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Fiebre hemorrágica del Ebola

Nota descriptiva N° 103
Diciembre de 2011

El virus del Ebola pertenece a la familia de los Filoviridae (filovirus), y comprende cinco especies distintas: Zaire, Sudán, Côte d'Ivoire, Bundibugyo y Reston.

A diferencia de las especies Côte d'Ivoire y Reston, las especies Zaire, Sudán y Bundibugyo se han asociado a importantes brotes de fiebre hemorrágica del Ebola declarados en África, con una elevada tasa de letalidad (25%–90%). La especie Reston puede infectar al ser humano, pero hasta la fecha no se han notificado enfermedades graves ni defunciones.

La infección humana por el subtipo Reston de virus del Ebola, encontrado en la región del Pacífico Occidental, ha sido sólo asintomática, es decir que quienes la contrajeron no experimentaban síntomas clínicos de enfermedad. El reservorio natural de virus del Ebola parece residir en los bosques pluviales del continente africano y en algunas zonas de la región del Pacífico Occidental. Hay indicios de que están implicados los murciélagos, pero queda mucho por hacer para poder describir de forma concluyente el ciclo de transmisión natural.

TRANSMISIÓN

  • El virus del Ebola se transmite por contacto directo con sangre, secreciones u otros líquidos corporales u órganos de personas infectadas. Las ceremonias de inhumación en las cuales los integrantes del cortejo fúnebre tienen contacto directo con el cadáver pueden desempeñar una función significativa en la transmisión de virus del Ebola.
  • Se han documentado en Côte d’Ivoire, la República del Congo y el Gabón casos de infección humana por virus del Ebola asociados a la manipulación de chimpancés, gorilas y antílopes de los bosques - muertos o vivos - infectados. También se ha notificado transmisión de la cepa Reston de virus del Ebola asociada a la manipulación de macacos cangrejeros.
  • Resultaron infectados muchos trabajadores de salud que tuvieron contacto directo con pacientes infectados por virus del Ebola y no habían adoptado las debidas precauciones para el control de las infecciones ni los procedimientos adecuados de aislamiento de los enfermos.

Período de incubación: 2 a 21 días.

SÍNTOMAS

La enfermedad se suele manifestar con la aparición súbita de fiebre, debilidad intensa, dolor de músculos, cabeza y garganta, a menudo seguida de vómitos, diarrea, petequias, insuficiencia renal y hepática, y en algunos casos hemorragia interna y externa. Los resultados de laboratorio muestran recuentos bajos de leucocitos y plaquetas, y aumento de las transaminasas.

DIAGNÓSTICO

Los análisis de muestras de sangre realizados por laboratorios especializados revelan la presencia de antígenos específicos y/o genes del virus. Pueden detectarse anticuerpos contra el virus, y éste puede aislarse en cultivos de células. La manipulación de las muestras durante las pruebas conlleva un peligro biológico extremo y sólo se realiza en condiciones de máxima contención biológica. Entre los nuevos descubrimientos en materia de técnicas de diagnóstico figuran métodos no invasores (análisis de muestras de saliva y orina) y análisis de muestras inactivadas para efectuar diagnósticos de laboratorio rápidos en apoyo de la gestión de casos durante las actividades de control de brotes.

TRATAMIENTO Y VACUNACIÓN

  • Los casos graves requieren cuidados intensivos porque los pacientes suelen estar deshidratados y necesitar rehidratación por vía intravenosa u oral con soluciones que contengan electrolitos.
  • No se dispone todavía de ningún tratamiento ni vacuna específicos para la fiebre hemorrágica del Ebola. Se están poniendo a prueba varias vacunas experimentales, pero podrían pasar varios años antes de que alguna de ellas esté disponible. Hay una nueva farmacoterapia que inicialmente parece prometedora, según los estudios de laboratorio, y se está evaluando más detenidamente. Sin embargo, eso también llevará varios años.
  • En estudios experimentales realizados en animales, la administración de suero hiperinmune no ha conferido protección contra la enfermedad.

