Camboya transforma en una oportunidad la crisis creada por la tuberculosis

Octubre de 2012

Hace veinte años, Camboya tenía una de las tasas de prevalencia de tuberculosis más altas del mundo y un sistema sanitario debilitado por decenios de conflicto armado y penurias económicas. En los últimos diez años, sin embargo, la aplicación de nuevos criterios para lograr el acceso universal a la asistencia antituberculosa por medio de los centros de atención primaria ha reducido a la mitad el número de casos nuevos y ayudado al país a cumplir las metas mundiales de detección y tratamiento.

«Estos resultados representan un gran logro en el control de la tuberculosis. Son prueba de que en circunstancias de escasez de ingresos la persistencia, la dedicación y la competencia consiguen salvar vidas», comenta el doctor Mario Raviglione, director del Departamento Alto a la Tuberculosis, de la OMS.

Un sistema de salud en ruinas

En los primeros años noventa, Camboya se enfrentaba con enormes dificultades porque su sistema de salud había quedado en ruinas después de decenios de guerra civil y del régimen Khmer Rouge. Una gran parte de la infraestructura había sido destruida y de una fuerza de trabajo formada por aproximadamente 600 médicos solo quedaban unos 50.

OMS/Lana Tomaskovic

Camboya tenía una de las tasas más altas de infección tuberculosa del mundo. El diagnóstico y el tratamiento solo se facilitaban en los hospitales, y muchas personas no se trataban porque no podían pagar los gastos de viaje y alojamiento que exigían los 12 a 18 meses de tratamiento. Otros no iban al hospital hasta que estaban muy mal, con lo cual infectaban a más personas en el ínterin y dificultaban muchísimo más el tratamiento.

Un nuevo criterio

En 1993, el interés mundial que suscitó el resurgimiento de la tuberculosis estimuló al gobierno recién elegido a reinstaurar el programa nacional antituberculoso con una gran ayuda de la oficina de la OMS en el país, que acababa de reabrir. Cinco años después, una reconfiguración radical del sistema de salud camboyano redujo el número de hospitales y creó servicios de salud descentralizados para las comunidades.

«Esta reforma brindó la oportunidad perfecta para cambiar la forma de prestar los servicios contra la tuberculosis», afirma el doctor Pieter van Maaren, representante de la OMS en Camboya.

Camboya ha transformado su programa antituberculoso, que dependía de los hospitales por completo, y lo ha convertido en un sistema que proporciona acceso universal en la propia comunidad. El núcleo del nuevo criterio es la estrategia DOTS (tratamiento breve bajo observación directa) de la OMS, que pone el acento en apoyar a los enfermos tuberculosos a lo largo de los seis meses de tratamiento.

La expansión rápida de la estrategia DOTS

OMS/Katherine Chong

Desde el comienzo del presente siglo, las reformas del sistema sanitario han ampliado extraordinariamente el acceso a la atención primaria de salud. La cantidad de centros de salud comunitarios que ofrecen servicios antituberculosos gratuitos mediante la estrategia DOTS a lo largo y ancho del país aumentó de 60 en el año 2000 a unos 1 000 en 2005. En ese mismo lapso, el número de agentes sanitarios capacitados en el control de la tuberculosis pasó de 800 a 25 000. En 2005, el país alcanzó las metas mundiales contra la tuberculosis, consistentes en una tasa de detección de casos del 70% y una proporción de tratamientos satisfactorios del 85%.

El doctor Ikushi Onozaki, del Departamento Alto a la Tuberculosis, es contundente: «Camboya transformó una crisis en una oportunidad».

Una forma de actuar con bases científicas

«Lo que se hace ahora tiene una sólida base científica», agrega el funcionario. En 2002, una encuesta en la que se entrevistó a más de 30 000 personas permitió confirmar que Camboya tenía una de las tasas de prevalencia de tuberculosis más altas del mundo con más de 1 500 casos por 100 000 habitantes. El doctor Onozaki opina que esa encuesta le dio visibilidad a la tuberculosis dentro y fuera del país, además de que ayudó a definir el problema, trazar el mapa de las condiciones locales, dirigir la asignación de los recursos y atraer la atención internacional.

Al mismo tiempo que sirvieron para obtener datos y cuantificar la magnitud de la enfermedad, esta y otras encuestas contribuyeron a dar impulso a la generación de conocimientos en el medio centenar de aldeas donde se realizaron. Los agentes sanitarios y los enfermos aprendieron acerca de las radiografías y el examen clínico directo, así como las mejores prácticas para recoger y evaluar las muestras de esputo y saber cuándo enviar estas al hospital para un examen más detenido.

Expertos de la OMS y del Organismo Japonés de Cooperación Internacional (JICA) colaboraron estrechamente con el Ministerio de Salud a fin de adaptar la estrategia mundial para el control de la tuberculosis a las necesidades y las condiciones locales. Mediante estudios preliminares se sometieron a prueba las intervenciones en algunas comunidades antes de ampliarlas a escala nacional. Estas investigaciones fueron decisivas para capacitar a los «vigilantes de DOTS» en las aldeas, que ayudan a detectar a tiempo la enfermedad de manera que los enfermos pueden ser tratados eficazmente en casa, con apoyo local y disminuyendo de este modo la propagación del agente infeccioso.

Otra encuesta nacional realizada en 2011 reveló que la tasa de prevalencia de tuberculosis había bajado desde el año 2002 de más de 1 500 casos a 820 casos por 100 habitantes; es decir, una baja del 45% en nueve años.

«A partir de cero, al cabo de cinco años la estrategia DOTS se estaba aplicando para tratar la tuberculosis casi en todas partes, lo que es toda una hazaña», comenta el doctor Van Maaren. «Pero el control de la tuberculosis exige mucho más que darle pastillas a los enfermos. Se deben conjugar muchos aspectos para lograr resultados positivos y perdurables.»

La clave del éxito

El doctor Mao Tan Eang, director del programa antituberculoso nacional del Ministerio de Salud de Camboya, afirma que la clave del éxito estriba en contar con políticas y planes claros de base científica, una sólida capacidad técnica, dedicación y liderazgo del gobierno y un apoyo constante de los donantes y asociados internacionales como la OMS, el JICA, el Banco Mundial, el Programa Mundial de Alimentos, la Agencia de los Estados Unidos para el Desarrollo Internacional, los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades, y el Fondo Mundial de Lucha contra el Sida, la Tuberculosis y la Malaria.

«No se puede negar que Camboya se ha apuntado un éxito al proporcionar el acceso universal a la atención y el tratamiento de la tuberculosis, pero aún falta un largo camino que recorrer», previene el doctor Van Maaren. «Son muchísimas las personas infectadas, de tal manera que las actividades sanitarias para detectar y tratar la enfermedad será indispensables por un tiempo muy largo.»

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