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Cólera

Nota descriptiva N°107
Julio de 2015


Datos y cifras

  • El cólera es una enfermedad diarreica aguda que, si no se trata, puede causar la muerte en cuestión de horas.
  • Se calcula que cada año se producen entre 1,4 y 4,3 millones de casos de cólera y entre 28 000 y 142 000 defunciones1.
  • Hasta el 80% de los casos puede tratarse satisfactoriamente con sales de rehidratación oral.
  • El suministro de agua potable y el saneamiento son medidas decisivas para reducir las repercusiones del cólera y otras enfermedades transmitidas por el agua.
  • Las vacunas anticoléricas orales se consideran un medio adicional de control, pero no deben remplazar las medidas convencionales mencionadas.

El cólera es una infección diarreica aguda causada por la ingestión de alimentos o agua contaminados con el bacilo Vibrio cholerae. Se calcula que cada año se producen entre 1,4 millones y 4,3 millones de casos de cólera y entre 28 000 y 142 000 defunciones. El breve periodo de incubación, que fluctúa entre dos horas y cinco días, acrecienta el carácter potencialmente explosivo de los brotes epidémicos.

Síntomas

El cólera es una enfermedad muy virulenta que afecta a niños y adultos y puede ser mortal en cuestión de horas.

Aproximadamente el 80% de las personas infectadas con V. cholerae no presenta ningún síntoma, a pesar de que el bacilo está presente en sus heces fecales durante 1 a 10 días después de la infección y vuelven al medio ambiente, donde pueden infectar a otras personas.

En el 80% de las personas que presentan síntomas estos son de leves a moderados; un 20% padece diarrea acuosa aguda con deshidratación grave. Si no se da tratamiento, esta puede ocasionar la muerte.

Las personas con inmunidad reducida, como los niños desnutridos y los enfermos de sida, corren un riesgo mayor de morir si se infectan.

Historia

A lo largo del siglo XIX, el cólera se propagó por el mundo desde su reservorio original en el delta del Ganges, en la India. Seis pandemias en sucesión mataron a millones de personas en todos los continentes. La actual pandemia (la séptima) comenzó en el sur de Asia en 1961 y llegó a África en 1971 y a América en 1991. En la actualidad, el cólera es endémico en muchos países.

Las cepas de Vibrio cholerae

Dos serogrupos de V. cholerae — el O1 y el O139— causan brotes epidémicos. El O1 causa la mayor parte de los brotes, mientras que el O139, que se identificó por vez primera en Bangladesh en 1992, está confinado al Asia Sudoriental.

Las cepas de V. cholerae distintas de la O1 y la O139 pueden causar diarrea leve, pero no dan origen a epidemias.

Hace poco se identificaron nuevas cepas variantes en varias partes de Asia y África. Las observaciones indican que estas cepas causan un cuadro de cólera más grave con tasas de letalidad más elevadas. Se recomienda ejercer una vigilancia epidemiológica cuidadosa de las cepas circulantes.

Los principales reservorios de V. cholerae son los seres humanos y las fuentes de agua salobre y los estuarios; a menudo hay una relación con la multiplicación de algas. Estudios recientes indican que el calentamiento del planeta crea un ambiente favorable para los bacilos.

Factores de riesgo y carga de morbilidad

La transmisión del cólera está estrechamente ligada a una mala gestión ambiental. De manera característica, las zonas de riesgo son las barriadas periurbanas, donde no hay infraestructura básica, así como los campos para personas desplazadas o refugiadas, donde no se cumplen los requisitos mínimos de agua limpia y saneamiento.

Las consecuencias de una crisis —como el trastorno de los sistemas de abastecimiento de agua y saneamiento o la llegada de grupos humanos a campamentos deficientes y superpoblados — pueden aumentar el riesgo de transmisión del cólera si el bacilo ya está presente o es introducido. Nunca se han producido epidemias a partir de los cadáveres.

El cólera sigue representando una amenaza mundial para la salud pública y es un indicador clave de la falta de desarrollo social.

El número de casos de cólera notificados a la OMS sigue siendo elevado. A lo largo de 2013 se notificaron en 47 países un total de 129 064 casos, de los que 2102 fueron mortales. La discrepancia entre esas cifras y la carga estimada de morbilidad se explica por el hecho de que muchos casos no se registran debido a las limitaciones de los sistemas de vigilancia y al temor a sanciones sobre el comercio y los viajes.

