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Llamamiento urgente para mejorar las perspectivas de supervivencia de millones de niños

La OMS ha acogido con agrado el llamamiento de un grupo de planificadores y científicos de primera línea para que se renueve el compromiso de mejorar las perspectivas de supervivencia de más de 10 millones de niños que podrían morir por causa de enfermedades en gran medida evitables.

El Grupo de Estudios de Bellagio sobre la Supervivencia Infantil, integrado por expertos que participaron en un seminario titulado «Traducir el conocimiento en acción: hacia una mayor equidad en la salud infantil», señaló cuatro razones apremiantes para superar el estancamiento de la revolución iniciada en el decenio de 1980 en pro de la supervivencia infantil. En un artículo publicado en la revista médica The Lancet, estos expertos sostienen que los progresos en epidemiología de la salud infantil han creado bases más sólidas para la aplicación de programas apropiados; que con nuestros conocimientos actuales se podría evitar el 63% de las defunciones infantiles; y que el 98% de las muertes de niños menores de cinco años se registra en países en desarrollo. También indican la existencia de fallos muy graves en la prestación de servicios a madres y niños pobres.

Para abordar estos problemas, la OMS ha elaborado una amplia estrategia de apoyo encaminada a lograr el Objetivo de Desarrollo del Milenio de reducir en dos tercios la mortalidad infantil para 2015. Un elemento fundamental de esta estrategia, que la Asamblea Mundial de la Salud aprobó el pasado mes de mayo, es la adopción de un enfoque de la salud de los niños y adolescentes que abarca la totalidad del ciclo vital. En él se reconoce que la calidad de vida a edades tempranas es importante no sólo para el bienestar inmediato, sino también para la salud y el desarrollo en fases posteriores.

«En el decenio de 1980 la revolución en pro de la supervivencia infantil permitió reducir en gran medida la mortalidad infantil, pero ahora hay que reactivar este movimiento. Es necesario recuperar cuanto antes aquel impulso. Más de 10 millones de niños menores de cinco años morirán este año por causas que resultaría fácil evitar», dice la Dra. Tomris Türmen, Directora Ejecutiva de Salud Familiar y Comunitaria en la OMS. «Es necesario volver a asignar prioridad a la cuestión de la supervivencia infantil porque, en su defecto, no podrá lograrse el Objetivo de Desarrollo del Milenio de reducir en dos tercios la mortalidad infantil para 2015. Estos informes demuestran que la meta es alcanzable.» En el pasado se han logrado algunos éxitos notables en la reducción de la mortalidad infantil. Por ejemplo, se comprobó que mejorando la nutrición era posible romper el círculo vicioso de la nutrición deficiente que causa la mala salud, la cual a su vez provoca un deterioro ulterior del estado nutricional que en muchos casos conduce a la muerte. Hay tres actividades que permitirían lograr una reducción espectacular de las enfermedades transmisibles evitables que afectan a los niños: el Programa Ampliado de Inmunización; la Atención Integrada a las Enfermedades Prevalentes de la Infancia; y la prevención de la transmisión del VIH de la madre al niño y la reducción de su prevalencia entre los jóvenes. Si bien se ha comprobado la eficacia de todas estas intervenciones, es preciso ampliar considerablemente su alcance. Hay que prestar más atención al mejoramiento de la salud de los recién nacidos y las madres. La salud y la supervivencia de los niños, en especial durante la lactancia, son indisociables de la salud de la madre, así como de su estado nutricional y de la atención de salud reproductiva que recibe.

Aún estamos lejos de haber alcanzado la meta de reducir en un tercio la mortalidad infantil, establecida en la Cumbre en favor de la Infancia de 1990. Hasta el 2000 sólo se había logrado una reducción del 10%, en lugar del 33% previsto. También se observan desigualdades enormes entre diferentes regiones y países. En 2000, las tasas de supervivencia infantil en el África subsahariana aún no habían alcanzado el nivel logrado en las Américas en 1950. En Angola y Níger, 25 de cada 100 niños nacidos vivos morirán antes de llegar a los cinco años, mientras que en Europa la tasa correspondiente es inferior al 1%.

Como se indica en el informe de la Comisión sobre Macroeconomía y Salud establecida por la OMS, la inversión anual necesaria para ampliar las intervenciones en favor de la salud infantil ascendería a US$ 7500 millones: US$ 1000 millones para vacunaciones, US$ 4000 millones para el tratamiento de enfermedades infantiles y US$ 2500 millones para la prevención y el tratamiento del paludismo. Los autores de este informe consideran que sería una inversión muy eficaz en función de los costos.

Pese a la necesidad urgente de reducir el número de defunciones de niños, ha habido una reducción drástica de la asistencia para el desarrollo de la salud infantil. Por otra parte, no se han establecido mecanismos claros para el seguimiento de las inversiones en pro de la supervivencia infantil durante el último decenio. Esto ha impedido en gran medida establecer vínculos entre las inversiones y el logro de una mejora en la salud infantil y de una reducción del número de defunciones de niños.

«Necesitamos concebir con urgencia medios más idóneos para identificar recursos humanos y financieros. Nuestras actividades deben centrarse en los niños pobres y sus madres. Debemos restablecer una sólida función de liderazgo que pueda impulsar un movimiento a escala mundial. Sólo entonces podremos utilizar nuestros conocimientos para reducir el tremendo tributo que supone la pérdida de tantas vidas infantiles», dice el Dr. Hans Troedsson, Director de Salud y Desarrollo del Niño y del Adolescente en la OMS.

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