Centro de prensa

Sordera y defectos de audición

Nota descriptiva N°300
Febrero de 2014


Datos y cifras

  • 360 millones de personas padecen pérdida de audición discapacitante en todo el mundo.1
  • Estos defectos pueden estar causados por enfermedades infecciosas como la meningitis, el sarampión, la parotiditis y las infecciones crónicas del oído. Otras causas frecuentes son la exposición al ruido excesivo, los traumatismos craneoencefálicos, el envejecimiento y el uso de medicamento ototóxicos.
  • La mitad de los casos de pérdida de audición se podría evitar a través de la prevención primaria.
  • La situación de las personas que padecen pérdida de audición puede mejorar con la utilización de aparatos, como audífonos, dispositivos de ayuda auditiva e implantes cocleares, y con el empleo de subtítulos, la formación en el lenguaje de signos y el apoyo educativo y social.
  • La producción actual de audífonos cubre menos del 10% de las necesidades a nivel mundial.
  • La OMS está ayudando a los países a desarrollar programas de atención primaria del oído y la audición integrados en los sistemas nacionales de atención primaria de salud.

Más del 5% de la población mundial –360 millones de personas– padece pérdida de audición discapacitante (328 millones de adultos y 32 millones de niños). Por pérdida de audición discapacitante se entiende una pérdida de audición superior a 40dB en el oído con mejor audición en los adultos, y superior a 30dB en el oído con mejor audición en los niños. La mayoría de esas personas vive en países de ingresos bajos y medianos.

Aproximadamente una tercera parte de las personas mayores de 65 años padece pérdida de audición discapacitante. La prevalencia en ese grupo de edad es mayor en las regiones de Asia meridional, Asia-Pacífico y el África subsahariana.

Pérdida de audición y sordera

Se dice que alguien sufre pérdida de audición cuando no es capaz de oír tan bien como una persona cuyo sentido del oído es normal, es decir, cuyo umbral de audición en ambos oídos es igual o superior a 25 dB. La pérdida de audición puede ser leve, moderada, grave o profunda. Afecta a uno o ambos oídos, y quienes la padecen pueden tener dificultades para seguir una conversación o ser capaces de oír solo sonidos fuertes.

Las personas «duras de oído» son personas cuya pérdida de audición es de leve a grave. Por lo general se comunican mediante la palabra y pueden utilizar como ayuda audífonos, subtítulos y dispositivos de ayuda auditiva. Para las personas con una pérdida de audición mayor pueden ser útiles los implantes cocleares.

Las personas «sordas» suelen padecer una pérdida de audición profunda, lo que significa que oyen muy poco o nada. A menudo se comunican mediante el lenguaje de signos.

Causas de los defectos de audición y la sordera

Las causas de la pérdida de audición y la sordera se pueden dividir en congénitas y adquiridas.

Causas congénitas

Las causas congénitas hacen que la pérdida de audición esté presente en el momento de nacer o aparezca poco después. La pérdida de audición puede ser debida a factores hereditarios y no hereditarios o a algunas complicaciones durante el embarazo y el parto, como:

  • rubéola materna, sífilis u otras infecciones durante el embarazo;
  • bajo peso al nacer;
  • asfixia del parto (falta de oxígeno en el momento
  • uso inadecuado de medicamentos ototóxicos (como aminoglucósidos, medicamentos citotóxicos y antipalúdicos y diuréticos) durante el embarazo;
  • ictericia grave durante el periodo neonatal, que puede lesionar el nervio auditivo del recién nacido.
Causas adquiridas

Las causas adquiridas pueden provocar pérdida de la audición a cualquier edad.