Prevención y control

La clave para mitigar los brotes epidémicos de cólera, controlar la enfermedad en zonas endémicas y reducir las defunciones consiste en adoptar un criterio multidisciplinario basado en la prevención, la preparación y la respuesta, aunado a un sistema de vigilancia eficaz.

Intervenciones en el agua y el saneamiento

La solución a largo plazo para la lucha contra el cólera (y que beneficia también a todas las enfermedades que se propagan por vía fecal-oral) se basa en el desarrollo económico y el acceso universal a agua potable y a un saneamiento adecuado, fundamentales en la prevención tanto del cólera epidémico como del endémico.

Entre las medidas para modificar las condiciones ambientales cabe citar las siguientes:

  • la instalación de sistemas de canalización de agua con tratamiento de aguas (cloración);
  • intervenciones en el ámbito doméstico (filtrado del agua, desinfección solar o química del agua, depósitos de agua seguros);
  • así como la construcción de letrinas y sistemas de eliminación de aguas residuales.

La mayor parte de las intervenciones exigen inversiones considerables a largo plazo y conllevan costos elevados de mantenimiento difíciles de financiar y mantener para los países menos adelantados, que es precisamente donde más se necesitan.

Tratamiento

El cólera es una enfermedad que se trata fácilmente. Hasta el 80% de los casos puede tratarse satisfactoriamente mediante la pronta administración de sales de rehidratación oral (el sobrecito estándar de SRO de la OMS y el UNICEF). A los enfermos gravemente deshidratados hay que administrarles líquidos intravenosos; también hay que darles antibióticos apropiados para acortar la duración de la diarrea, reducir el volumen de líquidos de hidratación necesarios y abreviar el tiempo en que se excreta V. cholerae. No se recomienda la administración masiva de antibióticos porque no surte efecto sobre la propagación del cólera y contribuye a producir resistencia bacteriana.

Con el fin de brindar un acceso oportuno al tratamiento, en las poblaciones afectadas se deben establecer centros de tratamiento del cólera. Si se da un tratamiento apropiado, la tasa de letalidad debe ser inferior a un 1%.

Vigilancia

Con arreglo al Reglamento Sanitario Internacional, ya no es obligatorio notificar todos los casos de cólera. Sin embargo, los eventos de salud pública en los que interviene esa enfermedad siempre deben evaluarse en relación con los criterios establecidos en el Reglamento para determinar la necesidad de notificación oficial.

Deben reforzarse las capacidades locales para mejorar el diagnóstico, y recoger, compilar y analizar los datos, con objeto de determinar las poblaciones vulnerables que viven en zonas de alto riesgo a fin de que se beneficien de actividades de control completas. La vigilancia del cólera debería formar parte de un sistema integrado de vigilancia epidemiológica que incluya la recogida de datos en el ámbito local y su difusión en el ámbito mundial.

Movilización social

Debería promoverse, mediante campañas de educación sanitaria adaptadas a la cultura y creencias locales, la adopción de prácticas de higiene adecuadas como lavarse las manos con jabón, la preparación y conservación seguras de alimentos y la lactancia materna.

Además, las campañas de concienciación durante los brotes animan a las personas con síntomas a buscar atención médica de inmediato. Asimismo, en las campañas deberían utilizarse canales de comunicación modernos (teléfonos móviles, teléfonos inteligentes, redes sociales, etc.) y adaptarse las estrategias a las culturas locales. También se alienta el uso de métodos cualitativos de análisis para facilitar la adaptación de los mensajes a la cultura y creencias locales.

Vacunas anticoléricas orales

Actualmente se dispone de dos vacunas anticoléricas orales precalificadas (Dukoral® y Shanchol®). Ambas se han utilizado en campañas de vacunación masiva con el apoyo de la OMS. Su uso ha permitido recoger datos sobre la eficacia y la viabilidad de las campañas de vacunación anticolérica como herramienta de salud pública en la protección de poblaciones con elevado riesgo de cólera.

Dukoral® se administra en dos dosis a adultos y a niños de más de 6 años, y en tres dosis a niños de entre 2 y 6 años. Normalmente la protección se ha establecido una semana después de la última dosis. Los ensayos sobre el terreno realizados en Bangladesh y el Perú han demostrado que la vacuna es inocua y confiere una protección del 85% durante 4-6 meses en todos los grupos etarios. No se ha autorizado la utilización de esta vacuna en menores de 2 años.

