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Trematodiasis de transmisión alimentaria

Nota descriptiva
Abril de 2017


Datos y cifras

  • Cada año se pierden en el mundo 2 millones de años de vida ajustados en función de la discapacidad (AVAD) debido a las trematodiasis de transmisión alimentaria.
  • Los seres humanos se infestan por el consumo de peces, crustáceos o verduras crudos que albergan las larvas del parásito.
  • Las trematodiasis de transmisión alimentaria alcanzan su mayor prevalencia en Asia Oriental y Sudamérica.
  • Estas parasitosis causan enfermedades hepáticas y pulmonares graves.
  • Se cuenta con medicamentos eficaces y seguros para prevenir y tratar estas parasitosis.
  • La prevención y el tratamiento de las trematodiasis de transmisión alimentaria requiere una colaboración entre los sectores de la sanidad humana, la sanidad animal y el medio ambiente.

Las trematodiasis de transmisión alimentaria son causadas por gusanos trematodos (también conocidos como "duelas"); entre ellos, las especies que pueden tener consecuencias graves en el ser humano son Clonorchis, Opisthorchis, Fasciola y Paragonimus.

Los seres humanos se infestan por el consumo de peces, crustáceos o verduras crudos o poco cocidos que albergan las larvas diminutas del parásito (cuadro 1).

Transmisión

Estas parasitosis son zoonosis, es decir, se transmiten naturalmente de los animales vertebrados al ser humano y viceversa. En cambio, la transmisión directa resulta imposible, puesto que los parásitos causantes solo se vuelven infecciosos después de haber completado ciclos vitales complejos, que generalmente implican el paso por huéspedes intermediarios no humanos.

El primero es siempre un caracol de agua dulce; el segundo varía según la parasitosis: en el caso de Clonorchis y Opisthorchis es un pez de agua dulce, en el de Paragonimus es un crustáceo, mientras que Fasciola no necesita de un segundo huésped intermediario. El huésped definitivo siempre es un mamífero.

Las personas se infestan al ingerir el segundo huésped intermediario, que alberga las larvas del parásito. En el caso de la fascioliasis, el ser humano se infesta al consumir los vegetales acuáticos a los que van adheridas las larvas (véanse los pormenores en el cuadro 1).

Cuadro 1. Características epidemiológicas de las trematodiasis de transmisión alimentaria


Enfermedad Parásito Se contrae por el consumo de Huéspedes definitivos naturales
Clonorchiasis Clonorchis sinensis Peces Perros y otros carnívoros que se alimentan de pescado
Opisthorchiasis Opisthorchis viverrini Peces Gatos y otros carnívoros que se alimentan de pescado
Fascioliasis Fasciola hepatica,
F. gigantica
Vegetales acuáticos Carneros, vacunos y otros herbívoros
Paragonimiasis Paragonimus spp. Crustáceos (cangrejos) Gatos, perros y otros carnívoros que se alimentan de crustáceos

Epidemiología y carga

Se desconoce la verdadera carga de morbilidad de estas infecciones. Por ejemplo, se sabe que hay transmisión de la paragonimiasis en África central y occidental, pero la información sobre su epidemiología es escasa.

El Grupo de Referencia sobre Epidemiología de la Carga de Morbilidad de Transmisión Alimentaria (FERG) (2015) identificó las cuatro especies de trematodos de transmisión alimentaria como causas importantes de discapacidad. Según sus estimaciones, son causa de 200 000 casos de enfermedad y más de 7000 muertes al año, lo que supone una pérdida de más de 2 millones de AVAD.1

La clonorquiasis y la opistorquiasis están confinadas en Asia, mientras que la paragonimiasis está presente en África, Asia y Latinoamérica. La fascioliasis está presente en todo el mundo y afecta a gran número de países. Aunque se han descrito casos de trematodiasis de transmisión alimentaria en más de 70 países de todo el mundo, los más afectados son los de Asia y Latinoamérica.

En los países afectados, la transmisión suele circunscribirse a ciertas zonas y se relaciona con factores conductuales y ambientales, como los hábitos alimentarios de las personas, los métodos de producción y preparación de los alimentos, y la distribución de las especies de huéspedes intermediarios. Casi no hay información acerca de las características epidemiológicas de las trematodiasis de transmisión alimentaria en África.

