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Helmintiasis transmitidas por el suelo

Nota descriptiva N°366
Junio de 2013


Datos y cifras

  • Las helmintiasis transmitidas por el suelo son una enfermedad parasitaria causada por diferentes especies de gusanos.
  • Se transmiten por huevos presentes en las heces humanas que contaminan el suelo en las zonas con malos sistemas de saneamiento.
  • En todo el mundo hay alrededor de dos mil millones de personas infectadas por helmintos transmitidos por el suelo.
  • Los niños infectados sufren deterioro físico, nutricional y cognitivo.
  • El control de la enfermedad se basa en lo siguiente:
    • desparasitación periódica para eliminar los gusanos
    • educación sanitaria para prevenir la reinfección
    • mejora del saneamiento para reducir la contaminación del suelo por huevos infectivos.
  • Se dispone de medicamentos seguros y eficaces para controlar la infección.

Las helmintiasis transmitidas por el suelo son una de las parasitosis más comunes en todo el mundo y afectan a las comunidades más pobres y desfavorecidas. Son transmitidas por los huevecillos de los parásitos eliminados con las heces fecales de las personas infestadas, los que a su vez contaminan el suelo en zonas donde el saneamiento es deficiente. Las principales especies de helmintos transmitidos por el suelo que infectan al hombre son la ascáride (Ascaris lumbricoides), el tricocéfalo (Trichuris trichiura) y el anquilostoma ( (Necator americanus) y (Ancylostoma duodenale).

Distribución mundial y prevalencia

En todo el mundo, aproximadamente 1500 millones de personas, casi el 24% de la población mundial, está infectada por helmintos transmitidos por el suelo. Las helmintiasis transmitidas por el suelo están ampliamente distribuidas por las zonas tropicales y subtropicales, especialmente en el África subsahariana, América, China y Asia oriental.

Más de 270 millones de niños en edad preescolar y más de 600 millones en edad escolar viven en zonas con intensa transmisión de esos parásitos y necesitan tratamiento e intervenciones preventivas.

Transmisión

Las helmintiasis transmitidas por el suelo se transmiten por los huevos eliminados a través de las heces de las personas infectadas. Los gusanos adultos viven en el intestino, donde producen miles de huevos cada día. En las zonas que carecen de sistemas adecuados de saneamiento, esos huevos contaminan el suelo lo que puede ocurrir por distintas vías:

  • A través de hortalizas insuficientemente cocidas, lavadas o peladas.
  • A partir de fuentes de agua contaminadas.
  • En el caso de los niños, al jugar en el suelo y llevarse las manos a la boca sin lavárselas.

Los huevos de anquilostoma se desarrollan en el suelo y liberan larvas que maduran hasta transformarse en una forma que puede penetrar de forma activa en la piel. La infección se produce principalmente por caminar descalzo sobre suelo contaminado.

No hay transmisión directa de persona a persona, ni infección a partir de heces frescas, porque los huevos expulsados por las heces necesitan alrededor de tres semanas para madurar en el suelo antes de hacerse infecciosos. Como estos gusanos no se multiplican en el huésped humano, solo hay reinfección en caso de contacto con las formas infectivas presentes en el medio.

Morbilidad y cuadro clínico

La morbilidad depende del número de gusanos albergados. Las personas con infección leve por lo general no presentan síntomas. Las infecciones más graves pueden causar diversos síntomas, entre ellos manifestaciones intestinales (diarrea, dolor abdominal), malestar general y debilidad, así como deterioro del desarrollo cognitivo y físico. Los anquilostomas causan pérdidas crónicas de sangre intestinal que pueden dar lugar a anemia.

Efectos nutricionales

Los helmintos transmitidos por el suelo ponen en peligro el estado nutricional de las personas infectadas por diversos mecanismos:

  • Los gusanos se alimentan de tejidos del huésped, en particular de sangre, lo que determina una pérdida de hierro y proteínas.
  • Los gusanos hacen que se absorban mal los nutrientes. Además, la ascáride posiblemente compite por la vitamina A en el intestino.
  • Algunos helmintos transmitidos por el suelo también pueden causar pérdida de apetito y, por consiguiente, un deterioro del aporte nutricional y de la condición física. En particular, T. trichiura puede causar diarrea y disentería.

Se sabe que el deterioro nutricional causado por los helmintos transmitidos por el suelo tiene un impacto relevante en el crecimiento y el desarrollo físico.

