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World Health Organization
Organisation mondiale de la Santé

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Dr Gro Harlem Brundtland        
Directora General
Organización Mundial de la Salud

Ginebra
 30 de noviembre de 2001

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Día Mundial del SIDA en la sede de la OMS

Estimados colegas:

Me complace sobremanera poder conmemorar hoy con ustedes este Día Mundial del SIDA.

En primer lugar, daré las gracias a Tomris, Winnie y todos los demás integrantes del departamento VIH/SIDA que han hecho de este día un acontecimiento tan significativo y positivo aquí en la OMS.

En la OMS celebramos numerosos días, pero el Día Mundial del SIDA ocupa un lugar especial en nuestro calendario. Es una excelente ocasión para concentrar la atención mundial en la epidemia. Pero también es una oportunidad para reflejar su dura realidad. Me complace en particular que tengamos aquí con nosotros a representantes de dos ONG que nos hablarán de la vida en el frente de la lucha contra la epidemia. El lema del Día Mundial del SIDA de este año es «A mí me importa… ¿y a ti?» y su tema es el papel de los varones en la epidemia. Jóvenes o adultos, son protagonistas decisivos en la lucha para detener la propagación del virus.

El VIH/SIDA, más que muchas otras enfermedades, afecta profundamente a la vida de las personas. Inspira miedo, denegación y, cada vez más, acciones extraordinarias. La clave de los resultados radica en difundir los conocimientos y combatir la estigmatización y la condena. Los conocimientos de las personas y su capacidad para protegerse a sí mismas y a otros son decisivos en la lucha para que la epidemia dé un giro.

El Día Mundial del SIDA también es un momento de duelo por los 20 millones de personas fallecidas y nos impulsa a redoblar nuestros esfuerzos encaminados a hacer llegar atención y apoyo a los 40 millones de personas que viven con el VIH, la mayoría de las cuales carecen de apoyo o atención que las ayuden a atravesar las diversas fases difíciles de esta terrible enfermedad.

Una vez más, hemos notificado un aumento del número de personas que viven con el VIH. En particular, el número de niños que viven con el VIH es mucho mayor de lo que creíamos. Estas noticias son muy malas.

Pero también hay buenas noticias. Y la celebración de este día es ante todo una ocasión para dar amplia difusión a las buenas noticias. El mundo está ahora listo para invertir el curso de la epidemia siguiendo el ejemplo de quienes han abierto el camino, extendiendo las mejores prácticas y haciendo frente sistemáticamente al SIDA. La lucha será larga, pero podemos ganarla.

La epidemia de VIH/SIDA se ha propagado amplia y profundamente. Ha llevado tiempo entenderla del todo y tomar conciencia de sus consecuencias. Ha llevado tiempo desarrollar la unidad de propósito necesaria para la respuesta. Además, no hemos tenido acceso a todos los instrumentos necesarios para ello a precios accesibles. Tampoco teníamos fondos para realizar lo que hace falta.

Creo que en el transcurso del año pasado hemos visto el comienzo de un verdadero cambio.

Primeros ministros, ministros de finanzas, ministros de planeamiento y ministros de salud están concentrando la atención en los devastadores efectos del VIH y del SIDA. La sociedad civil, y en particular las personas que viven con el VIH, han contribuido enormemente a enriquecer los conocimientos y al imperativo moral de actuar. Los tabúes comienzan a perder fuerza. Los gobiernos están haciendo frente a la epidemia con una nueva apertura. La información nueva aporta pruebas científicas valederas de los beneficios resultantes de invertir en la salud de la población pobre, incluso en los esfuerzos encaminados a detener la propagación de la epidemia de VIH/SIDA.

Se ha asumido el compromiso político firme y extendido de actuar. Durante el año transcurrido, los líderes del mundo han resuelto actuar en sus propios países y en forma conjunta.

Se está comenzando a disponer de medicamentos baratos contra el SIDA.

Se están diseñando sistemas de servicios de salud esenciales para las personas que corren el riesgo de contraer el VIH. Se están estudiando y caracterizando pautas de atención sanitaria para las personas que corren el riesgo de contraer el VIH en entornos con escasos recursos. Esto comprende un acceso más amplio a medios de diagnóstico fiables y sistemas de salud que puedan ofrecer una atención eficaz. Se están ideando y poniendo a prueba pautas apropiadas de tratamiento. Se está capacitando al personal sanitario en materia de gestión de la atención a las personas en situación de riesgo de infección por el VIH y el SIDA.

Se comienza a disponer de nuevos fondos. Se han contraído ya compromisos por un valor de 1500 millones de dólares a favor del Fondo Mundial de Lucha contra el SIDA, la Tuberculosis y el Paludismo antes de que se haya ultimado su diseño. Confío en que el Fondo comenzará a funcionar puntualmente, a comienzos del año próximo. Es un mecanismo innovador, ideado para conseguir una plena sinergia entre los sectores público y privado y las organizaciones no gubernamentales. Preveo que el nivel de recursos que circularán por el Fondo hacia los países afectados aumentará sustancialmente cuando éste comience a efectuar desembolsos y los resultados sean visibles.

El año próximo puede haber un punto de inflexión en la lucha contra esta epidemia mundial. Tenemos los medios y la voluntad política para conseguir resultados. Hemos visto que las comunidades y los países pueden invertir la tendencia del SIDA. El desafío radica en que demos una escala mundial a los buenos resultados. Juntos podemos ganar esta batalla vital para el futuro de la humanidad.

Deseo dar las gracias a todos los que han preparado el programa de hoy y a todos los que han participado en él.

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