Salud Pública y Medio Ambiente

Semana de acciòn internacional para prevenir el envenenamiento por plomo

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Transcripción

Señoras y señores:

El día de hoy, la Organización Mundial de la Salud celebra por vez primera la Semana de acción internacional para prevenir el envenenamiento por plomo, bajo el lema «Prevenir la exposición de los niños al plomo para un futuro saludable». Nuestra atención estará centrada en las gravísimas consecuencias del plomo para la salud humana, en particular de nuestros hijos. La semana comprenderá del 20 al 26 de octubre y tendrá la finalidad de reforzar la sensibilización mundial y exhortar a realizar miles de actividades con miras a instar a los países a que redoblen las medidas para eliminar el uso del plomo en la pintura.

La exposición al plomo causa 143 000 muertes al año y la carga más onerosa recae en las regiones en desarrollo. Según las estimaciones, la exposición de los niños a este metal ocasiona 600 000 casos nuevos de discapacidad intelectual cada año. En general, el 99% de los niños afectados por la exposición intensa al plomo viven en países de ingresos bajos y medianos.

Los efectos tóxicos de este metal se conocen desde hace siglos. Sin embargo, apenas en las décadas más recientes se reconocieron los profundos efectos que la exposición al plomo, por leve que sea, ejerce en el desarrollo de los niños pequeños y, a la larga, en la salud de los adultos.

En la actualidad estamos convencidos de que no hay un umbral de exposición al plomo que pueda considerarse inocuo. Se trata por lo tanto de un problema que exige una actuación urgente.

La exposición a concentraciones elevadas de plomo lesiona el cerebro y el sistema nervioso central, lo que causa estado de coma, convulsiones e incluso la muerte. Los niños que sobreviven a semejante exposición padecen con frecuencia deterioro intelectual y trastornos del comportamiento.

Cuando las personas se exponen a concentraciones menores (que no dan lugar a síntomas evidentes y anteriormente se consideraban inocuas), se producen una variedad de lesiones en distintos aparatos y sistemas. El plomo afecta en particular el desarrollo cerebral de los niños, lo que ocasiona una merma del cociente intelectual, trastornos del comportamiento —como el acortamiento del lapso de atención y el aumento de los comportamientos antisociales— y reducción de la capacidad de aprendizaje. Se cree que estos efectos son irreversibles. En los adultos aumenta el riesgo de enfermedades renales e hipertensión arterial.

Por fortuna, el envenenamiento por plomo se puede prevenir completamente mediante una serie de medidas para reducir los usos de este metal y vigilar y tratar la exposición al mismo. Por ejemplo, la eliminación gradual del plomo en la gasolina ha disminuido la exposición colectiva de la población. Sin embargo, persisten algunas fuentes de plomo, y una de ellas es la pintura.

Exhortamos a todos los países a que adopten medidas nacionales para eliminar el uso del plomo en la pintura. En algunos países donde se han emprendido campañas de información pública sobre este problema, varios fabricantes han adoptado medidas voluntarias para dejar de agregar compuestos plúmbicos a las pinturas decorativas.

La OMS está tratando de redoblar los esfuerzos para eliminar el uso de la pintura en el plomo.

Unos 30 países de todo el mundo ya han eliminado paulatinamente el uso de pintura con plomo. La Alianza Mundial para Eliminar el Uso del Plomo en la Pintura, una iniciativa conjunta de la Organización Mundial de la Salud y el Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente, ha establecido el objetivo de eliminar el uso del plomo en la pintura de aquí al año 2020, con una meta intermedia de 70 países para 2015.

Este objetivo se puede alcanzar.

Al hacerlo, estaremos allanando el camino para proteger nuestra salud y la salud de nuestros hijos, y para salvaguardar el medio ambiente.