Centro de prensa

Filariasis linfática

Nota descriptiva
Octubre de 2017


Datos y cifras

  • La filariasis afecta al sistema linfático y puede producir hipertrofia anormal de algunas partes del cuerpo, causando dolor, discapacidad grave y estigma social.
  • En la actualidad, hay más de 856 millones de personas en 52 países amenazados por la filariasis linfática que requieren tratamiento profiláctico a gran escala, conocido también como quimioterapia preventiva, para detener la propagación de la enfermedad.
  • En 2000, había más de 120 millones de personas infectadas; unos 40 millones están desfiguradas e incapacitadas por la enfermedad.
  • La filariasis linfática puede eliminarse interrumpiendo la propagación de la infección mediante la repetición anual, durante un mínimo de 5 años, de la quimioterapia preventiva con combinaciones de medicamentos seguros. Desde el año 2000 se han administrado 6700 millones de tratamientos para detener la propagación de la infección.
  • 499 millones de personas ya no necesitan quimioprofilaxis gracias a los excelentes resultados de la aplicación de las estrategias de la OMS.
  • Mediante la aplicación de un conjunto de medidas asistenciales recomendadas básicas puede aliviarse el sufrimiento y evitarse una mayor discapacidad entre las personas que tienen la enfermedad.

La enfermedad

La filariasis linfática, conocida generalmente como elefantiasis, es una enfermedad tropical desatendida. La infección humana se produce por la transmisión de unos parásitos denominados filarias a través de los mosquitos. La infección se contrae generalmente en la infancia y provoca daños no manifiestos en el sistema linfático.

Las manifestaciones dolorosas y muy desfigurantes de la enfermedad, linfedema, elefantiasis e inflamación escrotal, aparecen más tarde y pueden causar discapacidad permanente. Esos pacientes no solo quedan físicamente discapacitados, sino que sufren perjuicios mentales, sociales y financieros que contribuyen a la estigmatización y la pobreza.

En la actualidad hay más de 856 millones de personas de 52 países que viven en zonas donde se necesita quimioterapia preventiva para detener la propagación de la infección. La estimación inicial del número mundial de personas afectadas por la filariasis linfática fue de 25 millones de hombres con hidrocele y más de 15 millones de personas con linfedema. Sigue habiendo, como mínimo, 36 millones de personas con estas manifestaciones crónicas de la enfermedad.

La eliminación de la filariasis linfática puede evitar sufrimientos innecesarios y contribuir a la reducción de la pobreza.

Causa y transmisión

La filariasis linfática es causada por la infección por nematodos de la familia Filarioidea. Hay tres tipos de estos gusanos filiformes:

  • Wuchereria bancrofti, que es responsable del 90% de los casos;
  • Brugia malayi, que causa la mayoría de los casos restantes;
  • Brugia timori, que también causa la enfermedad.

Los gusanos adultos se alojan en los vasos linfáticos y alteran el funcionamiento normal del sistema linfático. Los gusanos pueden vivir una media de seis a ocho años y a lo largo de su vida producen millones de pequeñas larvas (microfilarias) que circulan en la sangre.

Los mosquitos se infectan con microfilarias al ingerir sangre cuando pican a un portador infectado. Las microfilarias maduran en el mosquito y se convierten en larvas infecciosas. Cuando los mosquitos infectados pican a las personas, las larvas maduras del parásito se depositan en la piel, desde donde pueden penetrar en el organismo. Las larvas pasan luego a los vasos linfáticos, donde se desarrollan y se vuelven gusanos adultos, que continúan entonces el ciclo de transmisión.

La filariasis linfática es transmitida por diferentes tipos de mosquitos, entre ellos: Culex, que está muy extendido en las zonas urbanas y semiurbanas; Anopheles, que está presente principalmente en las zonas rurales, y Aedes, que predomina en las islas endémicas del Pacífico.

Síntomas

La filariasis linfática adopta formas asintomáticas, agudas y crónicas. La mayoría de las infecciones son asintomáticas y no presentan signos externos. A pesar de ello dañan el sistema linfático y los riñones y alteran el sistema inmunitario.

Cuando la filariasis linfática se vuelve crónica produce linfedema (tumefacción de los tejidos) o elefantiasis (engrosamiento de la piel y otros tejidos) de los miembros e hidrocele (tumefacción escrotal). Es frecuente la afectación de las mamas y de los órganos genitales. Estas deformidades son causa frecuente de estigmatización social y alteraciones de la salud mental, pérdida de oportunidades de obtener ingresos y aumento de los gastos médicos para los pacientes y quienes los cuidan. La carga socioeconómica del aislamiento y la pobreza es enorme.

El linfedema crónico, o elefantiasis, se acompaña a menudo de episodios agudos de inflamación local de la piel y de los ganglios y los vasos linfáticos. Algunos de esos episodios son causados por la respuesta inmunitaria del organismo contra el parásito. La mayoría se debe a infecciones bacterianas cutáneas secundarias, pues las defensas normales se han deteriorado debido al daño linfático. Estos episodios agudos son debilitantes, pueden durar semanas y son la principal causa de pérdida de salarios entre quienes padecen filariasis linfática.

Respuesta de la OMS

La resolución WHA50.29 de la Asamblea de la Salud insta a los Estados Miembros a que eliminen la filariasis linfática como problema de salud pública.

En respuesta, la OMS puso en marcha en 2000 su Programa Mundial para Eliminar la Filariasis Linfática (PMEFL). En 2012, la hoja de ruta de la OMS relativa a las enfermedades tropicales desatendidas reafirmó el plazo de 2020 para el logro de la eliminación.

