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Declaración de la OMS sobre la Fundación por un Mundo sin Humo financiada por Philip Morris International

Declaración de la OMS
28 de septiembre de 2017

El 13 de septiembre de 2017, la empresa tabacalera Philip Morris International (PMI) anunció su apoyo a la creación de una nueva entidad: la Fundación por un Mundo sin Humo. PMI ha afirmado que espera financiar a esta Fundación mediante contribuciones anuales de aproximadamente US$ 80 millones durante los próximos 12 años.

La Asamblea General de las Naciones Unidas ha reconocido «el conflicto fundamental de intereses entre la industria del tabaco y la salud pública» (1). Por su parte, los Estados Miembros de la OMS han declarado que «la OMS no colabora con la industria tabacalera ni con agentes no estatales que trabajen para promover los intereses de esa industria» (2). Por consiguiente, la Organización no se implicará en esta nueva Fundación.

El artículo 5.3 del Convenio Marco de la OMS para el Control del Tabaco (CMCT) de la OMS obliga a las partes firmantes a proteger las políticas de salud pública de los intereses comerciales y otros intereses creados de la industria tabacalera, de conformidad con la legislación nacional. Las directrices de aplicación de este artículo establecen claramente que los gobiernos deben limitar las interacciones con la industria tabacalera y rechazar las alianzas con ellas. Además, explicitan que los gobiernos no deben aceptar contribuciones financieras o de otra índole de la industria tabacalera o de entidades y personas que trabajen para promover sus intereses, como la citada Fundación.

El enfoque más eficaz para combatir el tabaquismo es reforzar la aplicación del CMCT de la OMS. Se ha demostrado que las políticas que incluyen impuestos sobre el tabaco, advertencias gráficas, la prohibición total de la publicidad, la promoción y el patrocinio del tabaco y la ayuda a las personas que quieren dejar de fumar reducen la demanda de los productos de tabaco. Estas políticas no se centran solamente en ayudar a las personas que consumen tabaco a dejar de hacerlo, sino que también previenen la iniciación en el tabaquismo.

Si PMI estuviera plenamente comprometida con el objetivo de poner fin al consumo de tabaco en el mundo, debería apoyar estas políticas, en vez de oponerse a ellas. PMI practica el cabildeo a gran escala y mantiene demandas contra medidas de control del tabaco fundadas en datos científicos, como las que figuran en el CMCT de la OMS y en el plan de medidas para el control del tabaco MPOWER, que ayuda a aplicar el CMCT. Sin ir más lejos, el pasado año PMI perdió frente a Uruguay un arbitraje de un tratado de inversión, después de seis años de litigio. Esta empresa tabacalera destinó alrededor de US$ 24 millones, en un país con una población inferior a los cuatro millones, a oponerse al tamaño grande de las advertencias sanitarias gráficas y a una prohibición de las descripciones engañosas en los envases.

Quedan muchas preguntas por resolver sobre la reducción de los daños producidos por el tabaco (3), pero la investigación que ha de responder a ellas no debe ser financiada por las empresas tabacaleras. La industria tabacalera y los grupos que la representan han inducido a error a la población acerca de los riesgos asociados con otros productos de tabaco, por ejemplo, promocionando los productos de tabaco denominados «light» o «suaves» como alternativa al abandono del tabaquismo a pesar de ser plenamente conscientes de que causan los mismos daños para la salud. Las empresas tabacaleras, entre ellas PMI, continúan adoptando esta conducta engañosa y, en sus prácticas de comercialización de los productos de tabaco, sugieren engañosamente que determinados productos de tabaco son menos perjudiciales que otros.

Esta situación, que se mantiene desde hace décadas, aconseja no aceptar al pie de la letra las investigaciones y la promoción financiadas por las empresas tabacaleras. Hay numerosos y claros conflictos de intereses en la Fundación por un Mundo sin Humo, que se presenta como una entidad que defiende la salud pero está financiada por una empresa tabacalera, sobre todo si se tiene en cuenta que promueve la venta de tabaco y de otros productos de la cartera de marcas de dicha empresa. La OMS no se asociará con esta Fundación. Tampoco deben hacerlo los gobiernos, y la comunidad de la salud pública debería seguir su ejemplo.


(1) Resolución 66/2 de la Asamblea General de las Naciones Unidas. Declaración política de la Reunión de Alto Nivel de la Asamblea General sobre la Prevención y el Control de las Enfermedades No Transmisibles, A/RES/66/2 (24 de enero de 2012), párrafo 38.

(2) Resolución de la Asamblea Mundial de la Salud, Marco de la OMS para la colaboración con agentes no estatales, WHA69.10, 28 de mayo de 2016, párrafo 44.

(3) Sistemas electrónicos de administración de nicotina y sistemas similares sin nicotina (SEAN/SSSN), informe de la OMS, séptima reunión de la Conferencia de las Partes en el Convenio Marco de la OMS para el Control del Tabaco, Delhi, (7 al 12 de noviembre de 2016), FCTC/COP/7/11 - en inglés