Estrategia de control de la OMS

La estrategia de control de las helmintiasis transmitidas por el suelo consiste en controlar la morbilidad tratando periódicamente a las personas en situación de riesgo que viven en zonas endémicas. Las personas en riesgo son las siguientes:

  • niños en edad preescolar;
  • niños en edad escolar;
  • mujeres en edad fecunda (en particular las embarazadas durante el segundo y tercer trimestres de la gestación y las mujeres lactantes); y
  • adultos con algunas ocupaciones de alto riesgo, como recolectores de té o mineros.

La OMS recomienda el tratamiento farmacológico (vermífugo) periódico sin diagnóstico individual previo para todas las personas en situación de riesgo que vivan en zonas endémicas. El tratamiento debe administrarse una vez al año si la prevalencia de helmintiasis transmitidas por el suelo en la comunidad supera el 20%, y dos veces al año si la prevalencia supera el 50%. Esta intervención reduce la morbilidad porque hace disminuir la carga de gusanos. Además:

  • la educación sobre salud e higiene reduce los casos de transmisión y reinfección porque fomenta la adopción de conductas saludables;
  • también es importante que haya unos sistemas adecuados de saneamiento, pero ello no siempre es posible en los entornos con pocos recursos.

Las actividades de control se centran en la morbilidad: el tratamiento periódico de las poblaciones en riesgo reducirá la intensidad de la infección y la morbilidad de las personas infectadas.

El tratamiento vermífugo periódico se puede integrar fácilmente en los días de salud infantil o los programas de suplementación entre los niños en edad preescolar, o bien en los programas de salud escolar. En 2011, más de 300 millones de preescolares y escolares recibieron tratamiento con antihelmínticos en los países donde estas parasitosis son endémicas, cifra que corresponde a un 30% de los niños en riesgo.

Las escuelas constituyen un punto de entrada especialmente idóneo para las actividades de desparasitación, ya que permiten aplicar fácilmente el componente de educación en salud e higiene, insistiendo por ejemplo en el lavado de las manos y la mejora del saneamiento.

Medicamentos recomendados por la OMS

Los medicamentos recomendados -albendazol (400 mg) y mebendazol (500 mg)- son eficaces, baratos y de fácil administración por personal no médico (por ejemplo profesores). Han superado amplias pruebas de seguridad y han sido utilizados por millones de personas con efectos secundarios escasos y leves.

Tanto el albendazol como el mebendazol son donados a los ministerios nacionales de salud a través de la OMS.

Meta mundial

Consiste en eliminar la morbilidad causada por las helmintiasis transmitidas por el suelo en los niños de aquí a 2020. Ello se logrará mediante el tratamiento periódico de al menos el 75% de los niños en las zonas endémicas (según los cálculos, unos 873 millones).

Respuesta de la OMS

En 2001, los delegados presentes en la Asamblea Mundial de la Salud aprobaron por unanimidad una resolución (WHA54.19) en la que se instaba a los países endémicos a empezar a combatir enérgicamente las enfermedades transmitidas por gusanos, específicamente la esquistosomiasis y las helmintiasis transmitidas por el suelo.

La estrategia de control de las helmintiasis transmitidas por el suelo consiste en prevenir y controlar la morbilidad conexa mediante el tratamiento periódico de los grupos de población en riesgo que habitan en las zonas endémicas. Las personas en riesgo son las siguientes:

  • niños en edad preescolar;
  • niños en edad escolar;
  • mujeres en edad fecunda (incluidas las embarazadas en el segundo y tercer trimestres y las mujeres que amamantan).

La OMS recomienda dar tratamiento, de forma periódica, con medicamentos antihelmínticos (antiparasitarios) sin necesidad de establecer el diagnóstico a todas las personas en riesgo que viven en una zona endémica. Los medicamentos se deben administrar una vez al año cuando la prevalencia local de las helmintiasis sobrepasa el 20%, y dos veces al año cuando supera el 50%. Esta medida disminuye la morbilidad al disminuir la carga de la parasitosis. Además:

  • la educación del público en materia de salud e higiene disminuye la transmisión y la reinfestación porque estimula la adopción de hábitos sanos;
  • la instalación de un saneamiento adecuado también es importante, pero no siempre es posible cuando no hay dinero.

La desparasitación periódica se puede incorporar fácilmente en las jornadas de salud infantil o en los programas de administración de suplementos de vitamina A para los preescolares y en los programas de higiene escolar.

Las escuelas son importantes para iniciar las actividades de desparasitación, pues brindan un acceso fácil a la educación en materia de salud y de higiene, tales como el fomento del lavado de las manos y la mejora del saneamiento.

Acceso a los medicamentos antihelmínticos

La OMS puede donar medicamentos para tratar a todos los niños en edad escolar de los países endémicos por conducto de los ministerios nacionales de salud.

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