Timor-Leste: mejorar los servicios para los epilépticos significa mejorar la atención que se les presta

Noviembre de 2013

Tras el éxito de diversos proyectos piloto, el Ministerio de Salud de Timor-Leste tiene como objetivo expandir la prestación de servicios de salud mental por medio de trabajadores sanitarios comunitarios.

«Tuve un ataque epiléptico en la escuela hace unos años. Mi profesor me envió a casa y me dijo que no volviera hasta que mejorara», recuerda Melino Joao Mendoza, un epiléptico de 20 años que vive en una zona rural de Aileu, un distrito que se encuentra al sur de Dili, la capital de Timor-Este.

Una enfermera explica a un epiléptico la forma de tomar su medicación (Timor-Leste)
OMS/M-A. Heine

La epilepsia es una afección cerebral crónica que se caracteriza por convulsiones recurrentes producidas por descargas eléctricas excesivas en partes del cerebro. En la mayoría de los casos, la epilepsia puede tratarse con éxito con medicamentos antiepilépticos.

Sin embargo, durante mucho tiempo los pacientes de Timor-Leste no pudieron obtener antiepilépticos, especialmente si vivían fuera de la capital. Había tres problemas fundamentales:

  • la falta de trabajadores sanitarios cualificados en las zonas rurales;
  • la falta de medicamentos; y
  • La prevalencia de la estigmatización, el miedo, la falta de comprensión y la discriminación.

«A partir de la experiencia de otros países como Bangladesh, Bhután y Myanmar, sabemos que el fortalecimiento de la capacidad de los trabajadores sanitarios comunitarios es fundamental para mejorar la prestación de servicios de salud mental a los habitantes de pueblos remotos».

Dr. Jorge Mario Luna, Representante de la OMS en Timor-Leste

Los timorenses con «Bibi Maten», que es el nombre local para la epilepsia, tenían prohibido trabajar o ir al colegio, quedaban excluidos de sus comunidades y en ocasiones incluso eran confinados en sus casas por sus familiares.

Cuando Timor-Leste se convirtió en un Estado soberano en 2002 tras una larga batalla por la independencia, el nuevo gobierno tuvo que reconstruir la infraestructura médica. Diez años después, el país había elaborado una estrategia nacional de salud mental y establecido servicios comunitarios de salud mental. Sin embargo, no todas las condiciones y zonas quedaron cubiertas.

Los trabajadores sanitarios comunitarios son fundamentales

Según los datos facilitados por la Región de Asia Sudoriental de la OMS, hasta el 95% de las personas con trastornos mentales y neurológicos que vivían en zonas rurales y remotas de Timor-Leste no estaban recibiendo tratamiento. En 2011, el Ministerio de Salud y la OMS reaccionaron poniendo en marcha proyectos piloto en tres distritos. El Gobierno de Tailandia brindó un apoyo crucial, ya que proporcionó una importante reserva de carbamacepina, un antiepiléptico estándar.

«A partir de la experiencia de otros países como Bangladesh, Bhután y Myanmar, sabemos que el fortalecimiento de la capacidad de los trabajadores sanitarios comunitarios es fundamental para mejorar la prestación de servicios de salud mental a los habitantes de pueblos remotos», dice el Dr. Jorge Mario Luna, Representante de la OMS en Timor-Leste. «Así pues, proporcionamos capacitación a los trabajadores sanitarios y también empezamos a trabajar con los voluntarios para que concienciaran a las comunidades sobre la epilepsia y remitieran los casos sospechosos a centros de salud para que recibieran tratamiento».

OMS/M-A. Heine

Hace dos años, en Lequidoe, un subdistrito de Aileu en el que viven algo más de 7000 personas repartidas en siete pueblos, se trató a 22 personas con epilepsia. Casi 50 personas más no recibieron diagnóstico alguno ni tratamiento. De las que recibieron tratamiento, solo unas pocas tomaron la medicación con regularidad. Al final de 2012, varios trabajadores sanitarios comunitarios recientemente capacitados pudieron proporcionar a casi la mitad de las personas con diagnóstico de epilepsia un tratamiento regular. En otros distritos, los resultados fueron igualmente alentadores.

Expansión nacional de los servicios de salud mental

El Ministerio de Salud tiene la intención de ampliar la prestación de servicios de salud mental a todo el país por medio de trabajadores sanitarios comunitarios.

«Las personas solían tener miedo de los epilépticos y los llamaban ‘locos’ porque no conocían la enfermedad», recuerda Manuela Antonia Jimenez, una enfermera clínica de 57 años de Lequidoe que participó en el curso de capacitación. «Ahora hay información, medicamentos y tratamiento, y esto ayuda a las familias y a los pacientes a vivir una vida normal».

Melino fue uno de los pacientes a quienes se diagnosticó epilepsia y que recibió medicación en el marco del proyecto piloto. Tras un largo paréntesis ha podido volver al colegio y en breve se graduará en su instituto.

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