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La tripanosomiasis africana (enfermedad del sueño)

Nota descriptiva N° 259
Marzo de 2014


Datos y cifras

  • La enfermedad del sueño solo ocurre en 36 países del África subsahariana donde existe la mosca tsetsé que puede transmitirla.
  • Las personas que están más expuestas al contacto con la mosca tsetsé y, por consiguiente, a contraer la enfermedad son los habitantes de zonas rurales que se dedican a la agricultura, la pesca, la ganadería o la caza.
  • Trypanosoma brucei gambiense causa el 98% de los casos de enfermedad del sueño notificados.
  • Gracias a las iniciativas sostenidas de control de la enfermedad, el número de nuevos casos disminuyó de 7.197 en 2012 a 6.743 en 2011.
  • El diagnóstico y tratamiento de la enfermedad son complejos y exigen la intervención de personal especializado.

Definición de la enfermedad

La tripanosomiasis africana humana, también llamada enfermedad del sueño, es una parasitosis transmitida por un vector. Los parásitos que la causan son protozoos pertenecientes al género Trypanosoma. Se transmiten al ser humano por la picadura de la mosca tsetsé (del género Glossina) infectada por personas o animales que albergan los parásitos patógenos humanos.

La mosca tsetsé se encuentra en el África subsahariana pero solo ciertas especies transmiten la enfermedad; por razones que hasta la fecha no se han explicado, este insecto vive en muchas regiones donde no ocurre la enfermedad del sueño.

Las personas que están más expuestas al contacto con la mosca tsetsé y, por consiguiente, a contraer la enfermedad son los habitantes de zonas rurales que se dedican a la agricultura, la pesca, la ganadería o la caza.

La enfermedad puede aparecer en zonas que van desde una sola aldea hasta toda un región. Dentro de una zona infectada, la intensidad de la enfermedad puede variar de una aldea a otra.

Las formas de la tripanosomiasis africana humana

La enfermedad adopta dos formas, lo cual depende del parásito causante.

  • Trypanosoma brucei gambiense se encuentra en 24 países de África occidental y central. Esta forma representa en la actualidad más del 98% de los casos notificados de enfermedad del sueño y causa una infección crónica. Una persona puede estar infectada por meses o incluso años sin presentar manifestaciones clínicas importantes. Cuando los síntomas aparecen, es frecuente que la enfermedad ya esté muy avanzada, en la etapa de afección del sistema nervioso central.
  • Trypanosoma brucei rhodesiense se encuentra en 13 países de África oriental y del sur. Hoy en día esta forma representa menos del 2% de los casos notificados y causa una infección aguda. Los primeros signos y síntomas se observan a las pocas semanas o a los pocos meses después de la infección. La enfermedad evoluciona rápidamente y afecta al sistema nervioso central. Solo en Uganda son prevalentes las dos formas de la enfermedad.

Hay otra forma de tripanosomiasis que ocurre principalmente en países latinoamericanos; se denomina tripanosomiasis americana o enfermedad de Chagas. El organismo causante pertenece a un subgénero diferente del que provoca la forma africana de la enfermedad.

La tripanosomiasis animal

Otras especies y subespecies del género Trypanosoma son patógenos para los animales y causan la tripanosomiasis animal en especies silvestres y domesticadas. La enfermedad en el ganado se llama Nagana.

Los animales pueden hospedar los parásitos que son patógenos para el ser humano, especialmente T.b. rhodesiense; por lo tanto, los animales domesticados y silvestres son un reservorio importante. Los animales también pueden infectarse con T.b. gambiense y servir de reservorio.

No obstante, la función precisa del reservorio animal en la forma gambiense de la enfermedad aún no se conoce suficientemente. La presencia de la enfermedad en los animales domésticos, particularmente el ganado, es un obstáculo importante para el desarrollo económico de las zonas rurales afectadas.

Epidemias importantes en los seres humanos

En los siglos precedentes ha habido varias epidemias en el África.

  • una entre 1896 y 1906, principalmente en Uganda y la cuenca del Congo;
  • otra en 1920, que afectó a varios países africanos;
  • la epidemia más reciente se produjo en 1970 y se prolongó hasta finales del decenio de 1990.

La epidemia de 1920 se atajó gracias a la labor de equipos móviles que organizaron el tamizaje de millones de personas en riesgo. Para mediados del decenio de 1960 la enfermedad estaba controlada, y en todo el continente se notificaron menos de 5 000 casos. Tras el éxito obtenido, la vigilancia se relajó y la enfermedad ha reaparecido en varias zonas.

Los esfuerzos desplegados por la OMS, los programas nacionales de control de la enfermedad, la cooperación bilateral y las organizaciones no gubernamentales en los años noventa del siglo pasado y los comienzo del siglo actual detuvieron y revirtieron la tendencia ascendente en el número de casos nuevos.

Dado que el número de nuevos casos de tripanosomiasis notificados entre 2000 y 2012 ha disminuido un 73%, la hoja de ruta de la OMS para las enfermedades tropicales desatendidas ha fijado el objetivo de su eliminación como problema de salud pública para 2020.

