Lidiar con el VIH en la adolescencia

Noviembre de 2013

Más de dos millones de jóvenes de entre 10 y 19 años están infectados por el VIH. Los adolescentes están especialmente expuestos a infectarse por el VIH y a morir por causas relacionadas con el virus. Por primera vez, la OMS ha publicado una guía en la que se ofrece asesoramiento sobre el modo de adaptar mejor los servicios de lucha contra el VIH a este grupo de edad.

«Quiero comprender qué es lo que me dicen los trabajadores sanitarios y saber más acerca de mi infección por VIH», escribe una adolescente que vive en Jamaica.

UNICEF/G. Pirozzi

«Se tendría que tener en cuenta mi consentimiento, no el de mis padres. Deberíamos poder acceder a las pruebas de detección a una edad más temprana», dice otra joven de Zimbabwe.

«Creo que necesitamos información más adaptada a los jóvenes sobre el tratamiento antirretroviral y los efectos secundarios. Asimismo, los proveedores de servicios de salud y los jóvenes hemos de reflexionar juntos acerca del establecimiento de un calendario específico para la atención sanitaria que recibimos, ya que nuestras necesidades y expectativas son diferentes de las de los adultos», explica un adolescente de México.

Estos jóvenes con VIH y otras docenas más en todo el mundo manifestaron sus preocupaciones y las dificultades a las que hacen frente en una serie de encuestas realizadas por la OMS en 2011 y 2012. Sus respuestas revelan que en muchos países y entornos los jóvenes carecen de acceso suficiente a las pruebas de detección del VIH, a los servicios de asesoramiento y al tratamiento.

Servicios de lucha contra el VIH más adaptados a los adolescentes

En la actualidad, más de dos millones de jóvenes de entre 10 y 19 años están infectados por el VIH. Con ocasión del Día Mundial del Sida 2013 (1 de diciembre), la OMS ha resaltado la necesidad urgente de adaptar mejor los servicios de lucha contra el VIH a los adolescentes.

«Creo que necesitamos información más adaptada a los jóvenes sobre el tratamiento antirretroviral y los efectos secundarios.»

Un adolescente de México

Las tasas de mortalidad entre los adolescentes con VIH no están disminuyendo en la misma medida que en otros grupos de población. Aunque el número total de defunciones relacionadas con el VIH se redujo en un 30% entre 2005 y 2012, las muertes ocasionadas por el virus entre los adolescentes aumentaron en un 50% durante el mismo periodo.

«Es esencial que los países desarrollen mejores servicios para los adolescentes en la actualidad y con miras al futuro, ya que en el próximo decenio muchos niños infectados por el VIH al nacer entrarán en la adolescencia. Además de los cambios físicos y los altibajos emocionales que experimentan cuando pasan de niños a adultos, los adolescentes se verán confrontados con las dificultades que conlleva vivir con una infección crónica, comunicar la notica a personas cercanas a ellos y prevenir la transmisión», dice Jane Ferguson, una científica del Departamento de Salud de la Madre, el Recién Nacido, el Niño y el Adolescente de la OMS.

Nuevas directrices sobre el VIH y los adolescentes

En noviembre, la OMS publicó el documento titulado HIV and adolescents: Guidance for HIV testing and counselling and care for adolescents living with HIV, en el que por primera vez se ofrecen directrices que abordan las necesidades específicas de los adolescentes con VIH. En él se recomienda a los gobiernos que revisen sus políticas sobre el consentimiento para acceder a los servicios con el fin de facilitar que los adolescentes accedan a la pruebas de detección del VIH sin el consentimiento de sus progenitores. En la publicación también se ofrecen orientaciones sobre el modo en que los servicios sanitarios pueden mejorar la calidad de la atención y el apoyo social que prestan a los adolescentes con VIH.

Un enfoque que ha resultado especialmente fructífero es que los servicios de tratamiento y atención contra el VIH vayan acompañados de un apoyo adicional específicamente para los adolescentes. En un estudio realizado recientemente en Zimbabwe y publicado en la revista AIDS se concluyó que 1776 jóvenes que recibían tratamiento en el marco de un programa de ese tipo ya no tenían más probabilidades que los adultos de morir por causas relacionas con el VIH, contrariamente a la tendencia general en el África Meridional y en todo el mundo.

Los jóvenes que respondieron a la encuesta de la OMS dejaron claro que estar junto a otros jóvenes en un establecimiento de atención de salud e interactuar con trabajadores sanitarios que entendieran los singulares dilemas que se les plantean supone una gran diferencia para ellos.

«Ir al centro sanitario ha sido fácil», escribió una joven de Kenya en respuesta a la encuesta de la OMS. «Tenemos un día dedicado específicamente a los adolescentes, y los profesionales sanitarios que nos atienden muestran sensibilidad hacia nuestras necesidades».

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