Centro de prensa

Úlcera de Buruli

(Infección por Mycobacterium ulcerans)

Nota descriptiva Nº199
Mayo de 2015


Cifras y datos

  • La úlcera de Buruli es una infección crónica y debilitante de la piel y los tejidos blandos que puede causar desfiguraciones permanentes y discapacidad.
  • El agente causante es la bacteria Mycobacterium ulcerans.
  • Al menos 33 países de clima tropical, subtropical o templado han notificado casos de úlcera de Buruli en África, América del Sur y las regiones del Pacífico Occidental.
  • En 2014, se notificaron 2.200 casos nuevos en 12 de los 33 países.
  • La mayoría de las personas afectadas son niños menores de 15 años.
  • El 80% de los casos detectados a tiempo puede curarse con una combinación de antibióticos.

La úlcera de Buruli es una infección causada por el Mycobacterium ulcerans, un microorganismo perteneciente a la misma familia que las bacterias causantes de la tuberculosis y la lepra.

Esta infección destruye la piel y los tejidos blandos y causa grandes úlceras, generalmente en piernas y brazos. Los pacientes que no reciben tratamiento rápidamente sufren discapacidad funcional a largo plazo. El diagnóstico y el tratamiento tempranos son el único medio para minimizar la morbilidad y evitar esas discapacidades.

Alcance del problema

Se han notificado casos de úlcera de Buruli en 33 países de África, las Américas, Asia y el Pacífico Occidental. La mayoría de los casos se produce en regiones tropicales y subtropicales, aunque también se han notificado casos en Australia, China y el Japón. De esos 33 países, 15 de ellos informan a la OMS periódicamente.

El mayor número de casos se ha registrado en el África Occidental y Central, en particular en Benin, Camerún, Côte d'Ivoire, la República Democrática del Congo y Ghana.

En 2014, 12 de los 15 países notificaron casi 2.200 casos nuevos a la OMS, lo que suponía más de un 50% de reducción respecto de 2009, cuando se notificaron 5.000 casos. Salvo por unos pocos países, el número de casos se ha reducido desde 2010 a pesar de que se desconoce la causa exacta de esta reducción.

Características clínicas y epidemiológicas de los casos

Las características clínicas y epidemiológicas de los casos varían (en función de la zona geográfica) en los diferentes países y entornos. Los cambios climáticos y ambientales parecen influir en el número de casos nuevos notificados de un año a otro.

En África, un 48% de los afectados son niños menores de 15 años, mientras que esa franja etaria representa el 10% en Australia y el 19% en el Japón. No existen diferencias importantes entre hombres y mujeres.

Las lesiones se producen a menudo en las extremidades: un 35% se produce en las extremidades superiores y un 55%, en las extremidades inferiores; un 10%, en otras partes del cuerpo.

Según su gravedad, existen diferentes categorías: categoría I (32%), categoría II (35%) y categoría III (33%). En Australia y el Japón, la mayoría de las lesiones (>90%) es de categoría I.

En todos los países, al menos el 70% de todos los casos se diagnostica en la fase de ulceración.

Organismo causante

Para desarrollarse, M. ulcerans necesita una temperatura de 29 °C a 33 °C (M. tuberculosis se desarrolla a 37 °C) y una baja concentración de oxígeno (2,5%). Este microorganismo produce una toxina destructiva (micolactona) que provoca daños en los tejidos e inhibe la respuesta inmunitaria.

Transmisión

Se desconoce aún el modo exacto de transmisión de M. ulcerans.

Signos y síntomas

La úlcera de Buruli se manifiesta inicialmente como una hinchazón (nódulo) indolora. Puede comenzar también como un endurecimiento indoloro (placa) o una inflamación difusa e indolora de las piernas, los brazos o la cara (edema). Debido a las propiedades inmunodepresoras de la micolactona, la enfermedad evoluciona sin dolor ni fiebre. En ausencia de tratamiento, pero a veces incluso durante el tratamiento antibiótico, el nódulo, placa o edema se convierte, al cabo de cuatro semanas, en úlceras que presentan los clásicos bordes socavados. Ocasionalmente se ven afectados los huesos, lo que provoca grandes deformidades.

