ombre muy delgado que podría tener
cuarenta y pocos años me contó su lucha con la tuberculosis
polifarmacorresistente y que, a pesar de la medicación, pensaba que
no sobreviviría a sus nueve años de cárcel, pues era también
VIH-positivo.
3. Alrededor de él se encontraban varios compañeros de celda, que
también padecían tuberculosis y la habían contraído durante su
estancia en prisión; la mayoría de ellos podrían infectar a otras
personas tras su puesta en libertad, pues no todos tenían garantías
de continuar el tratamiento fuera de la cárcel.
4. Fue el Viceministro de Salud de Rusia quien nos había llevado a
ver a los pacientes. Luego nos entrevistamos con los agentes de salud,
quienes nos expusieron las dificultades con que tropezaban para
dispensar cuidados a sus pacientes tuberculosos y la preocupación por
su propia seguridad. Nos vimos con los funcionarios ministeriales
responsables, que nos explicaron que el costo del tratamiento de los
reclusos que padecen tuberculosis polifarmacorresistente era
prohibitivo. También nos hablaron de problemas de otros lugares de
Rusia que eran mucho más graves. En la oficina de la OMS en Moscú
nos entrevistamos con algunos expertos mundiales en tuberculosis, que
vinieron para verse con sus homólogos rusos y con los colaboradores
de organismos de desarrollo para estudiar las opciones estratégicas
de la lucha contra la tuberculosis en estas circunstancias difíciles.
5. Rusia está haciendo cuanto puede por controlar su epidemia de
tuberculosis, y tanto el Ministerio de Salud como el de Justicia se
desviven por aprovechar lo mejor posible los limitados recursos de que
disponen. Pero la tuberculosis no es sólo un problema ruso. La celda
en cuestión podría haberse encontrado en diversos países. La
tuberculosis y la farmacorresistencia son problemas mundiales.
6. La tuberculosis aqueja a los más pobres y a los más débiles
de entre nosotros. Empobrece a los afectados. Existen tratamientos,
pero la búsqueda de medios para reducir la vulnerabilidad de la
población a la enfermedad está totalmente fuera del alcance de los
ministerios de salud. Para que la respuesta sea eficaz se requieren
recursos, una sociedad informada y un sistema de salud que funcione,
en el amplio sentido de la palabra.
7. El problema de la tuberculosis refleja el enfoque enunciado en
la estrategia institucional de la OMS que ustedes aprobaron hace un
año. Estamos metidos de lleno en nuestra tarea principal: contribuir
a la reducción de la pobreza mejorando la salud. Colocamos la salud
en el contexto del desarrollo humano, nos esforzamos más por lograr
el consenso en torno a una política sanitaria eficaz, mejoramos los
resultados sanitarios mediante fórmulas de asociación eficaces y
estamos creando una cultura organizacional que estimula la innovación
y la responsabilización, la reflexión estratégica y la prontitud de
la acción.
8. Nuestra misión ha llevado a la OMS a muchos lugares nuevos y ha
hecho que volviéramos a otros conocidos con una perspectiva nueva. En
mi caso, me ha conducido a esa celda de la cárcel de Moscú y a la
sala de huérfanos del SIDA infectados por el VIH en un hospital de
Durban. A la cumbre de los dirigentes del G-8 en el Japón y a la
Cumbre Africana sobre la Malaria en Abuja, Nigeria. A sentarme en
torno a una mesa con los jefes de Estado africanos o del G-8; a
debates con los directores ejecutivos de las principales compañías
farmacéuticas o a la maternidad del hospital central de
Dili, en Timor Oriental, que fue saqueado.
9. Todas estas visitas han afianzado mi fe en los principios
fundamentales de nuestro trabajo.
-
los datos bien fundamentados y la ciencia deben
orientar nuestra acción y nuestras políticas;
-
únicamente podremos conseguir resultados
sanitarios más equitativos si intensificamos las intervenciones
verificadas y ensayadas;
-
para que los resultados sean eficaces y sostenibles
es imprescindible que vayamos más allá de nuestras propias
organizaciones y que colaboremos bien con quienes comparten unos
mismos valores;
-
debemos hacer cuanto podamos para que la
mundialización sea beneficiosa para los pobres;
-
debemos aumentar considerablemente nuestros
recursos para lograr los objetivos de la reducción de la pobreza y de
la salud para todos.
10. En estos últimos 12 meses el mundo ha descubierto el
significado fundamental de la salud. La buena salud es la base del
desarrollo humano. Es la clave de la prosperidad. La salud fue un tema
central del periodo extraordinario de sesiones de las Naciones Unidas
sobre el desarrollo social, que se celebró en junio, y,
posteriormente, de la Cumbre del Milenio de septiembre. Los jefes de
Estado están haciendo un llamamiento a la acción para mejorar los
resultados sanitarios y, de ese modo, aumentar la capacidad de la
población para ganarse la vida y aprender, para producir y para
contribuir a la seguridad humana.