  • Algunas enfermedades infecciosas como la meningitis, el sarampión y la parotiditis pueden ocasionar defectos de audición, principalmente en la niñez, pero también en época posterior de la vida.
  • La otitis crónica, que generalmente se manifiesta por supuración ótica, puede causar pérdida de audición. En algunos casos esa infección puede acarrear también complicaciones graves e incluso potencialmente mortales, como absceso cerebral y meningitis.
  • La presencia de líquido en el oído (otitis media) puede causar pérdida de audición.
  • El uso de medicamentos ototóxicos a cualquier edad, por ejemplo, antibióticos y antipalúdicos, puede provocar daños en el oído interno.
  • Los traumatismos craneoencefálicos o de los oídos pueden causar pérdida de audición.
  • La pérdida de audición relacionada con el envejecimiento (presbiacusia) se debe a una degeneración de las células sensoriales.
  • La obstrucción del conducto auditivo por la acumulación de cerumen o el encajamiento de cuerpos extraños puede causar pérdida de audición a cualquier edad. Ese trastorno suele ser leve y se puede corregir fácilmente.

Entre los niños, la otitis media crónica es la principal causa de pérdida de audición.

Impacto de la pérdida de audición

Impacto funcional

Una de las principales consecuencias de la pérdida de audición es la incapacidad de la persona afectada para comunicar con otros. El desarrollo del lenguaje oral se suele retrasar en los niños con sordera.

Los defectos de audición conductivos se pueden prevenir mediante prácticas higiénicas para cuidar los oídos y la audición. Se los puede tratar apropiadamente mediante la detección temprana, seguida del tratamiento médico o quirúrgico que corresponda.

La pérdida de audición y las enfermedades del oído, como la otitis media, pueden tener efectos muy perjudiciales en el rendimiento escolar de los niños. Sin embargo, cuando se ofrece a las personas que padecen pérdida de audición la oportunidad de comunicar, estas pueden desenvolverse en igualdad de condiciones. La comunicación puede tener lugar mediante el lenguaje oral o escrito o mediante el lenguaje de signos.

Impacto social y emocional

El acceso limitado a servicios y los problemas de comunicación pueden tener una repercusión importante en la vida cotidiana, y provocar sentimientos de soledad, aislamiento y frustración, sobre todo en las personas mayores que padecen pérdida de audición.

Si una persona con sordera congénita no ha tenido la oportunidad de aprender en la infancia el lenguaje de signos, puede sentirse muy excluida de la vida social.

Impacto económico

En los países en desarrollo, los niños con pérdida de audición y sordera rara vez son escolarizados. Asimismo, entre los adultos con pérdida de audición la tasa de desempleo es mucho más alta, y un elevado porcentaje de los que tienen trabajo ocupa puestos de categoría inferior a los de la fuerza de trabajo en general. La mejora del acceso a la educación y a los servicios de reeducación profesional, y la promoción de la toma de conciencia entre los empleadores permitirían que descendieran las tasas de desempleo de los adultos con pérdida de audición.

Además del impacto económico que tiene a nivel individual, la pérdida de audición repercute considerablemente en el desarrollo socioeconómico de las comunidades y los países.

Prevención

La prevención primaria puede evitar la mitad de los casos de pérdida de audición. He aquí algunas estrategias de prevención sencillas:

  • vacunar a los niños contra las enfermedades propias de la infancia, en particular el sarampión, la meningitis, la rubéola y la parotiditis;
  • administrar la vacuna contra la rubéola a las adolescentes y las mujeres en edad de procrear antes de que queden embarazadas;
  • efectuar pruebas para detectar y tratar la sífilis y otras infecciones en las embarazadas;
  • mejorar la atención prenatal y perinatal, en particular mediante la promoción de los partos sin riesgos;
  • evitar el uso de medicamentos ototóxicos a menos que sean recetados por un médico calificado y la posología sea vigilada cuidadosamente;
  • remitir al servicio oportuno a los bebés que presentan riesgos altos (por ejemplo, los que tienen antecedentes familiares de sordera, han nacido con bajo peso o han sufrido asfixia del parto, ictericia o meningitis) para someterlos a una evaluación y diagnóstico tempranos y darles el tratamiento adecuado, en caso de ser necesario, y
  • reducir la exposición (tanto en el trabajo como en actividades recreativas) a ruidos fuertes, sensibilizando a la población y mediante el uso de dispositivos de protección personal y la aplicación de las leyes adecuadas.

