Género y salud de la mujer

Recomendaciones

Recomendaciones

Los resultados del Estudio multipaís de la OMS sobre salud de la mujer y violencia doméstica contra la mujer subrayan la necesidad de que una amplia variedad de instancias, que van desde las autoridades de salud locales y dirigentes comunitarios hasta los gobiernos nacionales y los donantes internacionales, tomen medidas urgentes.

Como demuestra gráficamente el Estudio, la violencia contra la mujer es una práctica generalizada y profundamente arraigada que tiene graves consecuencias para la salud y el bienestar de las mujeres. Su persistencia es moralmente inaceptable; sus costos son incalculables para los individuos, los sistemas de salud y para la sociedad en general. Sin embargo, hasta hace relativamente poco, ningún otro problema tan importante de salud pública haba sido tan ampliamente desatendido y mal comprendido.

Las amplias diferencias en la prevalencia y en los patrones de violencia encontradas de un país a otro, y sobre todo de un entorno a otro dentro de los distintos pases examinados, indican que no hay nada que sea “natural” o inevitable sobre este problema. Las actitudes pueden y deben cambiar; las condiciones de la mujer pueden y deben mejorarse; y hombres y mujeres pueden y deben convencerse de que la violencia infligida por la pareja no puede aceptarse en una relación humana.

Las siguientes recomendaciones se han extraído, fundamentalmente, de las conclusiones del Estudio, aunque también se sustentan en estudios y lecciones aprendidas de otras experiencias en numerosos píases. Concretamente, las recomendaciones corroboran las conclusiones y recomendaciones presentadas en el Informe mundial sobre la violencia y la salud de la OMS (2), y en particular las recomendaciones descritas en los capítulos 4 (Violencia en la pareja) y 6 (Violencia sexual). Se agrupan en las siguientes categorías:

  • Reforzar el compromiso y la acción en el ámbito nacional;
  • Promover respuestas de prevención primaria;
  • Involucrar al sector educación;
  • Reforzar la respuesta del sector salud;
  • Apoyar a las mujeres que conviven con la violencia;
  • Sensibilizar a los integrantes de los sistemas de justicia penal;
  • Apoyar la investigación y la colaboración.

A fin de abordar y prevenir la violencia ejercida contra las mujeres, es necesario que muchas instancias y sectores tomen medidas en numerosos ámbitos. Sin embargo, es importante que los Estados asuman la responsabilidad de la seguridad y el bienestar de sus ciudadanos. En este sentido, los gobiernos nacionales, en colaboración con las organizaciones no gubernamentales, las organizaciones internacionales y los donantes, han de conceder prioridad a las siguientes recomendaciones.

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