Las trematodiasis de transmisión alimentaria tienen un importante impacto económico, que está vinculado a las pérdidas en las industrias ganaderas y acuícolas debido a la disminución de la productividad de los animales, así como a las restricciones a las exportaciones y la reducción de la demanda del consumidor.

Cuadro clínico

Los problemas sanitarios atribuibles a las trematodiasis de transmisión alimentaria guardan relación con la morbilidad y no tanto con la mortalidad.

Las infecciones leves y precoces a menudo pasan desapercibidas, dado que son asíntomáticas o poco sintomáticas. Por el contrario, una carga parasitaria elevada puede producir malestar general y en ocasiones dolor grave, sobre todo en la zona abdominal. Esto ocurre con más frecuencia en el caso de la fasciolasis.

Las parasitosis crónicas se acompañan siempre de una morbilidad grave. Por lo general, los síntomas dependen del órgano afectado e indican la ubicación definitiva de los gusanos adultos en el organismo.

Clonorchiasis y opisthorchiasis: los gusanos adultos se alojan en los conductos biliares finos del hígado, lo que ocasiona inflamación y fibrosis de los tejidos vecinos, y que podría causar un colangiocarcinoma, es decir, un cáncer de las vías biliares grave y mortal. C. sinensis y O. viverrini están clasificados como agentes carcinógenos, no así O. felineus.

Fascioliasis: los gusanos adultos se albergan en los conductos biliares de mayor calibre y en la vesícula biliar, donde causan inflamación, fibrosis, obstrucción, dolor cólico e ictericia. También son frecuentes la fibrosis hepática y la anemia.

Paragonimiasis: la ubicación definitiva de los gusanos es el tejido pulmonar. Allí causan síntomas que pueden confundirse con los de la tuberculosis: tos crónica que produce esputo sanguinolento, dolor torácico, disnea y fiebre. Los gusanos pueden migrar a otros tejidos; su asentamiento en el encéfalo es muy grave.

Prevención y control

El control de las trematodiasis de transmisión alimentaria apunta a reducir el riesgo de infestación y controlar la morbilidad conexa.

Como ocurre con otras enfermedades que tienen un ciclo animal, para controlar las trematodiasis de transmisión alimentaria es necesaria la colaboración entre los sectores de la sanidad humana, la sanidad animal y el medio ambiente.

La falta de higiene en la preparación y conservación de los alimentos puede llevar a su contaminación, y el consumo de pescados y mariscos crudos es un importante factor de riesgo de estas parasitosis.

El mantenimiento de los ciclos biológicos de estos parásitos también está intimamente relacionado con el agua y el saneamiento. La utilización de las heces humanas y animales no procesadas como abono, o incluso como alimento para los peces, puede contaminar el agua (en particular la de bebida) y generar un ciclo continuo de infecciones.

Por consiguiente, para reducir el riesgo de infección se remiendan medidas de salud pública veterinaria y medidas educativas sobre la inocuidad de los alimentos. Mientras tanto, para controlar la morbilidad, la OMS recomienda que se mejore el acceso al tratamiento con antihelmínticos seguros y eficaces.

Se pueden ofrecer dos tipos de tratamiento: la quimioprofilaxis o el tratamiento propiamente dicho de los casos ya afectados. La quimioprofilaxis entraña un enfoque colectivo según el cual los medicamentos se administran a todas las personas que viven en una zona determinada, con independencia de que estén o no infestadas. Se recomienda en áreas en las que hay una gran número de personas infestadas.

También se recomienda un uso vigilado de estos tratamientos preventivos, pues pueden tener efectos colaterales, aunque estos son raros. Una estrategia costoefectiva y que reduce los riesgos consiste en definir las poblaciones en riesgo en función del consumo de pescado crudo y centrar en ellas la medicación.

El tratamiento de los casos individuales se aplica en las personas con infestación presunta o confirmada (cuadro 2). Este enfoque es más apropiado en áreas en las que los casos están menos concentrados y hay una mayor disponibilidad de servicios sanitarios.

