Centro de prensa

Dracunculosis

Nota descriptiva N.° 359
Mayo de 2016


Datos y cifras

  • La dracunculosis es una enfermedad parasitaria invalidante que está a punto de ser erradicada. En 2015 solo se notificaron 22 casos.
  • Se transmite normalmente cuando personas con poco o ningún acceso a agua potable ingieren agua contaminada con pulgas infectadas por el parásito.
  • De 20 países donde la enfermedad era endémica a mediados de los años 80, solo 4 países notificaron casos en 2015 (Chad (9), Sudán del Sur (5), Malí (5) y Etiopía (3)).
  • A partir del momento de la infección, comienza un ciclo de entre 10 y 14 meses al término del cual emerge del cuerpo un gusano maduro.

La dracunculosis (comúnmente conocida como enfermedad del gusano de Guinea) es una parasitosis invalidante causada por Dracunculus medinensis, un largo gusano filiforme. Se transmite normalmente cuando la gente bebe agua contaminada con pulgas de agua infectadas por el parásito.

La dracunculosis rara vez es mortal, pero los infectados caen en un estado de invalidez durante meses. Afecta a personas de comunidades rurales, desfavorecidas y aisladas, que dependen principalmente de aguas abiertas, como estanques.

Alcance del problema

Se estima que a mediados de la década de 1980 había en el mundo 3,5 millones de casos en 21 países1, 17 de ellos africanos. El número de casos notificados disminuyó hasta situarse por debajo de 10 000 en 2007. Esa cifra se redujo aún más, hasta 542 en 2012, 148 en 2013 y 126 en 2014. En 2015 solo se notificaron 22 casos en el mundo, la cifra más baja de la historia.

En la actualidad solo se han notificado casos autóctonos en Chad, Etiopía, Malí y Sudán del Sur.

Transmisión, ciclo de vida y periodo de incubación

Aproximadamente un año después de la infección aparece una ampolla muy dolorosa –el 90% de las veces en la parte inferior de la pierna– y el gusano emerge por ella causando una intensa sensación de quemazón. Para aliviar el dolor urente, a menudo los pacientes sumergen la parte infectada del cuerpo en agua. El gusano libera en ella miles de larvas, que alcanzarán su fase infectiva después de ser ingeridas por pequeños crustáceos o copépodos, también llamados pulgas de agua.

La gente ingiere las pulgas de agua infectadas al beber agua contaminada. Las pulgas son destruidas en el estómago, pero las larvas infectivas se liberan, atraviesan la pared intestinal y migran por el cuerpo. El gusano hembra fecundado (que mide entre 60 y 100 cm) migra bajo los tejidos de la piel hasta llegar a su punto de salida, por lo general en las extremidades inferiores, donde forma una ampolla o tumefacción por la que finalmente sale al exterior. El periodo de incubación del gusano es un proceso que dura entre 10 y 14 meses a partir del momento de la infección.

Prevención

No hay ninguna vacuna para prevenir la enfermedad ni existe ningún medicamento para tratarla. Sin embargo, la prevención es posible, y son precisamente las estrategias preventivas las que han conducido a la enfermedad hasta este punto próximo a la erradicación. Las estrategias de prevención incluyen:

  • intensificar la vigilancia para detectar todos los casos en las 24 horas siguientes a la aparición del gusano;
  • prevenir la transmisión de cada gusano, procediendo para ello a tratar, limpiar y vendar la zona de piel afectada hasta que el organismo lo expulse por completo;
  • prevenir la contaminación del agua de bebida, aconsejando al paciente que evite caminar por el agua;
  • garantizar un mayor acceso al agua potable para prevenir la infección;
  • filtrar el agua de las masas de agua abiertas antes de beber;
  • implantar medidas de lucha antivectorial, como el uso del larvicida temefós;
  • fomentar la educación sanitaria y los cambios de comportamiento.

Hacia la erradicación

En mayo de 1981, el Comité Directivo Interinstitucional de Acción Cooperativa para el Decenio Internacional del Agua Potable y el Saneamiento Ambiental (1981-1990) propuso la eliminación de la dracunculosis como un indicador de éxito del Decenio. Ese mismo año, la Asamblea Mundial de la Salud, órgano decisorio de la OMS, aprobó una resolución (WHA34.25) en la que reconocía que el Decenio Internacional del Agua Potable y el Saneamiento Ambiental brindaba una oportunidad para eliminar la dracunculosis. Esto llevó a la OMS y a los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC) de los Estados Unidos a formular la estrategia y las directrices técnicas para una campaña de erradicación.

En 1986, el Centro Carter se sumó a la lucha contra esta enfermedad y, en alianza con la OMS y el UNICEF, ha estado desde entonces en la vanguardia de las actividades de erradicación. Para darle un último impulso, en 2011 la Asamblea Mundial de la Salud exhortó a todos los Estados Miembros en los que la dracunculosis es endémica a que acelerasen la interrupción de la transmisión y reforzaran la vigilancia a nivel nacional para lograr erradicar la enfermedad.

