El paludismo acarrea pérdidas económicas importantes en los países gravemente afectados.
El paludismo puede reducir el producto interno bruto en más de un 1% en algunos países gravemente afectados por esta enfermedad. Atrapa a las familias y a las comunidades en una espiral de pobreza, afectando de forma desproporcionada a poblaciones pobres y marginadas que no pueden pagarse el tratamiento o tienen un acceso reducido a la atención sanitaria.
