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Office of the Director-General

World Health Organization
Organisation mondiale de la Santé

UPDATED: Mon Feb 18 16:59:04 2002

Dr Gro Harlem Brundtland        
Directora General
Organización Mundial de la Salud

OMS, Ginebra
 30 de marzo de 2001

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Reunión Mundial de Representantes y Oficiales de Enlace de la OMS

Palabras de clausura de la Directora-General

Muchas gracias a todos quienes han resaltado la importancia de esta reunión. Ampliamente utilizada, nuestra red ha sido desarrollada y mejorada. Ha puesto más claramente de manifiesto las decisivas cualidades de todos nuestros colaboradores, dondequiera que estén. La calidad de los debates y de las aportaciones de los participantes es hoy mucho más evidente que cuando nos reunimos por última vez hace dos años. Nuestra capacidad para compartir y entender las funciones y las aportaciones de cada uno nos ha ayudado a avanzar.

En mi intervención al comienzo de esta reunión, les hablé de cómo los últimos acontecimientos han cambiado profundamente las condiciones en que trabajamos. Nuestra labor es considerada ahora más importante que nunca. Este mayor predicamento conlleva más responsabilidades y nuevos retos. Durante los últimos años el esfuerzo exigido a quienes trabajamos en la OMS, y en la familia de las Naciones Unidas en general, ha aumentado considerablemente. Se espera de nosotros que sepamos responder, colaborando con los gobiernos y con otros asociados de las Naciones Unidas.

Se nos pide que actuemos cada vez más como promotores y negociadores de una salud mejor. Esto supone trabajar con una amplia gama de aliados a nivel nacional.

Reitero lo que dije al principio: las operaciones de la OMS en los países son un aspecto vital de nuestro trabajo; son decisivas para el éxito de nuestros esfuerzos por conseguir mejoras equitativas en la salud de la población. Dije que quería confiar en que los gobiernos nacionales, la sociedad civil, las entidades privadas y los demás aliados para el desarrollo reconocen que el asesoramiento y el apoyo de la OMS son esenciales para toda su labor sanitaria.

Por ello, me complace que hayan aprovechado ustedes la ocasión para empezar a analizar la manera de imprimir eficacia a las operaciones de la OMS en los países.

Han hablado ustedes de credibilidad organizacional. Yo prefiero hablar de nuestra fuerza, basada en que seguimos reflejando los principios que sustentan todo nuestro trabajo: respetar las pruebas científicas, contribuir a propagar lo que funciona, proyectarnos al exterior, centrarnos en los pobres y los desfavorecidos, y trabajar con los demás aliados de las Naciones Unidas como una sola organización. También tenemos que reexaminar los énfasis de nuestro trabajo a nivel nacional, para asegurar que todas esas actividades tengan la máxima eficacia.

Han subrayado ustedes algunos de los nuevos énfasis: la labor de los equipos en los países como enlaces, asesores e intermediarios, con mecanismos más robustos para colaborar con los ministerios de salud, con otros sectores, con las instituciones de desarrollo bilaterales y multilaterales, con las organizaciones no gubernamentales y con la sociedad civil.

Han explicado ustedes en detalle la necesidad de equipos fuertes en los países que reflejen el nuevo perfil y atiendan la demanda a nivel nacional: la necesidad de una combinación idónea de aptitudes, la exploración de distintas estrategias, incluida la contratación nacional e internacional, los traslados temporales y los programas de formación y perfeccionamiento de los colaboradores.

Han señalado ustedes la necesidad de asegurarnos de que los sistemas de gestión incorporen nuevas prácticas de trabajo, como el proceso reorientado de preparación del presupuesto por programas, las estrategias de cooperación en los países, los avances de la tecnología de la información y la colaboración con los demás asociados para el desarrollo. Se han referido ustedes a la necesidad de una autoridad adecuada, en particular una autoridad en la gestión de las finanzas y del personal.

También han mencionado la necesidad de un programa sostenible y estructurado para desarrollar la competencia técnica de los equipos de los países.

Permítanme unas breves reflexiones sobre lo que he oído.

Todos ustedes están entregados a causas humanitarias, a la equidad y al desarrollo de nuestra organización, para que podamos cumplir lo que se espera de nosotros. Siento que entre todos nosotros hay una solidaridad extraordinaria. Tenemos que aprovecharla. Naturalmente, espero que siga habiendo reuniones mundiales, pero vinculadas a las reuniones regionales, que alimentan el proceso, y al Grupo de Gestión del Programa Mundial. En los intervalos entre las reuniones nos centraremos en los temas principales, analizándolos a fondo, y así podremos avanzar.