Distribución de la enfermedad

La enfermedad del sueño amenaza a millones de personas en 36 países del África subsahariana. Muchas de las poblaciones afectadas viven en zonas remotas con poco acceso a servicios de salud adecuados, lo que obstaculiza la vigilancia y por lo tanto el diagnóstico y tratamiento de los casos. Además, los desplazamientos de poblaciones, la guerra y la pobreza son factores importantes que facilitan la transmisión.

  • En 1988, se notificaron unos 40 000 casos, pero se calcula que 300 000 casos no fueron diagnosticados y por lo tanto no recibieron tratamiento.
  • Durante los períodos de epidemia, en algunas aldeas de Angola, la República Democrática del Congo y Sudán del Sur la prevalencia ascendió al 50%. La enfermedad del sueño fue la primera o segunda causa de mortalidad en esas comunidades, incluso por delante del VIH/Sida.
  • En 2009, tras sostenidos esfuerzos de lucha contra la enfermedad, el número de casos notificados se redujo a menos de 10.000 (9.878) por primera vez en 50 años. Esta tendencia se mantuvo en 2011, año en que se notificaron 6.743 casos. Según estimaciones, el número real de casos es actualmente de 30.000. Se calcula que la población expuesta al riesgo de esta enfermedad es de unos 70 millones de personas.

En 2000 y 2001 la OMS estableció alianzas público-privadas con Aventis Pharma (ahora Sanofi-) y Bayer HealthCare, lo que permitió crear un equipo de vigilancia de la OMS para apoyar las actividades de control en los países en los que la enfermedad es endémica y suministrar medicamentos gratuitamente.

La alianza se renovó en 2006 y 2011. El éxito conseguido en la reducción del número de casos de la enfermedad del sueño alentó a otros asociados privados a respaldar los trabajos iniciales de la OMS orientados a eliminar la enfermedad como problema de salud pública.

En 2013, la OMS y la Fundación Bill y Melinda Gates firmaron un acuerdo para apoyar y aplicar estrategias innovadoras orientadas a la detección y vigilancia de casos, con el fin de lograr la eliminación sostenible de la forma gambiense de la enfermedad.

Situación actual en los países con endemicidad

La prevalencia varía de un país a otro e incluso en diferentes partes de un país.

  • En los 10 años últimos, más del 70% de los casos notificados ocurrieron en la República Democrática del Congo.
  • La R. D. del Congo es el único país que ha notificado más de 1.000 nuevos casos cada año, y representó el 83% de los casos notificados en
  • La República Centroafricana, el Chad y Sudán del Sur notificaron entre 100 y 500 nuevos casos en 2012.
  • Angola, Camerún, Congo, Côte d'Ivoire, Gabón, Guinea, Guinea Ecuatorial, Malawi, Nigeria, República Unida de Tanzanía, Uganda, Zambia y Zimbabwe notifican menos de 100 nuevos casos por año.
  • A lo largo de más de diez años no se ha notificado ningún caso en Benín, Botswana, Burkina Faso, Burundi, Etiopía, Gambia, Guinea Bissau, Liberia, Malí, Mozambique, Namibia, el Níger, Rwanda, el Senegal, Sierra Leona, Swazilandia y el Togo.

Infección y cuadro clínico

La enfermedad se transmite principalmente por la picadura de una mosca tsetsé infectada, pero existen otras vías de infección.

  • Transmisión de madre a hijo: el tripanosoma puede atravesar la placenta e infectar al feto.
  • La transmisión mecánica por intermedio de otros insectos hematófagos es posible; no obstante, es difícil determinar las consecuencias epidemiológicas de esta vía.
  • Los pinchazos accidentales con agujas contaminadas en el laboratorio han causado algunas infecciones.

En la primera etapa, los tripanosomas se multiplican en los tejidos subcutáneos, la sangre y la linfa; se conoce como fase hemolinfática y se caracteriza por episodios de fiebre, cefaleas, dolores articulares y prurito.

En la segunda etapa, los parásitos atraviesan la barrera hematoencefálica e infectan el sistema nervioso central. Esto se conoce como la fase neurológica o meningoencefálica. Por lo general, es entonces cuando se presentan los signos y síntomas más evidentes de la enfermedad, a saber: cambios de comportamiento, confusión, trastornos sensoriales y falta de coordinación.

Los trastornos del ciclo del sueño, que le dan el nombre a la enfermedad, son una característica importante de la segunda etapa. Si no se trata, la enfermedad se considera mortal, si bien se han notificado casos de portadores sanos.

Diagnóstico

La atención de la enfermedad se hace en tres pasos.

  • Tamizaje de una posible infección. Supone el empleo de pruebas serológicas (solo las hay para T. b. gambiense) y la exploración física en busca de signos clínicos, por lo común, agrandamiento de los ganglios linfáticos del cuello.
  • Diagnóstico de la presencia del parásito.
  • Determinación de la etapa en que se encuentra la afección. Supone el examen del líquido cefalorraquídeo obtenido por punción lumbar; el resultado ayuda a determinar el tratamiento.

El diagnóstico debe hacerse lo antes posible antes de la etapa neural para así evitar tratamientos complicados, difíciles y peligrosos.