11. Una vez más ha quedado patente la importancia de la salud en
los procesos políticos, aquí en Ginebra, cuando los negociadores
empezaron a trabajar en el convenio marco para la lucha antitabáquica,
en octubre. También ha quedado demostrada con el nuevo y amplio
convenio marco para la cooperación entre la OMS y la Unión Europea,
que entró en vigor a mediados de diciembre.
12. Los jefes de Estado han establecido objetivos ambiciosos para
la salud de su población. El resultado es que los ministros de salud
son todavía más el centro de la atención, llamados como están a
responder a cuestiones difíciles y a obrar milagros con presupuestos
limitados.
13. Existe un enorme desfase entre los recursos que se precisan
para ayudar a las comunidades pobres a atajar las diversas causas de
enfermedad, por un lado, y los fondos y la capacidad humana de que
disponen actualmente. Se precisarán 1000 millones de dólares más al
año, utilizados de manera juiciosa, si se desea alcanzar los
objetivos fijados para hacer retroceder el paludismo. En cuanto a la
tuberculosis, se necesitarán por lo menos 500 millones de dólares
anuales en los países que tienen una elevada morbilidad. En el caso
del VIH/SIDA el desfase es aún mayor: probablemente de unos 3000
millones de dólares para mejorar la prevención, el tratamiento y la
labor de apoyo únicamente en África. Si a ello sumamos los
antirretrovíricos, los costes se disparan todavía más.
14. La buena salud no es posible sin una inversión sostenida y
adecuada. Tenemos que eliminar el desfase de los recursos. Tenemos que
aumentar espectacularmente los recursos para la salud, especialmente
en los países pobres. Debemos desafiar a quienes no respondan
pidiéndoles que no hagan caso omiso de una realidad tan manifiesta.
15. El desfase de los recursos puede eliminarse parcialmente si los
propios países hacen un mayor esfuerzo financiero. Pero sus
limitaciones son reales. Estamos haciendo ahora un llamamiento para
que aumente de forma significativa y sostenida la asistencia
para el desarrollo - incluidos los fondos para el alivio de la deuda -
a fin de promover unos mejores resultados sanitarios en las
poblaciones más pobres.
16. La experiencia me dice que únicamente podremos estimular
nuevas inversiones en la salud si tenemos datos bien fundamentados
sobre la magnitud de las necesidades y sobre lo que puede
lograrse si se utilizan bien.
17. Dependemos de sistemas normalizados para la vigilancia de la
carga de enfermedades, mundial, regional y nacional. La OMS dispone de
datos sobre la incidencia, la prevalencia y la distribución de las
enfermedades transmisibles (incluidos el VIH, el paludismo y la
tuberculosis), y sobre la violencia y los traumatismos, la salud
infantil, la salud materna y las enfermedades no transmisibles.
Siempre que es posible estos datos se analizan teniendo en cuenta el
sexo, la edad y el grupo social. Como verán ustedes en los documentos
del Consejo, se estimula la aplicación de un enfoque normalizado a la
recopilación de datos sanitarios.
18. La magnitud de los riesgos para la salud de la población está
siendo cuantificada. Espero que este mismo año la Comisión de la OMS
sobre Macroeconomía y Salud nos ayude a demostrar la justificación
económica para invertir en la salud. La Comisión indicará la gama
de intervenciones eficaces que existe actualmente. Señalará el costo
de no invertir lo suficiente en la salud o de elegir equivocadamente
las inversiones.
19. Desde que me eligieron Directora General, oigo a los ministros
de salud hablar de las dificultades que les plantea la evaluación de
la eficacia de los sistemas de salud, el examen de la utilización de
los recursos y la justificación de su solicitud de fondos
suplementarios.
20. Los sistemas de salud son resultado del conjunto de medidas que
se toman para mejorar los resultados sanitarios de la población. Tras
los debates que han tenido lugar en este Consejo y en otros contextos
durante los dos últimos años, observo que nos estamos acercando al
consenso en torno a los objetivos y las funciones deseables para los
sistemas de salud nacionales. La OMS ha elaborado un conjunto de
indicadores, basados en este consenso, para medir el desempeño de los
sistemas de salud. Durante los dos últimos años hemos estado
realizando evaluaciones cuantitativas del desempeño de todos los
sistemas de salud del mundo. Para ello, hemos creado valores para los
indicadores utilizando métodos propios tanto de la disciplina de la
salud pública como de la econometría, a partir de los datos
disponibles de cada uno de los Estados Miembros. Cuando no dispusimos
de datos calculamos los valores aplicando técnicas matemáticas
comunes. Expresamos la incertidumbre en forma de intervalos de
confianza. Los resultados figuran en forma de índices en el anexo del
Informe sobre la salud en el mundo 2000.
