Centro de prensa

Teniasis/Cisticercosis

Nota descriptiva N°376
Mayo de 2015


Datos y cifras

  • La teniasis es una infección intestinal provocada por la tenia adulta.
  • La teniasis se transmite al ser humano a través de la ingestión accidental de quistes larvarios de tenia (cisticercos) presentes en la carne de cerdo o de vacuno poco cocinada.
  • Los portadores humanos de tenias excretan los huevos en las heces y contaminan el medio ambiente cuando defecan al aire libre.
  • El ser humano también puede ser infectado por huevos de T. solium al ingerir agua o alimentos contaminados (cisticercosis humana) o a consecuencia de una mala higiene.
  • Los quistes que se desarrollan en el sistema nervioso central pueden causar una forma prevenible de la epilepsia denominada neurocisticercosis.
  • Más del 80% de los 50 millones de personas afectadas en el mundo por epilepsia viven en países de ingresos bajos y medianos bajos.
  • T. solium es la causa del 30% de los casos de epilepsia en muchas zonas endémicas donde hay cerdos en libertad cerca de donde viven las personas.

La teniasis es una infección intestinal provocada por dos especies de cestodos. Las infecciones humanas más importantes por cestodos Taenia son las causadas por T. solium (tenia del cerdo) y T. saginata (tenia del vacuno).

El ser humano se infecta con T. saginata cuando consume carne de vacuno que no ha sido cocinada adecuadamente. La teniasis por T. saginata tiene poca repercusión en la salud humana. La infección también se produce en el ser humano cuando come carne de cerdo cruda o poco cocinada (T. solium).

El ser humano también puede ser infectado por huevos de T. solium al ingerir agua o alimentos contaminados (cisticercosis humana) o a consecuencia de una mala higiene. Las larvas de tenia (cisticercos) se desarrollan en los músculos, la piel, los ojos y el sistema nervioso central. En el cerebro, los quistes pueden producir neurocisticercosis, una enfermedad potencialmente mortal cuyos síntomas consisten en epilepsia, cefaleas intensas y ceguera. La neurocisticercosis es la causa prevenible más frecuente de epilepsia en el mundo.

La cisticercosis afecta principalmente a la salud y el sustento de las comunidades dedicadas a la agricultura de subsistencia de los países en desarrollo de África, Asia y América Latina. También reduce el valor de mercado del ganado porcino y vacuno, y sobre todo hace que la carne de cerdo no sea apta para el consumo.

La cisticercosis por T. solium sigue siendo una enfermedad desatendida y la OMS la añadió a la lista de las principales enfermedades tropicales desatendidas en 2010.

Transmisión

La teniasis se transmite al ser humano a través de la ingestión accidental de cisticercos presentes en carne de cerdo o de vacuno poco cocinada.

Una vez en el cuerpo humano, los cisticercos se transforman en tenias adultas que viven en el intestino y liberan proglótides (segmentos) grávidas que se excretan con las heces.

La cisticercosis se adquiere cuando se ingieren proglótides o huevos. Se trata de una infección natural en el ganado porcino y vacuno, pero, en el caso de T. solium también puede afectar al ser humano, por lo general cuando ingiere tierra, agua o alimentos (principalmente hortalizas) contaminados con huevos de T. solium.

La teniasis y la cisticercosis son habituales en zonas donde las prácticas de crianza de animales no impiden que los cerdos y el ganado vacuno entren en contacto con las heces humanas.

Síntomas

La teniasis por T. solium o T. saginata se caracteriza generalmente por síntomas leves e inespecíficos. Puede cursar con dolor abdominal, náuseas, diarrea o estreñimiento, que aparecen entre 6 y 8 semanas después de la ingestión de los cisticercos, una vez que la tenia se ha desarrollado completamente.

Estos síntomas pueden permanecer hasta que la tenia muere después de haber sido tratada (en caso contrario, puede vivir durante muchos años).

En el caso de la cisticercosis por T. solium, el período de incubación es variable, y las personas infectadas pueden permanecer asintomáticas durante años.

