Dejar el tratamiento del paludismo en manos de las comunidades

Diciembre de 2013

Un proyecto emprendido por la OMS en el marco de su programa contra el paludismo y con una subvención del Gobierno del Canadá tiene como finalidad reducir el número de defunciones de niños menores de 5 años que viven en zonas rurales remotas.

El objetivo es crear capacidad y preparar a voluntarios de las comunidades para que reconozcan, diagnostiquen y traten el paludismo, la diarrea y la neumonía, que son las tres principales causas de mortalidad infantil. Entre 2013 y 2015, más de 7500 trabajadores de salud comunitarios de un millar de aldeas de cinco países del África subsahariana recibirán capacitación para atender a 1,2 millones de niños.

"El 80% de las defunciones [de niños] son provocadas por tres enfermedades: la malaria, la neumonía y la diarrea. Esto no tiene ningún sentido, ya que disponemos de excelentes instrumentos para diagnosticarlas y tratarlas”.

Dr. Bacary Sambou, Funcionario Técnico, Oficina de la OMS en la República Democrática del Congo

“Están muriendo demasiados niños pequeños en zonas rurales remotas de este país, y el 80% de esas defunciones son provocadas por tres enfermedades: el paludismo, la neumonía y la diarrea. Esto no tiene ningún sentido, ya que disponemos de excelentes instrumentos para diagnosticarlas y tratarlas”, dice el Dr. Bacary Sambou, un funcionario técnico de la Oficina de la OMS en la República Democrática del Congo. “Me enfada y me entristece. Sin embargo, estamos a punto de realizar un gran cambio, ya que vamos a diagnosticar y tratar a más niños en el lugar donde viven”.

El Programa de Expansión del Acceso Rápido

El Dr. Sambou dirige el denominado Programa de Expansión del Acceso Rápido (RAcE 2015) en la República Democrática del Congo. El Programa, puesto en marcha por la OMS con una subvención del Gobierno del Canadá, va dirigido a cuatro países africanos además de la República Democrática del Congo: Malawi, Mozambique, el Níger y Nigeria. En el proyecto participa la OMS en su conjunto, incluidos el personal de la Sede que trabaja en el Programa Mundial sobre Malaria, la Oficina Regional para África, los equipos de apoyo entre países y las oficinas de país de la OMS. Estos cinco países se enfrentan a un desafío común: cuentan con muchas aldeas remotas que se encuentran a gran distancia del puesto de salud más cercano, en ocasiones hasta 50 km. Debido a ello, en ocasiones a los padres les resulta imposible obtener ayuda para un hijo pequeño durante las decisivas primeras horas después de un episodio de paludismo, cuando un tratamiento adecuado evitaría complicaciones discapacitantes o la muerte.

El objetivo del Programa es seleccionar a voluntarios comunitarios que vivan en aldeas remotas y capacitarlos para identificar y tratar tres enfermedades. Se les está capacitando para que reconozcan los síntomas del paludismo en niños menores de cinco años, diagnostiquen la enfermedad con una prueba rápida y dispensen a los niños infectados un tratamiento combinado basado en la artemisinina, que es una terapia antipalúdica muy eficaz y segura. Los voluntarios comunitarios también están recibiendo formación para tratar la diarrea con sales de rehidratación oral y zin, y para diagnosticar la neumonía y tratarla con el antibiótico amoxicilina. En el marco del Programa se proporciona a estos voluntarios todas las pruebas, medicamentos y equipo de almacenaje que precisen.

Zonas con un alto índice de defunción por malaria que han sido seleccionadas

El proyecto es ambicioso: en un periodo de cuatro años se capacitará a unos 7500 trabajadores de salud comunitarios que viven en un millar de aldeas de cinco países, y cuando el programa se consolide se podrá brindar atención a 1,2 millones de niños. En la República Democrática del Congo, el proyecto se está llevando a cabo en el distrito sanitario de Tanganyika de la provincia de Katanga, una zona del sureste del país en la que viven principalmente granjeros de subsistencia y comunidades autóctonas que habitan en los bosques. En Tanganyika, unos 1500 voluntarios comunitarios atenderán cada año a una población de 150000 niños de entre 2 y 59 meses.

“Esta región fue seleccionada porque presenta un elevado número de casos de paludismo y porque los estudios más recientes realizados por nuestra organización han puesto de manifiesto que en ella la tasa de mortalidad de niños como consecuencia de esta enfermedad es muy alta”, explica el Dr. Pascal Ngoy, Director de Salud del Comité Internacional de Rescate de la República Democrática del Congo. Su organización ha sido seleccionada para que supervise los aspectos administrativos y técnicos del proyecto, en estrecha colaboración con la OMS y el Ministerio de Salud.

OMS/Franco Pagnoni

El primer paso ha consistido en concienciar a las propias comunidades al respecto con la ayuda de iglesias, escuelas y grupos comunitarios, lo que permitirá dar a conocer el nuevo mecanismo mediante el boca a boca. Tras recibir capacitación, los voluntarios pondrán en práctica los conocimientos adquiridos en sus hogares, y también tratarán activamente de llegar a sus vecinos y a las comunidades autóctonas que viven en los bosques cercanos. El sistema nacional de salud les brindará apoyo. Los enfermeros de distrito supervisarán a los trabajadores de salud comunitarios y respaldarán su labor, por ejemplo atendiendo a los pacientes derivados. También participarán en la iniciativa otros miembros del personal de salud del distrito, entre ellos el Jefe del Equipo de Gestión de Salud de Distrito.

En diciembre de 2013, varios miembros del personal de la OMS y del Ministerio de Salud de la República Democrática del Congo se reunieron durante cuatro días en Kinshasa para consensuar la forma de integrar los servicios de lucha contra el paludismo, la diarrea y la neumonía, respetando al mismo tiempo las normas de la OMS y las necesidades de las comunidades. En general, se espera que el programa RAcE 2015 genere datos fehacientes para formular nuevas recomendaciones de la OMS sobre la forma de movilizar a trabajadores de salud comunitarios para reducir el número de defunciones provocadas por enfermedades en la infancia, tomando el paludismo como punto de partida.

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