Certificación en los países

Para ser declarados libres de esta enfermedad, los países deben haber notificado una transmisión cero y mantenido luego una vigilancia activa durante al menos tres años.

Tras ese periodo, un equipo de certificación internacional visita el país para evaluar la idoneidad del sistema de vigilancia y examinar los antecedentes de investigaciones sobre casos sospechosos y las medidas adoptadas posteriormente.

Se analizan indicadores tales como el acceso a fuentes de agua mejoradas en las zonas afectadas, y se realizan evaluaciones en las aldeas para confirmar la ausencia de transmisión. También se determinan los riesgos de reintroducción de la enfermedad. Por último, se presenta un informe a la Comisión Internacional para la Certificación de la Erradicación de la Dracunculosis (ICCDE) para su examen.

Desde 1995 el ICCDE se ha reunido 10 veces y, siguiendo sus recomendaciones, la OMS ha certificado que 198 países, territorios y zonas (pertenecientes a 186 Estados Miembros) estaban libres de la enfermedad.

Vigilancia continua

La OMS recomienda que la vigilancia activa se mantenga como mínimo durante tres años en los países o en las zonas en que se haya interrumpido recientemente la transmisión de la enfermedad. Esto es fundamental para asegurarse de que ningún caso pasa inadvertido y de que la enfermedad no reaparece.

Como la incubación del gusano dura entre 10 y 14 meses, un solo caso no detectado puede retrasar los esfuerzos de erradicación un año o más. Hay datos que demuestran que así ocurrió en Etiopía (2008), pese a que el programa nacional de erradicación había declarado la interrupción de la transmisión, y más recientemente en el Chad (2010), donde ha vuelto a haber transmisión después de que el país notificara cero casos durante casi 10 años.

Se considera que han interrumpido la transmisión los países que no notifican ningún caso durante 14 meses consecutivos. Comienza entonces una fase de precertificación que dura al menos tres años, durante los cuales debe mantenerse una intensa vigilancia. Incluso después de la certificación, la vigilancia debe continuar mientras no se declare la erradicación mundial.

Desafíos

Localizar y contener los últimos casos restantes son las etapas más difíciles y caras del proceso de erradicación, pues esos casos ocurren generalmente en zonas rurales remotas, a menudo inaccesibles.

La inseguridad, y los problemas asociados de falta de acceso a las zonas con endemicidad de la enfermedad, es una limitación importante, especialmente en países como el Chad, Etiopía, Malí y Sudán del Sur.

Las infecciones caninas por Dracunculus medinensis suponen un desafío para el programa, sobre todo en el Chad y Etiopía. El fenómeno se observó en el Chad en 2012, y desde entonces se han detectado en la misma zona de riesgo varios perros con gusanos emergentes genéticamente idénticos a los de los humanos. En 2015 se notificaron más de 500 perros con emergencia de gusanos en el Chad, y 13 en Etiopía. Ese mismo año se notificó una infección canina en Malí y otra en Sudán del Sur.

La OMS organizó en marzo de 2016 una reunión científica sobre la infección canina por Dracunculus medinensis, de la que salieron varias recomendaciones acerca de las prioridades de investigación:

  • realización de estudios de casos y controles de perros infectados (poscontención) y controles adecuados en los que se utilicen tecnologías novedosas, como el seguimiento mediante GPS o el análisis de isótopos estables, para entender la relación entre el riesgo de infección y factores como la búsqueda de comida o la deambulación;
  • desarrollo de una prueba serológica para detectar anticuerpos contra D. medinensis en el perro y las personas;
  • elaboración y aplicación de protocolos serológicos para evaluar la dinámica de la transmisión de la enfermedad en el perro y las personas, identificar nuevas zonas de exposición a D. medinensis y monitorear los efectos de las intervenciones (por ejemplo, el tratamiento con ivermectina).

Respuesta de la OMS

La OMS aboga por la erradicación, proporciona orientación técnica, coordina las actividades de erradicación, hace cumplir las medidas de vigilancia en las zonas libres de dracunculosis y efectúa un seguimiento de los progresos realizados, acompañado de la presentación de los informes correspondientes.

La OMS es la única organización cuyo mandato la faculta para certificar que un país está libre de la enfermedad, siguiendo las recomendaciones formuladas por la Comisión Internacional para la Certificación de la Erradicación de la Dracunculosis (ICCDE). La ICCDE está integrada por 10 expertos en salud pública de las seis regiones de la OMS. La Comisión se reúne cuando es necesario para evaluar la situación de la transmisión en los países que solicitan la certificación de erradicación de la dracunculosis y recomendar si un determinado país debe obtener la certificación que lo acredite como libre de transmisión.


1 Hasta que Sudan del Sur obtuvo su independencia el 9 de julio de 2011, los casos de dracunculosis en Sudán del Sur se notificaban como parte de los casos de Sudan; por lo tanto, entre la década de 1980 y 2011 la enfermedad era endémica en 20 países.