21. La opinión pública, tanto nacional como internacional, se ha
interesado considerablemente por esta iniciativa de desarrollar
instrumentos para el análisis y el diálogo sobre las políticas.
Este proceso también ha suscitado un debate considerable, no exento
de observaciones críticas. En el debate han participado autoridades
de numerosos países, profesores, representantes de la OMS en los
países y otros funcionarios, personal de organismos y de bancos para
el desarrollo y, por supuesto, ustedes desde su retiro en Weggis. El
debate deberá proseguir, de forma que queden patentes las opiniones y
las preocupaciones de todos los Estados Miembros.
22. A pesar de la controversia, veo que, para los ministros de
salud, los datos sobre el desempeño de los sistemas de salud
nacionales ayudan a demostrar cómo se utilizan los recursos. Gracias
a ellos, podrán darse mejor cuenta de sus necesidades para explicar
las principales cuestiones de política y para pedir el apoyo
necesario de los ministros de finanzas y otras fuentes de
financiación. La OMS es la organización que debería ayudar a los
países a evaluar regularmente el desempeño de los sistemas de salud.
Quiero estar segura de que, en nuestra manera de proceder, nos
inspiramos en las útiles reflexiones actualmente facilitadas por
todos los Estados Miembros.
23. Con ese fin:
-
Estableceré un proceso de consultas técnicas que
reunirá al personal de los Estados Miembros de diversas Regiones de
la OMS, que aportarán sus respectivos puntos de vista, con el apoyo
conjunto de miembros de los equipos de país de la OMS, de las
oficinas regionales y de los departamentos de Ginebra.
-
Velaré por que la OMS consulte a cada Estado
Miembro para determinar cuáles son los mejores datos utilizables para
evaluar el desempeño del sistema de salud y proporcione la
información preliminar necesaria sobre los valores de los indicadores
obtenidos por la OMS a partir de esos datos.
- Preveo que la OMS preparará un informe sobre el desempeño de los
sistemas de salud cada dos años: la próxima ronda se ultimará en
mayo de 2002 y, previa consulta, se publicará en octubre de 2002.
Velaré también por que los Estados Miembros reciban los informes
así preparados por la OMS antes de ponerlos a disposición del
público general.
-
Crearé un pequeño grupo consultivo, del que
formarán parte algunos miembros del Consejo Ejecutivo y del Comité
Consultivo de Investigaciones Sanitarias, que podrá ayudarme a
vigilar el apoyo facilitado por la OMS para evaluar el desempeño de
los sistemas de salud.
24. En resumen, desearía que los Estados Miembros y la Secretaría
adopten una manera de proceder constructiva en lo que respecta a la
evaluación del desempeño de los sistemas de salud. Deberá ser
transparente, creíble y equitativa. Preveo que, a medida que vayamos
mejorando nuestra manera de proceder gracias a la experiencia
adquirida, se intensificará la participación de todos los Estados
Miembros.
25. Los datos bien fundamentados son la base misma de toda nuestra
acción en pro de la salud. El desafío consiste en intensificar de
manera eficaz la respuesta a las prioridades sanitarias y a mejorar
los resultados. La OMS ayuda a los países a hacer esto reuniendo a
investigadores para que se ocupen de subsanar las deficiencias de esa
base de datos. Creamos redes técnicas eficaces, que ponen en contacto
a los equipos de los países, las regiones y Ginebra. Partimos del
nuevo impulso político que hemos ayudado a crear. Nos ponemos en
contacto con asociados que pueden ayudarnos a lograr una respuesta
eficaz. Medimos los progresos.
26. Permítanme ahora que me centre en el VIH y el SIDA. Como
organización copatrocinadora del ONUSIDA y de la respuesta global del
sistema de las Naciones Unidas contra el SIDA, la OMS ha ayudado a
reducir las tasas de infección por el VIH en muchos países. No
obstante, la pandemia nos lleva la delantera y la respuesta
internacional no es adecuada. El VIH/SIDA plantea un desafío
particular para los sistemas y los agentes de salud, en lo que
respecta a los recursos, la infraestructura, el equipo y el acceso a
los medicamentos.
27. Siguiendo las orientaciones de la Asamblea Mundial de la Salud,
la OMS está intensificando su apoyo para que los sistemas de salud
tomen medidas eficaces a fin de prevenir la infección, reducir la
vulnerabilidad y garantizar que las personas infectadas cuenten con la
atención humanitaria adecuada y el apoyo que precisan.
28. Hemos reorganizado el Departamento de VIH/SIDA, del grupo
orgánico Salud Familiar y Comunitaria, para que podamos ayudar a la
sociedad a hacer frente a la pandemia ofreciendo a los gobiernos los
instrumentos necesarios y la información que precisan en la esfera de
la salud para reforzar sus políticas y acciones.