CONTENCIÓN

  • Los presuntos casos se deben mantener aislados de otros pacientes, y se deben aplicar técnicas estrictas de aislamiento de enfermos.
  • Son esenciales la localización de los contactos y el seguimiento de quienes puedan haber estado expuestos a virus del Ebola por contacto directo con personas infectadas.
  • Se debe informar a todo el personal hospitalario sobre la naturaleza de la enfermedad y sus vías de transmisión. Se debe hacer especial hincapié en que los procedimientos invasores tales como la colocación de un catéter intravenoso o la manipulación de sangre, secreciones, catéteres y dispositivos de succión se realicen en condiciones estrictas de aislamiento. Todos los empleados de los hospitales deben tener bata, guantes, máscara y anteojos protectores. El equipo de protección no desechable no se debe reutilizar a menos que se haya esterilizado debidamente.
  • La infección también puede transmitirse por contacto con prendas de vestir o ropa de cama sucias de un paciente infectado por virus del Ebola. Por consiguiente, es preciso esterilizar esos objetos antes de manipularlos.
  • Las comunidades afectadas por la presencia de virus del Ebola deben velar por que la población esté bien informada, tanto sobre la naturaleza de la enfermedad misma como sobre las medidas necesarias de contención de brotes, inclusive las relativas a la inhumación de cadáveres. Se debe inhumar con prontitud y seguridad a quienes hayan muerto por causa de esa virosis.

CONTACTOS

  • Como la modalidad principal de transmisión de una persona a otra es el contacto con sangre, secreciones u otros líquidos corporales contaminados, toda persona que haya tenido contacto físico directo con algún paciente debe someterse a una vigilancia estricta, con control de la temperatura corporal dos veces por día, y hospitalización inmediata y aislamiento estricto recomendados en caso de aparición de fiebre.
  • El personal hospitalario que haya tenido contacto directo con algún paciente o material contaminados sin haber utilizado equipo de protección debe ser considerado como contacto y sometido a un seguimiento adecuado.

ANTECEDENTES

El virus del Ebola se identificó por primera vez en 1976 en una provincia ecuatorial occidental del Sudán y en una vecina región del Zaire (actualmente República Democrática del Congo), después de las epidemias registradas en Yambuku (en el norte de la República Democrática del Congo) y Nzara (en el sur del Sudán).

Desde que se descubrió el virus del Ebola se han documentado aproximadamente 1850 casos y más de 1200 defunciones.

RESERVORIO NATURAL

  • A pesar de los extensos estudios realizados se desconoce el reservorio natural de virus del Ebola, pero parece que éste reside en bosques pluviales del continente africano y de la región del Pacífico Occidental.
  • Aunque una fuente de infección del ser humano hayan sido primates no humanos, no se cree que éstos sean el reservorio sino que, como los seres humanos, esos primates resultan infectados por el reservorio natural directamente o a través de una cadena de transmisión originada en el reservorio natural.
  • En el continente africano la infección de casos humanos por virus del Ebola se ha asociado a contacto directo con gorilas, chimpancés, monos, antílopes de los bosques y puercoespines hallados muertos en la selva pluvial. Hasta el presente, el virus del Ebola se ha detectado en la naturaleza en cuerpos muertos de chimpancés (en Côte d’Ivoire y República del Congo), gorilas (Gabón y República del Congo) y duikers (República del Congo).
  • Se han formulado diversas hipótesis para tratar de explicar el origen de los brotes de virosis del Ebola. Las observaciones de laboratorio han mostrado que los murciélagos infectados experimentalmente por virus del Ebola no mueren, y ello ha llevado a suponer que estos mamíferos pueden desempeñar la función de mantener el virus en los bosques tropicales.
  • Se realizaron amplios estudios ecológicos en la República del Congo y el Gabón para identificar el reservorio natural de virus del Ebola.
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