Diagnóstico

Clínico

En general, el diagnóstico clínico hecho en las zonas endémicas por profesionales sanitarios capacitados es fiable.

Dependiendo de la edad del paciente, la localización de las lesiones, el dolor y la zona geográfica, hay que descartar otras afecciones, como las úlceras fagedénicas tropicales, las úlceras crónicas de las piernas debidas a insuficiencia arterial o venosa (a menudo en personas de edad avanzada), las úlceras diabéticas, la leishmaniasis cutánea, el pian ulcerativo extenso y las úlceras por Haemophilus ducreyi.

Algunos casos aparecidos en zonas no endémicas debido a los viajes internacionales han sido diagnosticados erróneamente y tratados de forma no adecuada.

Las lesiones nodulares iniciales se confunden occasionalmente con forúnculos, lipomas, gangliones, tuberculosis ganglionar, nódulos de oncocercosis u otras infecciones subcutáneas, como las infecciones fúngicas.

En Australia, las lesiones papulares pueden confundirse inicialmente con picaduras de insectos.

La celulitis puede parecerse al edema causado por la infección por M. ulcerans, pero en el caso de la celulitis las lesiones son dolorosas y el paciente presenta fiebre y mal estado general.

La infección por VIH no es un factor de riesgo, pero en los países coendémicos su presencia complica la conducta clínica. La debilidad del sistema inmunitario hace que la progresión clínica de la úlcera de Buruli sea más agresiva y el tratamiento tenga peores resultados.

De laboratorio

Hay cuatro métodos de laboratorio para confirmar la úlcera de Buruli: reacción en cadena de la polimerasa (PCR) para detectar la secuencia IS2404, microscopía directa, histopatología y cultivo. Sin embargo, el método de confirmación más habitual es la PCR, por ser el más sensible y proporcionar los resultados en un plazo de 48 horas. La OMS ha publicado recientemente un manual sobre estos cuatro métodos para orientar al personal clínico y de laboratorio.3

Una red OMS formada por 17 laboratorios de 14 países endémicos y no endémicos presta apoyo a los programas de control nacionales para confirmar los casos.

Tratamiento

El tratamiento de la úlcera de Buruli puede ser simple si la detección es precoz, o complicado y costoso si se detecta en una fase avanzada de la enfermedad. El tratamiento consiste en una combinación de antibióticos y tratamientos complementarios (véase "Minimización de la morbilidad y prevención de discapacidades"). Para más información, puede consultar las recomendaciones sobre el tratamiento de la úlcera de Buruli para los profesionales sanitarios4.

Antibióticos

Se utilizaron diferentes combinaciones de antibióticos durante ocho semanas para tratar la úlcera de Buruli con independencia de la fase de la enfermedad. En función del perfil del paciente, se puede utilizar una de las siguientes combinaciones:

  • una combinación de rifampicina (10 mg/kg una vez al día) y estreptomicina (15 mg/kg una vez al día); o bien
  • una combinación de rifampicina (10 mg/kg una vez al día) y claritromicina (7,5 mg/kg dos veces al día), utilizada aunque su eficacia no se ha demostrado mediante ensayos aleatorios.

Dado que la estreptomicina está contraindicada en el embarazo, la combinación de rifampicina y claritromicina se considera también la alternativa más segura para ese grupo de pacientes; o una combinación de rifampicina (10 mg/kg una vez al día) y moxifloxacina (400 mg una vez al día), utilizada también aunque su eficacia no se ha demostrado mediante ensayos aleatorios.

Minimización de la morbilidad y prevención de discapacidades

Es necesario seguir tratamientos que aceleren la cura de las heridas y prevengan las discapacidades.

Estos tratamientos son el cuidado de las heridas, la cirugía (principalmente desbridamiento e injertos cutáneos) e intervenciones orientadas a minimizar o prevenir discapacidades.

Es importante fortalecer el sistema de salud de las zonas infectadas para garantizar el acceso a una asistencia de calidad. Los pacientes, familiares y profesionales sanitarios deben trabajar juntos para obtener los mejores resultados posibles.

Prevención

Al desconocerse el modo de transmisión de la úlcera de Buruli, no se pueden tomar medidas preventivas.