29. La OMS no acepta el statu quo, que conlleva un aumento de la
inequidad en el acceso a la atención del VIH/SIDA. La Organización
ha emprendido la búsqueda de nuevas opciones de acceso de la
población a una atención mejor, incluso a medicamentos
antirretrovíricos. Esperamos con impaciencia los resultados y
continuaremos fomentando el progreso.
30. Estamos intensificando la acción encaminada a mejorar la salud
de la madre y del niño: reunimos más pruebas científicas,
aumentamos su disponibilidad, mejoramos los vínculos con los
asociados y examinamos más a menudo los progresos realizados. Las
estrechas relaciones de trabajo que mantienen los equipos de la OMS en
los países, las oficinas regionales y Ginebra aseguran que nuestros
recursos se utilicen de forma más eficaz. La coordinación con otros
organismos del sistema de las Naciones Unidas y con los bancos de
desarrollo nos permite ayudarles a dar apoyo a las mejores prácticas
a nivel de país por conducto de sus políticas y programas.
31. Hemos intensificado la labor de inmunización, y los resultados
son elocuentes. La erradicación de la poliomielitis a nivel nacional
y mundial avanza satisfactoriamente. Hemos constatado una respuesta
positiva de los jefes de Estado, del personal sanitario, de la
Asociación Rotaria Internacional, de la sociedad civil y, por
supuesto, del personal de la OMS y de nuestros organismos asociados.
Asimismo, hemos observado un compromiso y una valentía extremos, pues
a menudo las actividades se realizan en entornos peligrosos.
32. Como consecuencia de todo ello, la transmisión de la
poliomielitis en la India ha descendido notablemente; la enfermedad se
ha eliminado de la Región del Pacífico Occidental y la cobertura de
inmunización está mejorando espectacularmente en África. Están
poniéndose en marcha los sistemas de vigilancia, que constituyen la
base de la fase final de la erradicación. Esos sistemas nos permiten
detectar brotes pequeños, como el registrado el año pasado en la
isla La Española y Cabo Verde, y responder con prontitud. Estamos
bien encaminados para que la transmisión de la poliomielitis cese a
más tardar en 2002 y pueda certificarse para 2005.
33. Estamos contribuyendo a la reconstitución de los servicios
generales de inmunización y a su incorporación a los sistemas de
salud. La Alianza Mundial para Vacunas e Inmunización prosigue su
avance. Se reciben fondos, la cooperación con los gobiernos, los
organismos y el sector privado es excelente y los trabajos en los
países progresan satisfactoriamente. El año pasado, la Alianza
recibió y dio curso a propuestas de 38 países, más de la mitad de
los 74 países que podían presentarlas. Veintiuna de las propuestas
fueron aprobadas; los compromisos adquiridos con esos países
ascienden a unos 310 millones de dólares a lo largo de cinco años.
34. En esa esfera, la intensificación ya ha avanzado mucho. La
Alianza Mundial trabaja con los países, desalentando la
fragmentación e insistiendo en el fortalecimiento de los sistemas de
salud. Las inversiones del año en curso permitirán aumentar la
cobertura de inmunización casi un 30%. Más del 90% de los niños
serán vacunados contra la hepatitis B, el haemophilus influenzae
tipo b y/o la fiebre amarilla. Se salvarán por lo menos medio millón
de vidas. De la Alianza Mundial esperamos incluso más el año que
viene.
35. Lo mismo ocurre con los esfuerzos desplegados para hacer
retroceder el paludismo. Se trata de una estrategia sencilla, eficaz
en relación con el costo y que recibe un amplio apoyo. La prevención
eficaz es posible y se dispone de tratamiento. Se han reducido los
precios de los productos esenciales, tales como mosquiteros o el
tratamiento combinado a base de artesunato. Hemos ayudado a negociar
que pueda seguir utilizándose el DDT cuando sea necesario para el
control del paludismo. Los sistemas de salud están intensificando los
esfuerzos que despliegan para hacer frente al reto del paludismo.
También se contribuye a esa empresa desde otras esferas: mediante el
aumento de la conciencia pública, la reducción de los aranceles o la
disminución de los riesgos. La OMS y sus asociados vigilarán los
progresos realizados. Los países se han organizado para realizar más
actividades; lo que necesitan ahora son más recursos para poder
llevarlas a la práctica.
36. Respondemos para hacer frente a las emergencias complejas. Las
peticiones que recibe la OMS son numerosas, especialmente cuando los
ministerios de salud ya no pueden dar más de sí. Nos esforzaremos
más en ayudar a formular patrones, coordinar a los distintos
prestadores de servicios y vigilar los progresos realizados. También
en este caso tenemos que movilizar recursos adicionales y utilizarlos
adecuadamente, como ocurre en el Iraq, donde la OMS lleva a cabo una
importante contribución a la salud y al bienestar de la población.