La estrategia de la OMS se basa en dos componentes clave:

  • la interrupción de la propagación de la infección mediante el tratamiento anual a gran escala de todas las personas de las zonas endémicas que cumplan los criterios para recibirlo;
  • el alivio del sufrimiento ocasionado por la filariasis linfática mediante actividades de gestión reforzada de la morbilidad y prevención de la discapacidad.

Tratamiento a gran escala (quimioterapia preventiva)

La filariasis linfática puede eliminarse interrumpiendo la propagación de la infección mediante quimioterapia preventiva. La estrategia de quimioterapia preventiva recomendada por la OMS para eliminar la filariasis linfática es la administración en masa de medicamentos, que consiste en administrar una dosis anual combinada de dos medicamentos a toda la población en riesgo, de la manera siguiente: albendazol (400 mg) junto con ivermectina (150-200 mcg/kg) o con citrato de dietilcarbamazina (DEC) (6 mg/kg).

Esos medicamentos tienen un efecto limitado en los parásitos adultos, pero reducen eficazmente la densidad de las microfilarias del torrente sanguíneo y previenen la propagación de parásitos a los mosquitos. La administración en masa de medicamentos puede interrumpir el ciclo de transmisión cuando se realiza anualmente durante 4 a 6 años y se logra una cobertura efectiva de la totalidad de la población en riesgo. En algunos entornos también se ha utilizado la sal enriquecida con citrato de dietilcarbamazina para interrumpir el ciclo de transmisión.

Cuando el programa GPELF se puso en marcha, había 81 países donde se consideraba que la filairasis linfática era endémica. Otros datos epidemiológicos examinados desde entonces indican que la quimioterapia preventiva no era necesaria en 10 países. Entre 2000 y 2015, se administraron más de 6700 millones de tratamientos a una población objetivo de unos 850 millones personas en 66 países, lo que redujo considerablemente la transmisión en muchos lugares.

La población que necesita la administración en masa de medicamentos ha disminuido en un 36% (499 millones) allí donde la prevalencia de la infección se ha reducido por debajo de los umbrales de eliminación. Se estima que el beneficio económico general derivado de la aplicación del programa entre 2000 y 2007 ascendió, siendo prudentes, a US $ 24 000 millones. Tras 14 años de administración en masa de medicamentos se evitarán al menos US$ 100 500 millones de pérdidas económicas a lo largo de la vida de las cohortes que se han beneficiado del tratamiento.

Se ha reconocido la eliminación de la filariasis linfática como problema de salud pública en 10 países: Camboya, Islas Cook, Islas Marshall, Maldivas, Niue, Sri Lanka, Tailandia, Togo, Tonga y Vanuatu. Otros 11 han aplicado con éxito las estrategias recomendadas, han detenido el tratamiento a gran escala y son objeto de vigilancia hasta que se demuestre que se ha logrado eliminar la enfermedad.

Si bien la quimioprofilaxis preventiva todavía se requiere en 52 países, no se había administrado en todas las zonas endémicas a finales de 2016. Ahora son necesarias estrategias mejoradas en unos 29 países para que resulte posible alcanzar la meta mundial, y sobre todo para poner a esos programas nacionales en la senda de la eliminación.

Gestión de la morbilidad

La gestión de la morbilidad y la prevención de la discapacidad son fundamentales para mejorar la salud pública y deberían integrarse plenamente en los sistemas de salud para garantizar la sostenibilidad. El hidrocele (acumulación de líquido) puede curarse con métodos quirúrgicos. La gravedad clínica del linfedema y la progresión de la enfermedad, incluidos los episodios de inflamación aguda, pueden reducirse y evitarse con medidas simples de higiene, cuidados de la piel, ejercicio y elevación de los miembros afectados.

Las personas que presentan linfoedemas deben recibir asistencia de forma continuada durante toda la vida para combatir la enfermedad y prevenir su evolución hacia fases más avanzadas.

El Programa mundial para eliminar la filariasis linfática tiene por objetivo ofrecer a toda persona con manifestaciones crónicas asociadas a la filariasis linfática de cualquier zona donde la enfermedad sea endémica una serie de medidas asistenciales mínimas que permitan aliviar su sufrimiento y mejorar su calidad de vida.

Se habrá alcanzado el éxito en 2020 si para entonces los pacientes tienen acceso a las siguientes medidas asistenciales mínimas:

  • tratamiento de los episodios de adenolinfangitis;
  • orientaciones sobre la aplicación de medidas simples para tratar el linfedema y el hidrocele a fin de prevenir la progresión de la enfermedad y los episodios debilitantes de adenolinfangitis;
  • cirugía para el hidrocele;
  • tratar a las personas infectadas con medicamentos contra las filarias.
Lucha antivectorial

La lucha contra el mosquito es una estrategia complementaria apoyada por la OMS. Se utiliza para limitar la propagación de la filariasis linfática y otras infecciones transmitidas por mosquitos. En función de la especie del parásito vector, medidas como la utilización de mosquiteros tratados con insecticidas, la fumigación de las viviendas con insecticidas de acción residual o medidas de protección personal pueden ayudar a proteger a las personas contra la infección.

En zonas donde el principal vector de la filariasis es Anopheles, el uso de mosquiteros tratados con insecticidas mejora el impacto en la transmisión durante y después de la administración en masa de medicamentos. En algunos entornos la lucha antivectorial ha permitido eliminar la filariasis linfática en ausencia de quimioprofilaxis a gran escala.