Paludismo

Epidemias de paludismo y emergencias

Las epidemias de paludismo son graves emergencias de salud pública que producen un gran impacto sobre la salud de la población y las perspectivas de crecimiento económico de los países. Las epidemias pueden tener su origen en factores humanos o naturales que modifican el medio ambiente y aumentan la población de mosquitos y la capacidad de los vectores de transmitir el parásito del paludismo. Con frecuencia, las epidemias y los rebrotes se producen a causa del debilitamiento de las intervenciones de la lucha antipalúdica en la zona.

Las emergencias, como los conflictos armados o los desastres naturales, a menudo desencadenan epidemias entre las poblaciones desplazadas que pueden tener una escasa o ninguna inmunidad al paludismo. La prevención, las pruebas de diagnóstico y el tratamiento pueden resultar complicados en estas poblaciones desplazadas.

En zonas de transmisión marginales, como regiones aledañas a desiertos y mesetas cercanas a regiones con paludismo, el aumento de las lluvias o la subida de las temperaturas pueden originar también una epidemia. Asimismo, el cambio climático mundial puede causar variaciones en las modalidades de transmisión y alterar la distribución geográfica de la enfermedad.

Sistemas de detección temprana

Cada vez se emplean más los sistemas de alerta anticipada que utilizan sensores remotos de las condiciones climáticas para predecir epidemias. La finalidad de los sistemas de detección temprana consiste en descubrir las epidemias en su fase más temprana a través de la medición de cambios en la incidencia mediante la vigilancia epidemiológica semanal en sitios centinela. A fin de limitar el impacto de una epidemia de paludismo, sería necesario detectarla y aplicar medidas eficaces de control en las dos primeras semanas después de su inicio.

Control de epidemias

La principal prioridad en la fase aguda de la epidemia de paludismo es el diagnóstico rápido y eficaz y el tratamiento de las personas afectadas. Un control de vectores bien planificado y rápido, si se aplica de forma oportuna antes de que la epidemia alcance su punto máximo, puede contribuir a reducir el riesgo de infección. Según el Informe mundial sobre el paludismo de 2013, 38 países emplean la fumigación de interiores con insecticidas de acción residual para controlar las epidemias de paludismo.

La OMS ayuda a los países a mejorar la prevención y el control de epidemias mediante la preparación, un reconocimiento rápido y una respuesta eficaz y oportuna.

Última actualización: 6 de marzo de 2014

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