37. En el pasado mes de septiembre, una red de instituciones y ONG
convocadas por la OMS respondió con prontitud y eficacia a un
llamamiento del Gobierno de Uganda para contener un importante brote
de infección por el virus de Ébola. La respuesta tuvo éxito y
reflejó la experiencia adquirida por Uganda en ese campo.
38. Nos estamos centrando ahora en los modos en que las
enfermedades mentales socavan el bienestar de las poblaciones y causan
especiales dificultades a los pobres del mundo. Estamos reuniendo
pruebas científicas para presentarlas en el Informe sobre la salud
en el mundo 2001, en el que se pasará revista a los conocimientos
disponibles: la carga mundial actual y futura de las enfermedades
mentales y los trastornos neurológicos; la eficacia de la prevención
y la disponibilidad y las limitaciones de los tratamientos; y las
políticas necesarias para velar por la demolición del estigma y la
discriminación y por que se establezcan y se financien una
prevención y un tratamiento eficaces.
39. Nuestro esfuerzo de promoción se centrará en el Día Mundial
de la Salud 2001, a principios de abril, y dará prioridad a la
reducción del estigma asociado con la enfermedad mental. Aumentará
la conciencia del público sobre los numerosos tratamientos eficaces y
costeables de que se dispone, pero que no se utilizan suficientemente,
ni en los países en desarrollo ni en los industrializados. Preveo que
los esfuerzos que despleguemos este año contribuirán a aumentar la
importancia concedida a la salud mental, de forma que se le otorgue el
mismo grado de prioridad y de respeto que a los aspectos físicos de
la salud.
40. Intensificar las respuestas en pro de la salud de las
poblaciones pobres significa hacer que los sistemas de salud sean
eficaces, es decir, que abarquen todas las acciones diseñadas
precisamente para mejorar la salud de la población. Esperamos poder
constatar que los sistemas de salud mejoran la salud, responden a las
expectativas de la población y que su financiación es justa. Para
ello se precisa que la rectoría de los gobiernos nacionales sea
eficaz, que obtenga lo mejor que puede ofrecer el sector público y
que encauce las energías de las organizaciones privadas, voluntarias
y comunitarias.
41. Por consiguiente, estamos ampliando nuestra respuesta a las
peticiones que recibimos de los países, para ayudarles a mejorar el
desempeño de sus sistemas de salud. Colaboramos estrechamente con los
gobiernos nacionales y sus instituciones y con otros organismos de
desarrollo en la revisión de las experiencias y en el intercambio de
información sobre las prácticas óptimas. Proporcionamos asistencia
en la planificación y la gestión de la atención a nivel nacional y
de distrito, en los hospitales y los centros de salud, en el
asesoramiento sobre el desarrollo de los recursos humanos y en
relación con los servicios de presupuestación y financiación.
42. Los países también esperan que los ayudemos a identificar y
dar respuesta a los riesgos para la salud, y a promover modos de vida
sanos. Trabajamos sobre esos riesgos a nivel local, nacional y mundial.
De hecho, los riesgos para la salud serán el tema del Informe
sobre la salud en el mundo en 2002.
43. Queremos que las comunidades y las naciones sean capaces de
evaluar los riesgos para la salud presentes en los alimentos que
ingieren, el agua que beben, el aire que respiran y los
comportamientos que adoptan. Cuando las pruebas científicas así lo
justifican, alentamos la adopción de acuerdos nacionales e
internacionales. Ayudamos a establecer códigos de prácticas
voluntarios, y apoyamos a las distintas partes en los esfuerzos que
despliegan para aplicarlos. Cuando sea necesario ayudaremos a formular
reglamentos sanitarios internacionales y convenios marco.
44. Nos esforzamos por evaluar los aspectos científicos en esferas
complejas, como las de la alimentación del lactante, la inocuidad de
los alimentos y la salud ambiental; examinamos los nuevos datos
científicos en cuanto se dispone de ellos y sopesamos sus
repercusiones normativas. En esas esferas, el análisis científico de
las repercusiones en la salud de la población constituye un punto
central de nuestro diálogo con las autoridades nacionales y la
sociedad civil.
45. La importancia de las actividades de la OMS en materia de salud
ambiental ha quedado ampliamente ilustrada estos últimos días, al
crecer la inquietud en relación con la utilización de revestimientos
de uranio empobrecido en el material militar utilizado en el Iraq y en
los Balcanes. Tanto los países a título individual como la OTAN han
solicitado asesoramiento a las Naciones Unidas acerca de las pruebas
existentes en relación con los efectos en la salud del uranio
empobrecido.