En algunas regiones endémicas (en particular, en Asia), las personas infectadas pueden presentar nódulos subcutáneos visibles o palpables.

Cuando el huésped reconoce los quistes después de la degeneración espontánea o del tratamiento, puede producirse una reacción inflamatoria.

La neurocisticercosis se asocia a diversos síntomas y signos, dependiendo del número, tamaño, estadio y localización de las lesiones, de la respuesta inmunitaria del huésped y del genotipo del parásito, pero también puede ser asintomática. Los síntomas pueden manifestarse como cefalea crónica, ceguera, convulsiones (epilepsia si son recurrentes), hidrocefalia, meningitis, demencia y síntomas causados por lesiones ocupantes de espacio en el sistema nervioso central.

Tratamiento

La teniasis se trata fácilmente con prazicuantel (dosis única de 5-10 mg/kg) o niclosamida (adultos y niños mayores de 6 años: dosis única de 2 g, después de un desayuno ligero, seguido de un laxante a las 2 horas; niños de 2 a 6 años: 1 g; niños menores de 2 años: 500 mg).

Actualmente no hay directrices terapéuticas normalizadas para la neurocisticercosis, y su tratamiento ha de ser individualizado. Dado que la destrucción de los quistes puede producir una respuesta inflamatoria, la enfermedad activa requiere a veces tratamientos prolongados con prazicuantel y/o albendazol, además de tratamiento de sostén con corticosteroides y/o albendazol o, posiblemente, cirugía. Las dosis y la duración del tratamiento son muy variables, dependiendo sobre todo del número, tamaño, localización y estadio de desarrollo de los quistes, del edema inflamatorio que los rodea y de la acuidad y gravedad de los síntomas y signos.

Prevención y control

Las infecciones por T. saginata se pueden gestionar a través de un enfoque clínico individual debido a su baja patogenicidad (poca capacidad de transmisión de un huésped a otro).

Por el contrario, las infecciones por T. solium requieren intervenciones adecuadas de salud pública dirigidas a la prevención, el control y, posiblemente, la eliminación.

En el control de T. solium se pueden utilizar ocho intervenciones combinadas de distintas formas en función del contexto de cada país:

  • acceso a la quimioprofilaxis;
  • identificación y tratamiento de los casos de teniasis;
  • educación sanitaria;
  • mejoras del saneamiento;
  • mejoras de la cría de cerdos;
  • tratamiento antihelmíntico de los cerdos;
  • vacunación de los cerdos;
  • mejor inspección de las carnes y del procesamiento de productos cárnicos.

A menudo faltan datos epidemiológicos fiables sobre la distribución geográfica de la teniasis/cisticercosis por T. solium en las personas y los cerdos.

La utilización de mecanismos de vigilancia adecuados debería permitir la notificación de nuevos casos de cisticercosis humana o porcina, de manera que pudieran identificarse las comunidades de alto riesgo y centrar en esas zonas las medidas de prevención y control.

Función de la OMS

La OMS está realizando estudios piloto para intensificar el control de la teniasis y la (neuro)cisticercosis por T. solium (para 2015), y procediendo a su expansión en algunos países endémicos (para 2020). La colaboración con las autoridades veterinarias y las autoridades responsables de la inocuidad de los alimentos, así como con otros sectores, será esencial para lograr a largo plazo una reducción de la carga de la enfermedad y la salvaguardia del valor de los alimentos.

La OMS, los países y asociados clave han tomado las primeras medidas destinadas a identificar la mejor estrategia para interrumpir la transmisión de T. solium y mejorar la detección y la atención a los casos de neurocisticercosis con los instrumentos de que disponemos en la actualidad. En Brasil, China y Madagascar se están montando programas piloto con los instrumentos disponibles y realizando investigaciones operativas para medir el impacto de las estrategias y perfeccionarlas. Hay más países interesados en unirse a la red OMS para el control de la teniasis/cisticercosis.

Siguen siendo necesarios instrumentos diagnósticos mejores, simples y costoefectivos para detectar los portadores de T. solium sobre el terreno, así como los casos humanos y porcinos de cisticercosis, y orientar la planificación y el monitoreo de los programas.

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