Campos electromagneticos (CEM)

Campos electromagnéticos y salud pública

Campos eléctricos y magnéticos estáticos

Nota descriptiva N°299
Marzo de 2006

La aplicación de tecnologías que utilizan campos estáticos es cada vez más frecuente en determinadas actividades, como la utilización de imágenes por resonancia magnética (IRM) en la medicina, los sistemas de transporte que utilizan corriente continua o campos magnéticos estáticos, y la investigación sobre física de las altas energías. Cuanto mayor es la intensidad del campo estático es más probable que se produzca una variedad de interacciones con el cuerpo.

En el marco del Proyecto Internacional CEM (campos electromagnéticos) de la Organización Mundial de la Salud (OMS) se han examinado recientemente las repercusiones sanitarias de la exposición a campos estáticos intensos y se ha destacado la importancia de proteger la salud del personal médico y de los pacientes (en particular, los niños y las mujeres embarazadas), así como de los trabajadores de industrias que producen magnetos con campos de alta intensidad (Criterios de Salud Ambiental, 2006).

FUENTES

Los campos eléctricos y magnéticos son generados por fenómenos como el campo magnético terrestre y las tormentas eléctricas, o por el uso de la electricidad. Cuando esos campos no varían con el tiempo se dice que son estáticos y tienen una frecuencia de 0 Hz.

En la atmósfera, los campos eléctricos estáticos (también denominados campos electroestáticos) se producen de forma natural con tiempo despejado, pero sobre todo en presencia de nubes de tormenta. La fricción también puede separar las cargas positivas y negativas y generar campos electroestáticos de alta intensidad. La intensidad de un campo se mide en voltios por metro (V/m) o en kilovoltios por metro (kV/m). En la vida cotidiana podemos recibir descargas de chispas con objetos conectados a tierra o se nos puede erizar el cabello como resultado de la fricción, por ejemplo si caminamos sobre una alfombra. Otra fuente de campos electroestáticos es el uso de electricidad de corriente continua, por ejemplo, los sistemas ferroviarios que utilizan corriente continua y las pantallas de televisores y ordenadores con tubos de rayos catódicos.

Un campo magnético estático se mide en amperios por metro (A/m), pero suele expresarse en términos de la inducción magnética correspondiente, que se mide en teslas (T) o militeslas (mT). En la superficie de la Tierra, el campo geomagnético natural varía entre 0,035 y 0,07 mT; algunos animales son sensibles a él y lo utilizan para orientase. Los campos magnéticos estáticos antropogénicos se producen por la utilización de corriente continua, por ejemplo, en los trenes eléctricos o en procesos industriales como la producción de aluminio o la soldadura de gas. Estos campos pueden tener intensidades más de 1000 veces superiores a la del campo magnético natural de la Tierra.

Las recientes innovaciones tecnológicas han conducido al uso de campos magnéticos cuya intensidad es hasta 100 000 veces superior a la del campo magnético de la Tierra. Esos campos se utilizan en la investigación y en aplicaciones médicas, como la IRM que produce imágenes tridimensionales del cerebro y otros tejidos blandos. En los sistemas clínicos que se utilizan habitualmente, los pacientes y los técnicos pueden estar expuestos a campos magnéticos cuya intensidad varía entre 0,2 T y 3 T. En las aplicaciones de investigaciones médicas se utilizan campos magnéticos de mayor intensidad (hasta 10 T, aproximadamente) para el barrido corporal total del paciente.

EFECTOS SANITARIOS

Existen pocos estudios sobre los efectos de los campos eléctricos estáticos. Según los resultados obtenidos hasta el momento, los únicos efectos agudos están asociados con movimiento del vello cutáneo y malestar provocado por descarga de chispas. No existen investigaciones efectivas acerca de los efectos crónicos o retardados de los campos eléctricos estáticos.

En el caso de los campos magnéticos estáticos, sólo es probable que se produzcan efectos agudos cuando existe movimiento en el campo, como el desplazamiento de una persona o el movimiento corporal interno, como el flujo sanguíneo o los latidos cardíacos. Una persona que se desplace en un campo de más de 2 T puede tener sensaciones de vértigo y náusea, acompañadas en algunos casos por un sabor metálico en la boca y percepciones de destellos luminosos. Aunque sólo son temporales, esos efectos pueden incidir en la seguridad de las personas que ejecutan operaciones delicadas (como los cirujanos que realizan operaciones en unidades de IRM).

Los campos magnéticos estáticos influyen en las cargas eléctricas que se mueven con la sangre, como los iones, y generan corrientes y campos eléctricos alrededor del corazón y los grandes vasos sanguíneos, que pueden alterar ligeramente la circulación de la sangre. Entre los efectos posibles cabe mencionar ligeras alteraciones de los latidos cardíacos y un aumento del riesgo del ritmo cardíaco anormal (arritmia), que pueden poner en peligro la vida del paciente (como la fibrilación ventricular). Sin embargo, estos efectos agudos sólo tienden a producirse en caso de exposición a campos de más de 8 T.