46. A pesar de los estimulantes resultados del primer análisis
retrospectivo de los efectos de la utilización de uranio empobrecido
sobre la salud en Kosovo, no podemos determinar el riesgo real para la
salud de la población asociado a la exposición al uranio empobrecido
sin una profunda investigación suplementaria. Las oficinas regionales
de la OMS y la Sede en Ginebra, en colaboración con el Centro
Internacional de Investigaciones sobre el Cáncer y el PNUMA, ya
están respondiendo. Informaremos sobre la situación más tarde en
primavera.
47. Paralelamente, la OMS trabaja en colaboración con los que han
participado directamente. Está recabando información adicional sobre
la incidencia de neoplasias y sobre otras posibles repercusiones
adversas en la salud entre la población civil en los Balcanes y el
Oriente Medio, entre los agentes humanitarios y entre el personal
militar, particularmente del que se sepa que ha manipulado uranio
empobrecido. Esta información tendrá que someterse a análisis para
determinar si existe un riesgo relativo de leucemia y de otros
problemas de salud asociado a los distintos modos de exposición.
48. La OMS propone la aplicación de protocolos de estudio que
pueden utilizar los civiles interesados y las autoridades militares.
El uso de esos protocolos quizás permita dar respuestas definitivas a
las preguntas planteadas recientemente por los gobiernos nacionales y
los medios de información.
Señor Presidente:
49. La ciencia constituye también la base de toda nuestra labor
relativa a la alimentación del lactante. Alrededor de 1,5 millones de
niños siguen muriendo cada año porque se les alimenta
inapropiadamente. Desafortunadamente todavía, menos del 35% de los
lactantes de todo el mundo se alimentan exclusivamente al pecho
durante los cuatro primeros meses de vida, y a menudo las prácticas
de alimentación complementaria son inapropiadas y peligrosas. El
número cada vez mayor de emergencias importantes, la pandemia de VIH/SIDA
y la complejidad de los modos de vida modernos hacen más difícil que
se satisfagan las necesidades nutricionales de los niños pequeños.
50. Habida cuenta de la repercusión singular que las prácticas de
alimentación tienen en la supervivencia, la salud y el desarrollo en
los primeros años de vida, la OMS apoya desde larga data los
esfuerzos desplegados por los Estados Miembros para mejorar las
prácticas de alimentación de los lactantes y los niños pequeños.
Dos ejemplos que han alcanzado un éxito destacable son la iniciativa
«Hospitales amigos del niño» y el Código Internacional de
Comercialización de Sucedáneos de la Leche Materna.
51. Para intensificar nuestros esfuerzos en esa esfera crucial, el
año pasado lancé la preparación de una nueva estrategia mundial
para la alimentación del lactante y del niño pequeño, con el
propósito de que constituya un marco de acción para todos los
interesados. Se han emprendido consultas a nivel nacional y regional.
Esta semana examinarán ustedes los progresos realizados en el
desarrollo de esa estrategia mundial. Ustedes van a examinar el
correspondiente proyecto de resolución. Sus debates sobre esta
cuestión contribuirán a orientar a la Asamblea de la Salud.
52. La OMS recomienda actualmente para la lactancia natural
exclusiva una duración óptima comprendida entre cuatro y seis meses,
según el crecimiento del lactante y los riesgos existentes en el
entorno del hogar. Habida cuenta del constante debate existente sobre
esta cuestión, el año pasado encargué la realización de un estudio
científico sistemático de todo lo publicado sobre la duración
óptima de la lactancia natural exclusiva. Ese estudio, realizado por
expertos externos independientes, entrañó un examen laborioso de
casi 3000 referencias bibliográficas y la adopción de criterios
rigurosos para seleccionar la documentación pertinente.
53. Toda esta labor analítica se examinará en una consulta de
expertos, aquí en Ginebra, a finales de marzo. Es importante que este
proceso científico pueda proseguir hasta su terminación de forma que
sirva de base para las políticas futuras. Pero tal vez no sea el
mejor momento para reexaminar la recomendación actual de la OMS sobre
la duración de la lactancia natural exclusiva.
54. Como Organización, cuando los datos científicos eran sólidos,
siempre adoptamos una posición clara en nuestras políticas mundiales.
Por ejemplo, siempre apoyamos de manera inequívoca los modos de vida
sin tabaco.
55. La OMS ha asumido una función nueva e inexplorada con la
preparación de un convenio marco para la lucha antitabáquica. Ésta
es la primera vez que hemos recurrido a la posibilidad de elaborar un
tratado de derecho internacional destinado a mejorar la salud pública.
Para ello la OMS ha tenido que establecer un mecanismo interno
totalmente nuevo. Aunque el Órgano de Negociación Intergubernamental,
presidido por el Sr. Amorim, Embajador del Brasil, depende de la
Asamblea Mundial de la Salud, la labor de ese órgano representa el
primer proceso dirigido por los Estados Miembros separadamente, al
margen de los trabajos de la Asamblea de la Salud.
