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Reducción de la mortalidad de recién nacidos

Nota descriptiva N°333
Agosto de 2009


DATOS CLAVE

  • Casi el 40% de los niños menores de cinco años que fallecen cada año son lactantes recién nacidos: bebés de menos de 28 días o en período neonatal.
  • Tres de cada cuatro fallecimientos de recién nacidos se producen en la primera semana de vida.
  • En los países en desarrollo, casi la mitad de las madres y recién nacidos no reciben cuidados profesionales durante el parto y posparto.
  • Hasta dos de cada tres fallecimientos de recién nacidos pueden evitarse si se aplican medidas sanitarias conocidas y eficaces en el parto y durante la primera semana de vida.

La gran mayoría de los fallecimientos de recién nacidos se producen en países en desarrollo con acceso escaso a la atención de salud. La mayoría de estos recién nacidos fallecen en el hogar, sin recibir cuidados profesionales que podrían aumentar en gran medida sus posibilidades de supervivencia.

La atención de salud profesional durante el embarazo, el parto y el período postnatal (inmediatamente posterior al parto) evita complicaciones a la madre y al recién nacido, y permite la detección y tratamiento tempranos de problemas de salud. Además, la OMS y el UNICEF recomiendan ahora que un profesional de la salud calificado realice una visita a domicilio durante la primera semana de vida de un niño para mejorar su supervivencia. Los nacidos en circunstancias especiales, como con bajo peso al nacer, los hijos de mujeres seropositivas al VIH, o los bebés enfermos, requieren cuidados adicionales y deben ser ingresados en un hospital.

Causas

Los fallecimientos de recién nacidos, o neonatos, constituyen el 37% de los fallecimientos de niños menores de cinco años. La mayoría de los fallecimientos de neonatos (el 75%) se producen durante la primera semana de vida, y de éstos entre el 25% y el 45% se producen en las primeras 24 horas.

Las causas principales de fallecimientos de recién nacidos son: el nacimiento prematuro y bajo peso al nacer, las infecciones, la asfixia (falta de oxígeno al nacer) y los traumatismos en el parto. Estas causas explican casi el 80% de las muertes en este grupo de edad.

Estrategia de prevención: atención de salud profesional en el hogar

Hasta dos de cada tres fallecimientos de recién nacidos podrían evitarse mediante la aplicación por profesionales de la salud calificados de medidas sanitarias eficaces en el parto y durante la primera semana de vida.

Las visitas domiciliarias de un profesional de la salud calificado inmediatamente después del parto es una estrategia sanitaria que puede aumentar las tasas de supervivencia de los recién nacidos. La estrategia ha logrado, en situaciones de mortalidad alta, reducir eficazmente la mortalidad de recién nacidos y mejorar prácticas sanitarias clave de atención a los recién nacidos. Aunque los partos en el hogar son muy comunes en países en desarrollo, en estos países sólo el 13% de las mujeres reciben atención postnatal en las primeras 24 horas. Muchas mujeres que dan a luz en centros de salud se enfrentan a obstáculos financieros, sociales o de otro tipo que les impiden regresar al centro a recibir atención postnatal. Los primeros días de vida son los más críticos para la supervivencia de los recién nacidos.

Deben realizarse visitas a domicilio en los días uno y tres de la vida de un recién nacido y, de ser posible, debe realizarse una tercera visita antes de que cumpla una semana de vida (día siete).

Recién nacidos

Durante las visitas a domicilio, los profesionales de la salud calificados deben realizar las actividades siguientes:

  • fomentar y apoyar la lactancia materna temprana (en la primera hora tras el nacimiento) y la alimentación del bebé exclusivamente con leche materna;
  • ayudar a mantener al recién nacido caliente (fomentando el contacto directo del lactante con la piel de su madre);
  • fomentar la higiene del cordón umbilical y de la piel;
  • examinar al bebé para comprobar si presenta signos de problemas graves de salud, y aconsejar a las familias que recaben atención de salud inmediata en caso necesario (son signos de peligro los problemas de alimentación del recién nacido, o si presenta actividad reducida, dificultad respiratoria, fiebre, convulsiones, o frialdad al tacto);
  • fomentar el registro del nacimiento del niño y su vacunación oportuna siguiendo el programa nacional de vacunación;
  • detectar y atender a los recién nacidos que necesitan cuidados adicionales (por ejemplo, los que tienen bajo peso al nacer, están enfermos o son hijos de una mujer infectada por el VIH); y
  • si es posible, proporcionar tratamiento a domicilio de infecciones locales y de algunos problemas de alimentación.
Recién nacidos con mayor riesgo

Algunos recién nacidos requieren atención y cuidados adicionales durante las visitas a domicilio para reducir al mínimo los riesgos para su salud.

Niños con bajo peso al nacer:

  • mayor atención al mantenimiento de la temperatura corporal del recién nacido, incluido el mantenimiento del contacto directo con la piel de la madre inmediatamente después del nacimiento, durante al menos una hora, a no ser que existan motivos médicos justificados para retrasar dicho contacto;
  • asistencia para el inicio de la lactancia materna en la primera hora tras el nacimiento, por ejemplo ayudando a la madre a expulsar leche del pecho para alimentar al niño con biberón en caso necesario. (Los recién nacidos incapaces de alimentarse con biberón deben ser ingresados en un hospital.);
  • atención extra a la higiene, sobre todo a la higiene de las manos;
  • atención extra a los signos de peligro para la salud y la necesidad de cuidados; y
  • apoyo adicional a la lactancia materna y al seguimiento del crecimiento.

Recién nacidos enfermos:

  • se debe ayudar a las familias de recién nacidos con enfermedades graves a encontrar un hospital o centro sanitario que atienda al bebé; y
  • una enfermera, médico o profesional de la salud calificado debe tratar las infecciones de los recién nacidos (por ejemplo, con inyecciones de antibióticos).

Recién nacidos de mujeres infectadas con el VIH:

  • administrar a las madres y los recién nacidos un tratamiento antirretrovírico (TAR) preventivo, para evitar las infecciones oportunistas;
  • análisis del VIH a los lactantes y atención a los niños expuestos; e
  • información y apoyo a las madres en materia de alimentación de los lactantes. (Los profesionales sanitarios comunitarios deben conocer cuestiones especializadas relativas a la alimentación de los lactantes. Muchos recién nacidos infectados por el VIH nacen prematuramente y son más susceptibles a las infecciones.)

Respuesta de la OMS

La OMS y sus asociados coinciden en que un principio fundamental de la labor de protección de la salud de la madre, el recién nacido y el niño es el acceso vitalicio a la atención de salud: una continuidad asistencial que comienza con la atención a la madre mucho antes del embarazo (durante su niñez y adolescencia) y continúa durante el embarazo y el parto. La continuidad asistencial comienza de nuevo con cada nacimiento, con la prestación de los cuidados pertinentes al recién nacido. Los cuidados pueden prestarse, en función de las necesidades, en el hogar y la comunidad, o bien en dispensarios de salud y hospitales.

Para mayor información, favor de contactar:

WHO Media centre
Teléfono: +41 22 791 2222
E-mail: mediainquiries@who.int

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