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Presidente,
Distinguidos
delegados,
Amigos:
Bienvenidos a Ginebra y a la cuarta ronda de
negociaciones sobre el Convenio marco para la lucha antitabáquica.
A sólo poco más de un año de nuestra fecha límite
para culminar esta importante labor que se plasmará en nuevas normas
mundiales que salvarán vidas y prevendrán enfermedades, la apuesta en
juego es mayor que nunca.
Conocemos de sobra los datos: ocho personas mueren
cada minuto a causa del tabaco, cada año se pierden más de
4 millones de vidas, y para 2030 el tributo será de
10 millones anuales. Repitiendo esas cifras nos olvidamos a veces
de lo que realmente significan en la vida de los individuos, las
familias y la sociedad.
Seguramente habrá muy pocas personas en esta sala
que no hayan perdido a un pariente o amigo por culpa del tabaco. Cada
uno de esos 4 millones de individuos fallecidos el año pasado podrían
haber vivido más tiempo: cinco, diez… quizá veinte años más.
Ninguno de ellos tenía por qué haber sufrido meses y años de dolores
persistentes, entre continuas visitas al hospital, ninguno de ellos
estaba destinado a ver defraudadas sus esperanzas y angustiada a su
familia.
Esas vidas y esos años perdidos son la respuesta a
quienes nos hablarán de beneficios y de cuotas de mercado, de
concesiones especiales y de campañas «razonables». Morir como
consecuencia del tabaco no tiene nada de razonable. Nunca llegaremos a
saber el costo real de esos instantes perdidos, del dolor y de la
pérdida siquiera sea de una vida arrebatada absurdamente por el tabaco.
Las negociaciones del tratado van por buen camino, y
durante esta semana nos encargaremos de asegurar que sigan bien
encauzadas. Sabemos que el tiempo apremia. Desde la última reunión que
celebramos aquí, los Estados Miembros se han reunido en la India,
Polonia, Côte d’Ivoire, el Perú, Malasia y Egipto para estudiar el
texto y discutirlo. Han debatido los problemas y analizado las distintas
opciones.
El ritmo y el nivel alcanzado por las actividades
emprendidas en relación con la lucha antitabáquica son muy
alentadores. Aquí en la OMS estamos preparados para ayudar a los
países en esa tarea. Nuestra iniciativa «Liberarse del tabaco» se
concibió como un planteamiento pionero en el terreno de la salud
pública, en virtud del cual los poderes legislativos, los medios de
comunicación, la economía y la ciencia confluirán para proponer
alternativas multisectoriales contra un problema de salud.
Si tenemos la voluntad y el valor de hacer lo que es
debido, tenemos ya los medios necesarios para actuar. Sabemos qué es lo
que funciona, a saber, un plan internacional amplio de lucha
antitabáquica que integre medidas de prohibición de la publicidad y el
patrocinio, reforma de los impuestos, eliminación de las subvenciones,
lucha contra el contrabando, regulación de los productos, educación y
apoyo a las medidas de deshabituación.
Espero que esta reunión de negociación sea para
todos ustedes altamente provechosa y satisfactoria.
Muchas gracias.
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