Control

El objetivo del control de la úlcera de Buruli consiste en minimizar el sufrimiento, las discapacidades y la carga socioeconómica. La detección precoz y el tratamiento antibiótico constituyen la piedra angular de la estrategia para el control de la úlcera de Buruli. La OMS ha elaborado material técnico e informativo para apoyar la realización de las actividades de control.

Metas programáticas

Se espera que los programas de control nacional informen acerca de su desempeño en relación con las cuatro metas programáticas acordadas durante la reunión sobre control e investigación de la úlcera de Buruli que se celebró en Ginebra (Suiza) del 25 al 27 de marzo de 2013.

  • Al menos el 70% de los casos notificados por cualquier distrito o país se confirmarán mediante una PCR positiva (medida para la mejora del diagnóstico clínico).
  • La proporción de lesiones de categoría III notificadas por cualquier distrito o país se reducirá a menos del 25% (medida para la detección precoz).
  • La proporción de pacientes con diagnóstico de limitaciones de movimientos de cualquier distrito o país se reducirá a menos del 15% (medida para la detección precoz).
  • La proporción de diagnósticos de lesiones ulcerosas notificados por cualquier distrito o país se reducirá, del 84% de media registrado en 2012, al 60% (medida para la detección precoz).

Prioridades de investigación

Existen tres grandes prioridades de investigación sobre la úlcera de Buruli que pueden contribuir a mejorar las medidas de control sobre el terreno:

1. Desarrollo de tratamientos antibióticos orales

En 2013 se inició en Benin y Ghana un ensayo clínico aleatorizado coordinado por la OMS con el objetivo de desarrollar un tratamiento oral para la úlcera de Buruli. Se espera que el reclutamiento de pacientes se haya completado en 2016.

2. Desarrollo de pruebas diagnósticas rápidas aplicables en el lugar de consulta

Requiere la máxima prioridad. Durante la reunión sobre control e investigación de la úlcera de Buruli que se celebró en Ginebra (Suiza) del 23 al 25 de marzo de 2013 se presentaron los avances realizados en cuatro áreas fundamentales:

  • Captura de antígeno, convertida en prueba inmunocromatográfica en membrana (prueba de flujo lateral).
  • Amplificación isotérmica de ácidos nucleicos de tipo LAMP.
  • Detección de micolactona mediante cromatografía en capa fina.
  • Anticuerpo antimicolactona.

El desarrollo de estas pruebas está siendo respaldado por la Fundación para la Obtención de Medios de Diagnóstico Innovadores (Ginebra, Suiza), y para 2015 están previstos estudios de validación sobre el terreno.

3. Modo de transmisión

Pese a los esfuerzos realizados durante más de un decenio, el modo de transmisión sigue sin esclarecer, pero se sigue investigando.

Respuesta mundial de la OMS

La OMS proporciona orientación técnica, elabora políticas y coordina las actividades de control e investigación.

La OMS convoca periódicamente a los principales agentes de la lucha contra la úlcera de Buruli y ofrece así una oportunidad para intercambiar información, coordinar los esfuerzos de control e investigación y realizar un seguimiento de los progresos. Además, esos esfuerzos contribuyeron a dar más notoriedad a la úlcera de Buruli y movilizar recursos para combatirla.

Con el liderazgo de la OMS y el apoyo de organizaciones no gubernamentales, instituciones de investigación y gobiernos de los países afectados, se han logrado progresos continuos y extraordinarios.


Bibliografía

1Mitjà, O et al. Haemophilus ducreyi as a cause of skin ulcers in children from a yaws-endemic area of Papua New Guinea. Lancet Global Health: 2014; Vol 2, Issue 4: e235 - e241.

2Converse PJ et al. Accelerated detection of mycolactone production and response to antibiotic treatment in a mouse model of Mycobacterium ulcerans disease . PLOS Neglected Tropical Diseases, Enero, 2014

3Diagnóstico de laboratorio de la úlcera de Buruli. Disponible en inglés y francés.

4 Tratamiento de Mycobacterium ulcerans (úlcera de Buruli). Disponible en inglés y francés.

Compartir

Para más información puede ponerse en contacto con:

WHO Media centre
Teléfono: +41 22 791 2222
e-mail: mediainquiries@who.int