56. Éste será un año importante para la negociación del
convenio. El Órgano de Negociación Intergubernamental se reunirá de
nuevo a finales de abril. Esperamos que entonces se dé un paso
importante hacia la elaboración de un convenio eficaz.
57. La reunión celebrada el año pasado por el Órgano de
Negociación Intergubernamental fue precedida por una serie de
audiencias públicas sobre el convenio marco. Este hecho sin
precedentes brindó la oportunidad de oír la opinión de todos los
interesados. Quizá pueda adoptarse más a menudo un procedimiento
análogo cuando busquemos contribuciones para otras complejas
cuestiones de política.
58. Paralelamente, la OMS publicó el texto de un estudio
independiente sobre los intentos realizados por las empresas
tabacaleras para influir en los trabajos de la Organización. Ese
estudio mostró cómo un grupo podía tratar de influir en nuestra
labor. El informe del estudio nos recuerda que hemos de estar
vigilantes, que debemos resistir a las presiones de cualquier tipo que
se hallen en contradicción con nuestros valores fundamentales. Estoy
agradecida al Dr. Thomas Zeltner, miembro del presente Consejo, por la
meticulosidad con la que dirigió ese estudio. Hemos tenido ya en
cuenta muchas de sus recomendaciones: emprendiendo investigaciones
para determinar el grado en que esas empresas consiguieron lo que se
proponían y estableciendo para la OMS políticas relativas a los
conflictos de intereses.
Señor Presidente:
59. Mediante nuestra colaboración con otros asociados de las
Naciones Unidas, con la Unión Europea, con el G-8 y con el sector
privado, hemos subrayado la necesidad de mundializar los esfuerzos
desplegados a favor de los pobres. Como elemento primordial, habrá
que mejorar el acceso a los medicamentos esenciales y a otros
productos farmacéuticos.
60. Estamos trabajando en estrecha colaboración con nuestros
Estados Miembros para aprovechar los intereses convergentes de la
medicina clínica, de la salud pública mundial y de la industria
farmacéutica basada en la investigación, así como con quienes fijan
las reglas del comercio internacional. Estamos hallando oportunidades
para la innovación y la colaboración creativa a fin de subsanar las
deficiencias del mercado. Prestamos apoyo para proteger las patentes
como estímulo necesario y eficaz de la labor de investigación y
desarrollo. Pero los medicamentos esenciales son productos poco
habituales. Las patentes aplicables a su desarrollo y producción
deberán administrarse de una manera que sea beneficiosa para los
titulares de las patentes y para el público.
61. Esto significa que estimulamos la fijación de precios
equitativos para los medicamentos protegidos por patentes y la
producción de medicamentos genéricos cuando no existe esa
protección, de forma que las personas de escasos recursos puedan
conseguir más fácilmente los medicamentos que necesitan. Con ese
objeto seguimos tratando de establecer nuevas relaciones entre los
sectores público y empresarial, relaciones que contribuirán a la
salud de todos y a la equidad en materia de salud. La OMS
desempeñará un papel de primera importancia en la próxima serie de
reuniones y exámenes internacionales y regionales de este año.
Concedemos una importancia particular a los periodos extraordinarios
de sesiones de la Asamblea General de las Naciones Unidas sobre el VIH/SIDA
y sobre la infancia, así como a la Tercera Conferencia de las
Naciones Unidas sobre los Países Menos Adelantados, que se celebrará
en mayo en Bruselas. Una colaboración y una coordinación eficaces
entre los países y los organismos de desarrollo es indispensable para
asegurarnos de que logramos mejorar lo más posible la situación y
aumentamos el nivel de los recursos humanos, políticos y financieros
disponibles para obtener resultados sanitarios.
62. He descrito un intenso programa de trabajo. Nos estamos
preparando para apoyarlo, en toda la OMS, seguimos aprendiendo a
trabajar como una red eficaz y unificada capaz de responder a las
necesidades particulares de cada país y de su población. Nuestros
equipos de país están abriendo camino, determinando en qué medida
podemos hacer que cambie la situación. Durante el año insistiremos
más en la necesidad de asegurar que los países y sus poblaciones
ocupen un lugar central en todos nuestros empeños y actividades.
63. Trabajaremos todos conjuntamente para maximizar el apoyo a los
equipos de país por parte de las unidades interpaíses, los
departamentos regionales y los grupos radicados en Ginebra. Nuestros
nuevos sistemas de teléfono y vídeo permiten lograr esto de forma
más fácil y económica que en el pasado. La próxima reunión
mundial de representantes de la OMS también ayudará a fortalecer la
colaboración entre los países, las regiones y la Sede.