El carácter prolongado y relativamente asintomático de la primera etapa de la infección por T. b. gambiense es uno de los motivos por los que se requiere el tamizaje activo y completo de la población en riesgo con el fin de identificar tempranamente a los individuos infectados y reducir la transmisión.

El tamizaje exhaustivo exige una inversión considerable de recursos humanos y materiales, los cuales suelen escasear en el África, sobre todo en las zonas de difícil acceso donde es más frecuente la enfermedad. Como consecuencia, muchas personas infectadas pueden morir antes de que se las diagnostique y trate.

Tratamiento

El tipo de tratamiento que se administra depende de la etapa de la enfermedad. Los medicamentos que se usan en la primera etapa tienen poca toxicidad y se administran fácilmente. Cuanto más pronto se identifica la enfermedad, mejores son las probabilidades de curación.

El éxito del tratamiento en la segunda etapa depende de un medicamento que atraviese la barrera hematoencefálica para llegar al parásito. Hay cuatro medicamentos registrados para el tratamiento de la enfermedad del sueño. Esos medicamentos proceden de donaciones efectuadas por los fabricantes a la OMS, y se distribuyen gratuitamente a los países en los que la enfermedad es endémica.

Tratamiento en la primera etapa:

  • Pentamidina: fue descubierta en 1941; se usa para el tratamiento en la primera etapa de la infección por T.b. rhodesiense. A pesar de que causa unos efectos indeseables de cierta consideración, en general es bien tolerada por los pacientes.
  • Suramina: fue descubierta en 1921; se usa para el tratamiento en la primera etapa de la infección por T.b. rhodesiense. Provoca ciertos efectos indeseables en las vías urinarias, así como reacciones alérgicas.

Tratamiento en la segunda etapa:

  • Melarsoprol: fue descubierto en 1949; se usa contra las dos formas de la infección. Es un derivado del arsénico y produce muchos efectos colaterales indeseables; el peor es la encefalopatía reactiva (síndrome encefalopático), que puede ser mortal (entre 3% y 10%). Se ha observado un aumento de la resistencia a este medicamento en varios focos, particularmente en el África central.
  • Eflornitina: es una molécula menos tóxica que el melarsoprol y obtuvo el registro en 1990. Solo es eficaz contra T.b. gambiense. El régimen de tratamiento es estricto y difícil de aplicar.
  • En 2009, se introdujo el tratamiento mediante la combinación de nifurtimox y eflornitina, que simplifica el empleo de esta última por comparación con la monoterapia. Por desgracia, no es eficaz contra T.b. rhodesiense. El nifurtimox tiene registro para el tratamiento de la tripanosomiasis americana pero no para la tripanosomiasis africana humana. No obstante, una vez que los ensayos clínicos produjeron los datos de inocuidad y eficacia, su empleo en combinación con la eflornitina se ha aceptado e incluido en la Lista de medicamentos esenciales de la OMS. La Organización distribuye gratuitamente la combinación para este propósito.

Respuesta de la OMS

La OMS presta apoyo y asistencia técnica a los programas nacionales de control.

La OMS suministra medicamentos gratuitos a los países endémicos por conducto de una alianza privada con Sanofi (pentamidina, melarsoprol y eflornitina) y Bayer AG (suramina y nifurtimox).

En 2009, la OMS estableció un banco de muestras a disposición de los investigadores, con el fin de facilitar el desarrollo de nuevos instrumentos de diagnóstico asequibles. El banco incluye muestras de sangre, suero sanguíneo, líquido cefalorraquídeo, saliva y orina de pacientes infectados con ambas formas de la enfermedad, y muestras de personas no infectadas que viven en zonas en las que la enfermedad es endémica. El programa de la OMS tiene por objetivos:

  • reforzar y coordinar las medidas de control y asegurar la continuidad de las actividades sobre el terreno;
  • reforzar los sistemas de vigilancia existentes;
  • asegurar la accesibilidad a las pruebas de diagnóstico y el tratamiento;
  • apoyar el seguimiento del tratamiento y la farmacorresistencia mediante la red;
  • desarrollar una base de datos de información y datos de análisis epidemiológicos, incluido un atlas de la tripanosomiasis africana, en colaboración con la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO);
  • realizar actividades de capacitación;
  • prestar apoyo a la investigación operacional con miras a mejorar los instrumentos de tratamiento y diagnóstico;
  • promover la colaboración con la FAO en lo relativo a la tripanosomiasis de los animales, y con el Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA) en lo concerniente a la lucha antivectorial mediante la esterilización de las moscas macho con radiación. Los tres organismos de las Naciones Unidas, junto con la Unión Africana, han promovido el Programa contra la Tripanosomiasis Africana;
  • coordinar y promover la sinergia de las actividades de lucha antivectorial de la Unión Africana dirigidas por la Campaña Panafricana de Erradicación de la Mosca Tsetsé y la Tripanosomiasis.
Para más información puede ponerse en contacto con:

Centro de prensa de la OMS
Teléfono: +41 22 791 2222
E-mail: mediainquiries@who.int

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