El calendario de inmunización de Shanchol es de dos dosis separadas por un intervalo de dos semanas a partir de 1 año de edad. Shanchol® protege durante más tiempo que Dukoral® a menores de 5 años, y por lo tanto no requiere una dosis de refuerzo a los seis meses en ese grupo etario, a diferencia de Dukoral®. Shanchol® ofreció una protección del 67% contra el cólera provocado por la cepa O1 de V. cholerae en una zona endémica durante al menos 2 años después de la vacunación. En un ensayo sobre el terreno realizado en Kolkata (India) se logró una eficacia protectora (65%) de la vacuna durante un plazo máximo de 5 años.

A mediados de 2013 se estableció oficialmente una reserva de 2 millones de dosis de la vacuna anticolérica oral para emergencias y el control de brotes. La reserva se creó sobre el principio de que las vacunas tienen una función en la prevención y el control del cólera cuando se combinan con una atención sanitaria accesible y mejoras en el agua y el saneamiento.

En noviembre de 2013, la Junta de la Alianza Gavi aprobó una contribución a la reserva mundial de la vacuna anticolérica en entornos epidémicos y endémicos para el periodo 2014-2018. Los objetivos de la inversión de la Gavi son:

  • romper el ciclo actual de baja demanda-baja oferta, con objeto de incrementar considerablemente la producción y disponibilidad mundial de la vacuna anticolérica oral;
  • reducir los efectos de los brotes de cólera;
  • fortalecer la base científica para la realización de campañas periódicas de prevención.

A junio de 2015, se han expedido unos 2 millones de dosis de la vacuna anticolérica oral procedentes de la reserva en diferentes entornos: en campañas de respuesta en una zona donde ha estallado un brote o en campañas de vacunación preventiva en poblaciones con riesgo elevado de cólera (focos), o más vulnerables durante una crisis humanitaria.

El efecto en la transmisión o la carga del cólera fue considerable en todos los entornos: endémicos, epidémicos o en emergencias. Es más, contrariamente a lo que se creía anteriormente, las comunidades aceptaron sin problemas las vacunas y la cobertura vacunal fue alta. Hasta la fecha no se han señalado efectos adversos graves.

Los viajes y el comercio

En la actualidad, ningún país exige un comprobante de vacunación anticolérica como condición para permitir la entrada en su territorio. La experiencia ha demostrado que la cuarentena y la prohibición del desplazamiento de personas y mercancías son medidas innecesarias. No se justifica imponer restricciones a la importación de alimentos producidos de conformidad con las prácticas adecuadas de fabricación, basándose exclusivamente en el hecho de que el cólera es epidémico o endémico en un país determinado.

Se alienta a los países vecinos de las zonas afectadas a que fortalezcan la vigilancia epidemiológica y la preparación nacional para detectar rápidamente los brotes epidémicos y responder a ellos si el cólera llegase a cruzar las fronteras. Además, se debe facilitar información a los viajeros y a la comunidad acerca de los posibles riesgos y los síntomas del cólera, las precauciones para evitar la enfermedad y cuándo y dónde notificar los casos.

La respuesta de la OMS

Por conducto del Grupo Especial Mundial de Lucha contra el Cólera, la OMS:

  • apoya la formulación y aplicación de estrategias para facilitar la creación de capacidad en la prevención y el control del cólera en todo el mundo;
  • proporciona un foro de intercambio técnico, coordinación y cooperación en actividades contra el cólera a fin de fortalecer la capacidad de los países para prevenir y controlar la enfermedad;
  • apoya a los países en la aplicación de estrategias eficientes de control del cólera y la supervisión de los progresos;
  • divulga directrices técnicas y manuales prácticos;
  • apoya la puesta en marcha de un programa de investigación que insista en la evaluación de enfoques innovadores ante la prevención y el control del cólera en los países afectados;
  • pone de relieve el cólera como un importante problema mundial de salud pública mediante la difusión de información sobre la prevención y el control de la enfermedad, y con actividades de promoción y de movilización de recursos en apoyo de la prevención y el control del cólera en el ámbito nacional, regional y mundial.

1 Ali M, Lopez AL, You YA, et al. The global burden of cholera. Bulletin World Health Organization 2012; 90: 209–18A.

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