Cuadro 2. Tratamientos y estrategias recomendados


Enfermedad Medicamento y posología recomendados Estrategia recomendada
Clonorchiasis y opisthorchiasis Tratamiento de casos individuales
Prazicuantel:
–25 mg/kg tres veces al día durante 2 o 3 tres días consecutivos
– Tratar todos los casos confirmados
– En zonas endémicas: tratar todos los casos presuntos
Quimioterapia preventiva
Prazicuantel:
– 40 mg/kg en una sola toma
– En los distritos donde la prevalencia de la parasitosis es ≥20%, tratar a todos los habitantes cada 12 meses
– En los distritos donde la prevalencia de la parasitosis es <20%, tratar a todos los habitantes cada 24 meses, o tratar cada 12 meses únicamente a las personas que tengan por hábito consumir pescado crudo
Tratamiento de casos individuales
Fascioliasis Triclabendazol:
– 10 mg/kg en una sola toma (en caso de fracaso se puede administrar una dosis doble: 20 mg/kg)
:
– Tratar todos los casos confirmados
– En zonas endémicas: tratar todos los casos presuntos
Quimioterapia preventiva
Triclabendazol:
– 10 mg/kg en una sola toma
– En las subdivisiones de los distritos, aldeas o comunidades donde haya conglomerados de casos de fascioliasis: tratar a todos los niños en edad escolar (de 5 a 14 años) o a todos los habitantes cada 12 meses
Paragonimiasis Tratamiento de casos individuales
Triclabendazol:
– 2 x 10 mg/kgen el mismo día (tratamiento de casos individuales)
Prazicuantel:
– 25 mg/kg tres veces al día durante 3 días (tratamiento de casos individuales)
– Tratar todos los casos confirmados
– En zonas endémicas: tratar todos los casos presuntos
Quimioterapia preventiva
Triclabendazol:
– 20 mg/kg en una sola toma
– En las subdivisiones de los distritos, aldeas o comunidades donde haya conglomerados de casos de paragonimiasis: tratar a todos los habitantes cada 12 meses

Respuesta de la OMS

La labor de la OMS contra las trematodiasis de transmisión alimentaria está comprendida en el método integral para el control de las enfermedades tropicales desatendidas y abarca lo siguiente:

  • elaboración de orientaciones estratégicas y recomendaciones;
  • apoyo para la cartografía de las parasitosis en los países endémicos;
  • apoyo para las intervenciones experimentales y los programas de control en los países endémicos;
  • apoyo para la vigilancia y evaluación de las actividades realizadas;
  • documentación de la carga que representan las trematodiasis de transmisión alimentaria y los efectos de las intervenciones aplicadas.

La OMS promueve la inclusión de las trematodiasis de transmisión alimentaria entre los objetivos de las intervenciones quimioprofilácticas, a fin de garantizar plenamente la prevención de las consecuencias más graves de la enfermedad (como el cáncer de las vías biliares y otros).

La OMS también tiene un convenio con Novartis Pharma AG por el cual esta empresa dona el triclabendazol necesario para el tratamiento de la fascioliasis y la paragonimiasis en seres humanos. Las medicinas se envían gratuitamente a los ministerios de salud que las soliciten. Varios países han aprovechado esta oportunidad, y se calcula que en 2016 recibieron tratamiento contra las trematodiasis de transmisión alimentaria unas 600 000 personas.

En cambio, todavía no se han conseguido donaciones de prazicuantel.

En mayo de 2017, la Oficina Regional de la OMS para el Pacífico Occidental celebrará en Corea una reunión consultiva con expertos para aclerar el control de las infecciones por trematodos de transmisión alimentaria. En ella se debatirán las medidas programáticas, la investigación operacional, el monitoreo y evaluación, y la vigilancia de estas enfermedades.


1Los años de vida ajustados en función de la discapacidad (AVAD) se utilizan en economía sanitaria como medida del impacto de las enfermedades. Un AVAD equivale a un año de “vida saludable perdido” debido a una enfermedad. Los AVAD se calculan sumando los años de vida perdidos por muerte y los perdidos por discapacidad en quienes padecen una enfermedad o sus consecuencias.