibilidad y menores demoras, los sistemas de cultivos líquidos pueden mejorar considerablemente el tratamiento de los pacientes.

Deben seguirse estrictamente las normas de bioseguridad para evitar el riesgo de infección del personal de laboratorio. La OMS clasifica M. tuberculosis expulsado en forma de aerosol como un organismo perteneciente al grupo de riesgo que requiere precauciones de bioseguridad del nivel 3 en laboratorio.

Nuevas políticas de la OMS

En 2007, la OMS dio a conocer nuevas recomendaciones de política sobre el uso de cultivos líquidos y la identificación rápida de especies. Se recomienda utilizar ambas tecnologías dentro del contexto de planes integrales específicos de país para fortalecer la capacidad de laboratorio y basándose en un enfoque gradua.

Prepararse para la adopción, introducción y aplicación de sistemas de cultivos líquidos en los países

La adopción, introducción y aplicación oportunas y eficaces de sistemas de cultivos líquidos por los programas nacionales de control de la tuberculosis requieren la participación, preparación y comunicación de importantes partes interesadas

En el plano nacional, la adopción de sistemas de cultivos líquidos es un proceso multisectorial que conduce a una decisión explícita de política para acceder a esta tecnología y usarla. La decisión de política sigue a un análisis de sus beneficios, riesgos y costos, y de la capacidad del sistema de salud para financiar, gestionar y asegurar su acceso sostenible y su uso apropiado. Los ministerios de salud deben pronunciarse sobre la adopción de los sistemas de cultivos líquidos en el contexto de un plan nacional integral y detallado para fortalecer la capacidad de laboratorio; además, antes de introducir y aplicar la tecnología deben comunicar la decisión de política.

La introducción de sistemas de cultivos líquidos y antibiogramas exige que los países lleven a cabo actividades coordinadas para preparar el acceso eficaz y sostenible a esta tecnología de diagnóstico. Entre esas actividades figuran las siguientes: asegurar una reglamentación apropiada; preparar planes por fases para la adquisición de equipo y suministros y la gestión logística; revisar directrices, instrumentos y material didáctico; movilizar recursos financieros, y organizar la formación de personal. El establecimiento de planes nacionales para ampliar los cultivos de bacilos de la tuberculosis y los antibiogramas deben basarse en una red sólida de laboratorios de diagnóstico microscópico de calidad asegurada, lo cual sigue siendo la piedra angular para el diagnóstico de la tuberculosis.

Los laboratorios deben tener una experiencia demostrada en cultivos y antibiogramas usando métodos convencionales. Los países deben aplicar los sistemas de cultivos líquidos, empezando con el laboratorio de referencia nacional, e integrarlos en un plan integral específico para cada país dirigido a fortalecer la capacidad de laboratorio que aborde, por lo menos, las siguientes cuestiones:

  • el nivel de bioseguridad apropiado;
  • un plan detallado para el usuario con las garantías y compromisos del fabricante;
  • la formación apropiada de personal;
  • el mantenimiento de la infraestructura y equipo en los laboratorios;
  • el transporte rápido de muestras de la periferia a los laboratorios donde se realizan los cultivos;
  • la comunicación rápida de resultados.

El proceso de aplicación engloba las medidas necesarias para ejecutar las políticas relativas a los cultivos líquidos y los antibiogramas, incluido un sistema para vigilar y evaluar los progresos realizados en estas actividades y su efecto sobre el control de la tuberculosis.

Instrumentos propuestos

El grupo de trabajo de la Alianza Alto a la Tuberculosis que se ocupa de la renovación tecnológica ha elaborado una lista de verificación de medidas básicas para facilitar a las partes interesadas de ámbito mundial y nacional la planificación de la evaluación, adopción, introducción y aplicación oportunas de las recomendaciones de la OMS, según proceda. La guía ilustra las medidas que pueden adaptarse a la situación de cada país.

Será fundamental lograr la participación de algunas de las partes interesadas afectadas y preocupadas por los problemas relacionados con la tuberculosis. El grupo de trabajo de renovación tecnológica ha preparado un documento para orientar a los gestores de los programas nacionales de control de la tuberculosis, otros programas y autoridades de salud pública pertinentes, y servicios de laboratorio clínico y de diagnóstico en la labor de identificar e implicar a las partes interesadas. El documento también proporciona instrumentos sencillos para preparar un plan de participación de las partes interesadas y una lista de material de lectura propuesto sobre esta cuestión.

Por último, el grupo de trabajo de la Alianza Alto a la Tuberculosis que se ocupa de la renovación tecnológica ha colaborado con el Departamento Alto a la Tuberculosis, de la OMS, para incluir el componente de renovación tecnológica en el marco de planificación del programa de la OMS sobre la tuberculosis y en el instrumento para el cálculo de costos y la presupuestación. Gracias a ello los países podrán incluir una partida presupuestaria para la aplicación de los sistemas de cultivos líquidos y antibiogramas.

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