Quiero cerciorarme de que todos trabajemos para conseguir una organización más fuerte y más eficaz. Para ello hace falta excelencia técnica, énfasis en la ciencia, mayor sensibilidad al ambiente político y mayor objetividad. Trabajamos con todos los países (grandes o pequeños), no sólo con unos pocos selectos. Necesitamos perspectivas y estrategias comunes, pero respetando la diversidad de las naciones y los pueblos, sus distintas necesidades, los problemas humanitarios particulares que afrontan y las prioridades que nos comunican.

Así pues, a medida que evolucionamos, nuestra política y estrategia de toda la organización incorporará un análisis continuo de las opciones disponibles para reforzar la presencia en los países, el enfoque de la cooperación en los países y unos equipos de país mejor pertrechados. En el análisis se abordarán los problemas implicados, las repercusiones en materia de recursos y las realidades institucionales. Se invitará a los representantes de la OMS a que participen en el análisis a título individual y en grupos especiales de trabajo.

En el análisis se estudiarán las inversiones necesarias en los equipos de los países y las opciones para acceder a estos recursos, por ejemplo mediante organismos de desarrollo bilaterales, fundaciones, etc. Una vez finalizado el análisis, examinaremos la posibilidad de aplicar un enfoque piloto en algunas oficinas de país, y estudiaremos las distintas opciones.

Mientras tanto, puedo asegurarles que se seguirá trabajando en la elaboración de estrategias de cooperación en los países en un marco más amplio de la potenciada Unidad de Análisis y Ayuda para los Países, que colaborará estrechamente con las oficinas regionales.

Estudiaremos las alternativas disponibles para conferir más autoridad a los representantes de la OMS, procurando vincularla a un proceso de desarrollo de las aptitudes a medida que asuman nuevas responsabilidades. También estudiaremos las posibilidades de transferencia interregional de representantes de la OMS.

Les he oído hablar de las condiciones de servicio y de las categorías. Como comprenderán, no hay soluciones sencillas. Hemos de avanzar basándonos en un análisis detenido de las responsabilidades, la autoridad, los controles y las posibilidades, a medida que desarrollamos nuevos sistemas de gestión y de tecnologías de la información.

Pediré al Grupo de Gestión del Programa Mundial que empiece a pensar en la manera de impulsar todo esto cuando se reúna el lunes.

Tomo nota de sus observaciones sobre las posibilidades y los problemas que surgen al trabajar con los organismos hermanos de las Naciones Unidas y con otros asociados para el desarrollo. Tendré presentes sus observaciones y sus inquietudes cuando viaje a Nairobi el domingo por la mañana para asistir a las reuniones del Comité de Coordinación entre Organismos y del Grupo de las Naciones Unidas para el Desarrollo. Sin embargo, no se prevé una programación conjunta en un futuro próximo.

Se celebrará pronto la Asamblea Mundial de la Salud. Será una reunión importante, en la que se prestará especial atención al presupuesto, a aspectos técnicos como la alimentación del lactante y del niño pequeño y el acceso a los medicamentos esenciales, al tabaquismo y a otros problemas mundiales, y a las posibilidades de ampliar nuestra acción colectiva para combatir el VIH.

Los representantes de la OMS y los oficiales de enlace tienen una función importante que desempeñar en todo este trabajo. Los equipos en los países son nuestro punto fuerte y son cruciales para abordar los grandes problemas que afectan a toda la Organización. Son un elemento fundamental del equipo de una OMS unitaria. Creo que convendría que encontraran ustedes oportunidades para informar a las delegaciones sobre los antecedentes de las cuestiones que se plantearán en la Asamblea, como algunos de ustedes ya han señalado.

Al comienzo de esta reunión les dije que cuando visito los países observo que los gobiernos confían en ustedes, embajadores de la OMS. Todos ustedes son la imagen pública de la OMS y el alter ego de los Directores Regionales y de mi persona. Y eso es algo que valoramos muchísimo.

Soy consciente de que muchos de ustedes trabajan en condiciones difíciles. Lo han demostrado algunas experiencias recientes en Somalia.

Desafortunadamente, algunos de ustedes, demasiados para mí, se retirarán en los próximos dos años y dejarán la OMS. Representan ustedes varios centenares de años de experiencia, y de dedicación a nuestra Organización, y quisiera darles las gracias en nombre de todos nosotros. Han servido bien a la Organización, a sus colegas y a las poblaciones del mundo. Desearía agradecérselo personalmente.

A todos ustedes, muchas gracias, salud, y buena suerte.

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