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Dracunculosis

Nota descriptiva N.° 359
Marzo de 2013


Datos clave

  • La dracunculosis es una enfermedad parasitaria invalidante que está a punto de ser erradicada. En 2012 se notificaron menos de 542 casos.
  • Se transmite solo cuando personas con poco o ningún acceso a agua potable ingieren agua contaminada con pulgas infectadas por el parásito.
  • De los 20 países donde la enfermedad era endémica a mediados de los años ochenta, solo 4 (todos en el continente africano) notificaron casos en 2012.
  • La mayoría de los casos (96%) ocurren en el recién independizado Sudán del Sur.
  • A partir del momento de la infección, comienza un ciclo de entre 10 y 14 meses al término del cual emerge del cuerpo un gusano maduro.

La dracunculosis (más comúnmente conocida como enfermedad del gusano de Guinea) es una parasitosis invalidante causada por Dracunculus medinensis, un largo gusano filiforme. Se transmite solo cuando la gente bebe agua contaminada con pulgas de agua infectadas por el parásito.

La dracunculosis rara vez es mortal, pero los infectados caen en un estado de invalidez durante meses. Afecta a personas de comunidades rurales, desfavorecidas y aisladas, que dependen principalmente de aguas abiertas, como estanques.

Alcance del problema

Se estima que a mediados de la década de 1980 había en el mundo 3,5 millones de casos en 20 países, 16 de ellos africanos. El número de casos notificados disminuyó a lo largo de los años noventa hasta situarse por debajo de 10 000 en 2007. Esa cifra se redujo luego aún más, hasta 3190 en 2009, 1797 en 2010, 1058 en 2011 y 542 en 2012.

En 2012 la incidencia anual de la enfermedad se ha reducido en más del 99% en comparación con mediados de los ochenta. Últimamente los únicos casos notificados se han registrado en el Chad, Etiopía, Malí y Sudán del Sur.

Transmisión, ciclo de vida y periodo de incubación

Aproximadamente un año después de la infección aparece una ampolla muy dolorosa -el 90% de las veces en la parte inferior de la pierna– y el gusano emerge por ella causando una intensa sensación de quemazón. Para aliviar el dolor urente, a menudo los pacientes sumergen la parte infectada en agua. El gusano(s) libera en ella miles de larvas, que alcanzarán su fase infectiva después de ser ingeridas por pequeños crustáceos o copépodos, también llamados pulgas de agua.

La gente ingiere las pulgas de agua infectadas al beber agua contaminada. Las pulgas son destruidas en el estómago, pero las larvas infectivas se liberan, atraviesan la pared intestinal y migran por el cuerpo. El gusano(s) hembra fecundado (que mide entre 60 y 100 cm) migra bajo los tejidos de la piel hasta llegar a las extremidades inferiores, donde forma una ampolla o tumefacción por la que finalmente sale al exterior. El periodo de incubación del gusano(s) es un proceso que dura entre 10 y 14 meses a partir del momento de la infección.

Prevención

No hay ninguna vacuna para prevenir la enfermedad ni existe ningún medicamento para tratarla. Sin embargo, la prevención es posible, y son precisamente las estrategias preventivas las que han conducido a la enfermedad hasta este punto próximo a la erradicación. Algunas de esas estrategias son:

  • intensificar la vigilancia para detectar todos los casos en las 24 horas siguientes a la aparición del gusano;
  • prevenir la transmisión de cada gusano, procediendo para ello a tratar, limpiar y vendar la zona de piel afectada hasta que el organismo lo expulse por completo;
  • prevenir la contaminación del agua de bebida, aconsejando al paciente que evite caminar por el agua;
  • garantizar un mayor acceso al agua potable para prevenir la infección;
  • filtrar el agua de las masas de agua abiertas antes de beber;
  • implantar medidas de lucha antivectorial, como el uso del larvicida temefós;
  • fomentar la educación sanitaria y los cambios de comportamiento.