La pérdida de audición debida a la otitis media se puede prevenir con buenas prácticas para cuidar los oídos y la audición. Se puede tratar adecuadamente mediante la detección temprana, seguida del tratamiento médico o quirúrgico que corresponda.

Detección y tratamiento

Para un gran porcentaje de personas que viven con pérdida de audición podrían ser muy beneficiosos una detección e intervención precoces y un tratamiento adecuado.

La detección e intervención precoces son el factor más importante para minimizar el impacto de la pérdida de audición en el desarrollo y el rendimiento escolar del niño. Por lo que respecta a los lactantes y los niños pequeños que sufren pérdida de audición, la detección y el tratamiento tempranos en el marco de programas de detección auditiva neonatal pueden hacer que mejoren los resultados lingüísticos y educativos del niño. Los niños sordos deberían tener la oportunidad de aprender el lenguaje de los signos junto con sus familias.

La detección a nivel preescolar, escolar y profesional de las enfermedades del oído y la pérdida de audición también pueden ser útiles para detectar y tratar la pérdida de audición en una etapa temprana.

La situación de las personas que padecen pérdida de audición puede mejorar con la utilización de aparatos, como audífonos, dispositivos de ayuda auditiva e implantes cocleares. La logoterapia, la reeducación auditiva y otros servicios conexos pueden ser también beneficiosos. No obstante, la producción actual de audífonos cubre menos del 10% de las necesidades a nivel mundial. En los países en desarrollo menos del 40% de las personas que necesitan audífonos los tienen.

La falta de servicios que se ocupen del ajuste y mantenimiento de los audífonos, así como la falta de baterías, constituyen también un obstáculo en los lugares de ingresos bajos. Muchas personas con pérdida de audición del mundo entero se verían beneficiadas si pudieran disponer de audífonos asequibles y adecuadamente adaptados y tuvieran acceso a servicios de seguimiento.

Las personas que padecen pérdida de audición pueden aprender a comunicar leyendo los labios y utilizando textos escritos o imprimidos y el lenguaje de signos. Aprender el lenguaje de signos es útil para los niños con pérdida de audición, y los subtítulos y la interpretación al lenguaje de signos en la televisión facilitan el acceso a la información.

Reconocer oficialmente los lenguajes de signos nacionales y aumentar el número de intérpretes de esos lenguajes es importante para mejorar el acceso a los servicios de lenguaje de signos. Las leyes de derechos humanos y otras medidas de protección pueden ayudar también a que las personas con pérdida de audición estén más integradas.

Respuesta de la OMS

La OMS ayuda a los Estados Miembros a desarrollar programas de atención primaria del oído y la audición integrados en el sistema de atención primaria de salud de los países. La labor de la OMS consiste en:

  • prestar apoyo técnico a los Estados Miembros para elaborar y poner en práctica planes nacionales de atención primaria del oído y la audición;
  • proporcionar orientación y recursos técnicos para la formación de los trabajadores de la salud en atención primaria del oído y la audición;
  • formular y difundir recomendaciones para combatir las principales causas prevenibles de pérdida de audición;
  • establecer alianzas para ofrecer audífonos y servicios relacionados con la audición asequibles;
  • promover la toma de conciencia sobre la magnitud, las causas y el impacto de la pérdida de audición, y sobre las posibilidades de prevención, detección y tratamiento;
  • reunir datos sobre la sordera y la pérdida de audición para demostrar la magnitud y el impacto del problema, y
  • promover la inclusión social de las personas con discapacidad, incluidas las que padecen pérdida de audición y sordera, por ejemplo, mediante redes y programas comunitarios de readaptación.

1 Por pérdida de audición discapacitante se entiende una pérdida de audición superior a 40dB en el oído con mejor audición en los adultos y superior a 30dB en el oído con mejor audición en los niños.

Para más información puede ponerse en contacto con:

WHO Media centre
Teléfono: +41 22 791 2222
E-mail: mediainquiries@who.int

Compartir