Un método mejorado permite vacunar a más niños en Etiopía

Octubre de 2012

Un método mejorado que se empezó a aplicar en la zona rural de Afar, en el noreste de Etiopía, permitió cuadruplicar la cantidad de niños vacunados contra el sarampión, la difteria, la tos ferina, el tétanos, la poliomielitis y otras enfermedades en 2010. La cobertura vacunal de la zona aumentó de un 22% a casi el 80%. El programa de vacunación ordinaria se valió de figuras respetadas de la comunidad para alentar a las familias de pastores nómadas a llevar a sus hijos a vacunar y aplicó nuevas medidas, como el cambio de tareas, para mejorar la prestación de servicios a este grupo de población al que es difícil llegar.

La actividad de vacunación sistemática mejorada ya había arrojado buenos resultados a una escala reducida con las familias de pastores nómadas de la región fronteriza de Somalia. Gracias al apoyo de la OMS y otros asociados, las autoridades sanitarias implantaron el método a una escala mayor en Afar para vacunar a más niños.

Mekeya sentada con su hijo, es un campeón de la comunidad en la región de Afar, Etiopía.
OMS/W. Belay

Mekeya vive en un gran asentamiento rural llamado Anderako y es madre de cuatro niños, que gracias a los nuevos servicios han podido recibir puntualmente sus vacunas. Esta mujer tiene muy claro el valor de la vacunación porque, dice, «es bueno para los niños y las madres. Protege a los niños de enfermedades mortales. Los niños que están vacunados son más sanos».

La necesidad de mejorar los servicios de vacunación

La escasa cobertura vacunal de los niños en Afar había venido preocupando a las autoridades sanitarias por algún tiempo. Además de que la zona es de acceso difícil, buena parte de la población es nómada y se desplaza regularmente en busca de agua y pasto para criar a los animales de los cuales depende su modo de vida.

Por estos motivos es difícil vacunar a los niños. Como las vacunas se aplicaban principalmente en los puestos de salud situados en centros urbanos, muchos niños de las zonas rurales no se vacunaban y quedaban expuestos a contraer enfermedades infecciosas, según informa Armin Arba, jefe de una oficina sanitaria distrital en la región.

OMS/W. Belay

En estas condiciones, se presentó repentinamente una epidemia de sarampión que mató muchos niños en Afar.

«Al constatar la gran mortalidad de los niños sin vacunar durante la epidemia y enterarse de que los supervivientes estaban vacunados, los líderes de la comunidad decidieron exigir un mejor acceso a los servicios de vacunación», explica el funcionario.

Cooperación con las autoridades sanitarias y promoción comunitaria

La respuesta de la OMS consistió en cooperar con las autoridades sanitarias y los asociados para instaurar el método de las actividades de vacunación sistemática mejoradas.

«La OMS observó las posibilidades del método que había funcionado en otro lugar y entonces encabezó la promoción comunitaria para ampliar su alcance y sus resultados», dijo el doctor Khaled Bessaoud, representante interino de la OMS en Etiopía

«En poco tiempo pudimos elevar la cobertura vacunal, con un costo relativamente bajo, mediante la inversión en medidas que habían dado resultados, lo que nos permitió subsanar las deficiencias de la asistencia técnica allí donde se necesitaba», agregó.

Las actividades prestaron una atención especial a recabar la participación de figuras respetadas de la comunidad para que apoyaran la iniciativa y estimularan a los padres a llevar a vacunar a sus hijos.

La OMS ayudó a forjar una alianza entre dirigentes políticos y religiosos, dependencias sanitarias, organizaciones no gubernamentales, el UNICEF y otras partes interesadas mediante, por ejemplo, la creación de un comité coordinador institucional regional con la finalidad de recabar el apoyo local, aumentar el personal sanitario y organizar y poner en práctica un plan de vacunación enderezado a satisfacer las necesidades locales.

La operación duró tres meses, durante los que los servicios de vacunación acudieron hasta los lugares donde vivían los niños. Se capacitó al personal sanitario en la aplicación correcta de las vacunas; los agentes de extensión sanitaria levantaron un registro de los niños vacunados y los siguieron mediante visitas a domicilio; y se montaron puestos de salud rurales dotados de suministros de la cadena de frío con el fin de aumentar el acceso a los servicios.

Mejorar la capacidad sanitaria

La experiencia reportó además beneficios en materia de capacidad sanitaria.

«La actividad vino a cambiar nuestra manera de trabajar para vacunar a los niños. Mejoró nuestras aptitudes de planificación y creó la capacidad local para movilizar y coordinar a comunidades enteras», comentó Taher Juhar, agente de atención primaria de salud en uno de los puestos de salud de Afar.

La vacunación es uno de los instrumentos de salud pública más eficaces para prevenir enfermedades infecciosas graves. La OMS calcula que mediante la vacunación cada año se evitan en el mundo entre dos millones y tres millones de muertes.

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