Hacia la erradicación

En mayo de 1981, el Comité Directivo Interinstitucional de Acción Cooperativa para el Decenio Internacional del Agua Potable y el Saneamiento Ambiental (1981-1990) propuso la eliminación de la dracunculosis como un indicador de éxito del Decenio. Ese mismo año, la Asamblea Mundial de la Salud, órgano decisorio de la OMS, aprobó una resolución (WHA34.25) en la que reconocía que el Decenio Internacional del Agua Potable y el Saneamiento Ambiental brindaba una oportunidad para eliminar la dracunculosis. Esto llevó a la OMS y a los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC) de los Estados Unidos a formular la estrategia y las directrices técnicas para una campaña de erradicación.

En 1986, el Centro Carter se sumó a la lucha contra esta enfermedad y, en alianza con la OMS y el UNICEF, ha estado desde entonces en la vanguardia de las actividades de erradicación. Para darle un último impulso, en 2011 la AMS exhortó a todos los Estados Miembros en los que la dracunculosis es endémica a que acelerasen la interrupción de la transmisión y reforzaran la vigilancia a nivel nacional para lograr erradicar la enfermedad.

Certificación en los países

Para ser declarados libres de esta enfermedad, los países deben haber notificado una transmisión cero y mantenido luego una vigilancia activa durante al menos tres años.

Tras ese periodo, un equipo de certificación internacional visita el país para evaluar la idoneidad del sistema de vigilancia y examinar los antecedentes de investigaciones sobre casos sospechosos y las medidas adoptadas posteriormente.

Se analizan diversos indicadores, como por ejemplo el suministro de agua en las zonas afectadas, y se realizan evaluaciones en las aldeas para confirmar la ausencia de transmisión. También se determina el riesgo de reintroducción de la enfermedad. Por último, se presenta un informe a la Comisión Internacional para la Certificación de la Erradicación de la Dracunculosis (ICCDE) para su examen.

Desde 1995 el ICCDE se ha reunido ocho veces y, siguiendo sus recomendaciones, la OMS ha certificado que 192 países y territorios estaban libres de la enfermedad.

Vigilancia continua

En todo país que haya logrado interrumpir recientemente la transmisión del gusano de Guinea, la vigilancia activa de la enfermedad debe prolongarse al menos durante tres años. Este es el criterio empleado por la OMS para garantizar que no haya casos que pasen desapercibidos y que no reaparezca la enfermedad.

Como la incubación del gusano dura entre 10 y 14 meses, un solo caso no detectado puede retrasar los esfuerzos de erradicación un año o más. Hay datos que demuestran que así ocurrió en Etiopía (2008), pese a que el programa nacional de erradicación había declarado la interrupción de la transmisión, y más recientemente en el Chad (2010), donde ha vuelto a haber transmisión después de que el país notificara cero casos durante casi 10 años.

Se considera que han interrumpido la transmisión los países que no notifican ningún caso durante 14 meses consecutivos. Comienza entonces una fase de precertificación que dura al menos tres años, durante los cuales debe mantenerse una intensa vigilancia. Incluso después de la certificación, la vigilancia debe continuar mientras no se declare la erradicación mundial.

Desafíos

Localizar y contener los últimos casos restantes puede ser la etapa más difícil del proceso de erradicación, pues esos casos ocurren generalmente en zonas rurales, a menudo inaccesibles.

La inseguridad, y los problemas asociados de falta de acceso a las zonas con endemicidad de la enfermedad, es una limitación importante, especialmente en países como el Chad, Etiopía, Malí y Sudán del Sur.

Existe también el riesgo de caer en la complacencia cuando disminuye el número de casos, con la consiguiente disminución de la financiación y del interés por la enfermedad. Esos dos factores pueden perder fuerza también durante la fase de vigilancia, menos visible y gratificante.

Respuesta de la OMS

La OMS proporciona orientación técnica, coordina las actividades de erradicación, hace cumplir las medidas de vigilancia en las zonas libres de dracunculosis y aboga por la erradicación.

La OMS es la única organización cuyo mandato la faculta para certificar que un país está libre de la enfermedad, siguiendo las recomendaciones formuladas por la Comisión Internacional para la Certificación de la Erradicación de la Dracunculosis (ICCDE). La ICCDE está integrada por 10 expertos en salud pública de las seis regiones de la OMS. La Comisión se reúne cuando es necesario para evaluar la situación de la transmisión en los países que solicitan la certificación de erradicación de la dracunculosis y recomendar si un determinado país debe obtener la certificación que lo acredite como libre de transmisión.

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