Hasta el momento no se ha podido determinar si existen consecuencias sanitarias a largo plazo incluso en el caso de exposición a campos cuya intensidad se mide en militeslas, porque no se han realizado estudios epidemiológicos adecuados y a largo plazo con animales. Por ejemplo, no es posible clasificar la carcinogenicidad de los campos magnéticos estáticos para los seres humanos (CIIC, 2002).

NORMAS INTERNACIONALES

La Comisión Internacional de Protección contra las Radiaciones No Ionizantes se ha ocupado de la exposición a campos magnéticos estáticos (véase: www.icnirp.org). Los límites actuales de exposición en la actividad laboral se han establecido para evitar las sensaciones de vértigo y náusea inducidas por el movimiento en un campo magnético estático. Los límites recomendados son promedios ponderados por el tiempo de 200 mT para la exposición durante la jornada laboral, con un valor máximo de 2 T. Para el público en general se ha fijado un límite de exposición continua de 40 mT.

Los campos magnéticos estáticos afectan a dispositivos metálicos implantados, como los marcapasos implantados en el cuerpo, lo cual puede tener efectos sanitarios adversos directos. Se sugiere que los portadores de marcapasos cardíacos, implantes ferromagnéticos y dispositivos electrónicos implantados deben evitar los lugares con campos magnéticos de más de 0,5 mT. También deben evitarse los riesgos provocados por objetos metálicos atraídos repentinamente por magnetos con campos superiores a 3 mT.

LA RESPUESTA DE LA OMS

La OMS ha efectuado evaluaciones de los problemas sanitarios planteados por la exposición a campos electromagnéticos con un rango de frecuencia de 0 a 300 GHz. El Centro Internacional de Investigaciones sobre el Cáncer (CIIC) evaluó la carcinogenicidad de los campos estáticos en 2002 y el Proyecto Internacional CEM de la OMS ha realizado recientemente una evaluación exhaustiva de los riesgos sanitarios de estos campos (Criterios de Salud Ambiental, 2006), que permitió determinar lagunas en los conocimientos. En consecuencia, se ha elaborado un programa de investigaciones para los próximos años a fin de aportar datos que permitan elaborar evaluaciones mejor fundamentadas en el futuro (www.who.int/emf). La OMS recomienda una revisión de las normas cuando se publiquen nuevas pruebas científicas.

¿QUÉ PUEDEN HACER LAS AUTORIDADES NACIONALES?

Si bien la utilización de campos magnéticos estáticos aportará enormes beneficios, en particular en la medicina, es preciso evaluar adecuadamente los posibles efectos sanitarios adversos de la exposición a esos campos para determinar con precisión los riesgos y beneficios de su utilización. Pasarán varios años hasta que se completen las investigaciones pertinentes. Entretanto, la OMS recomienda que las autoridades nacionales establezcan programas para proteger tanto al público como a los trabajadores de posibles efectos adversos de los campos estáticos. En el caso de los campos eléctricos estáticos, como el principal efecto consiste en el malestar corporal provocado por descargas eléctricas, es suficiente facilitar información sobre la exposición a grandes campos eléctricos y sobre la manera de evitarla.

En el caso de los campos magnéticos estáticos, puesto que no se dispone de información suficiente sobre los posibles efectos a largo plazo o retardados de la exposición, puede justificarse la adopción de medidas cautelares costoeficaces para limitar la exposición de los trabajadores y el público. La OMS recomienda que las autoridades adopten las medidas siguientes:

  • Adoptar normas internacionales basadas en datos científicos para limitar la exposición humana.
  • Aplicar medidas de protección para la utilización de campos magnéticos en la industria y la investigación científica estableciendo distancias mínimas en el caso de campos magnéticos que pueden suponer un riesgo importante, confinando los campos o aplicando controles administrativos, por ejemplo, en el marco de programas de educación del personal.
  • Estudiar la posibilidad de establecer un procedimiento de autorización para el equipo de imagen de resonancia magnética (IRM) con campos de más de 2 T, a fin de garantizar la aplicación de medidas de protección.
  • Financiar investigaciones para colmar las importantes lagunas de conocimientos acerca de la seguridad de las personas.
  • Financiar equipos y bases de datos de IRM para recoger información sanitaria sobre la exposición de los técnicos y los pacientes.

LECTURAS RECOMENDADAS

Environmental Health Criteria (2006), Static fields, Ginebra: Organización Mundial de la Salud, serie de monografías, vol. 232

Effects of static magnetic fields relevant to human health (2005), Eds. D. Noble, A. McKinlay, M. Repacholi, Progress in Biophysics and Molecular Biology, vol. 87, nos. 2-3, February-April, 171-372

IARC Monographs on the evaluation of carcinogenic risks to humans (2002), Non-ionizing radiation, Part 1: Static and extremely low-frequency (ELF) electric and magnetic fields. Lyon: International Agency for Research on Cancer, Monograph, vol. 80

ENLACES CONEXOS

Para más información puede ponerse en contacto con:

WHO Media centre
Teléfono: +41 22 791 2222
e-mail: mediainquiries@who.int

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