64. Nos ocupamos asimismo de los sistemas de gestión de nuestros
valiosos recursos humanos, así como de los escasos fondos de que
disponemos. Esto entraña la necesidad de seguir simplificando
procedimientos complejos y adoptando las prácticas más adecuadas en
toda la Organización.
65. Otorgaremos alta prioridad a la mejora de nuestras tecnologías
de la información, de modo que los gestores de programas en los
países, en las regiones o en Ginebra puedan ubicarse y beneficiarse
al máximo de esos recursos.
66. Cuando llegué a la OMS dije que deseaba que nos proyectásemos
al exterior y colaborásemos estrechamente con nuestros principales
asociados. Hemos catalizado una serie de alianzas dinámicas,
centrándonos en los resultados, trabajando juntos y evaluando lo
conseguido. Estamos escrutándolas atentamente, identificando los
arreglos que puedan ser más eficaces en diferentes entornos, y
asegurando que la OMS añada valor a los arreglos de colaboración.
Señor Presidente:
67. Me referiré ahora a la otra tarea importante del Consejo
Ejecutivo. Pero permítanme antes darles las gracias, a ustedes y al
Gobierno de Suiza, por el retiro que con gran éxito pudo celebrar el
Consejo el pasado mes de noviembre. Era el tercero que se organizaba
desde que se adoptó esta práctica en 1998 como parte del proceso de
reforma.
68. El presupuesto por programas para 2002-2003 es el principal
punto del orden del día de esta reunión. Para prepararlo hemos
empleado un nuevo procedimiento, en el que desde el principio han
participado conjuntamente las regiones y la Sede. Es un procedimiento
que presenta los resultados previstos para el conjunto de la
Organización, que ha permitido que el documento sobre el presupuesto
general fuera examinado por primera vez por los comités regionales, y
que en sí mismo ha contribuido enormemente a unir a la Organización.
69. La estrategia institucional está en el núcleo del presupuesto,
y es asimismo la piedra angular del nuevo Programa General de Trabajo
de la OMS. La estrategia se aplica dentro del presupuesto mediante una
programación centrada en torno a 35 áreas de trabajo. Hemos
identificado las metas internacionales deseables, para proponer a
continuación los fines de la acción de la OMS, los resultados
esperados y los indicadores de los logros.
70. Durante la reunión mantenida la semana pasada con personal de
todo el mundo, todos los Directores Regionales subrayaron que ahora es
necesario aprovechar el espíritu que ayudó a preparar el presupuesto
para asegurar que su ejecución se base en una OMS unificada.
Pondremos todos nuestro máximo empeño en que así sea.
71. Se está poniendo especial atención en asegurar la sinergia
entre las áreas de trabajo en su interacción con los países. Tras
un programa piloto de dos años, hemos establecido con miras a la
cooperación con los países un enfoque estratégico que, formulado
conjuntamente por la OMS y las autoridades nacionales, refleja los
procedimientos fijados por las oficinas regionales como resultado de
las orientaciones proporcionadas por sus comités regionales. El Grupo
de Gestión del Programa Mundial, que reúne al personal superior de
gestión de programas de las regiones y de Ginebra, nos ayudará a
vigilar los progresos asociados a esta nueva forma de trabajar.
72. Pese a las crecientes demandas que debemos atender, así como a
los aumentos de costos que afrontamos, nuestro presupuesto ordinario
sigue estático. No podemos por menos que dar las gracias a quienes
están haciendo posible el crecimiento de unas contribuciones
voluntarias que son esenciales para nuestro trabajo. Estamos
especialmente necesitados de donativos que nos permitan apoyar
funciones esenciales en los países. Prevemos que los donativos
aumentarán un 15% durante el próximo bienio, pero revisaremos esta
proyección antes de la Asamblea de la Salud. Está claro que todos
los fondos extrapresupuestarios que recibimos respaldan los valores de
la OMS y no socavan las estructuras de gobernanza ni los
procedimientos establecidos de la Organización.
73. Pero, como ya saben, hay muchas cosas que sólo se pueden
financiar con el presupuesto ordinario. Hemos hecho cuanto hemos
podido para introducir la máxima eficiencia en el uso de esos
recursos. Realizaré consultas durante las próximas semanas para
determinar la mejor manera de intentar conseguir un crecimiento
limitado de nuestro presupuesto ordinario.
74. He observado con satisfacción que, según las últimas
estadísticas, la proporción de contribuciones señaladas recibidas
durante 2000 fue del 87%, lo que representa la máxima tasa anual de
los últimos 15 años. Pero queda aún por pagar un monto considerable
de atrasos, y el pronto pago de las contribuciones pendientes es
esencial para que la Organización pueda funcionar eficazmente.
75. También examinarán ustedes durante esta reunión los primeros
resultados de nuestras actividades encaminadas a desarrollar y mejorar
las políticas de recursos humanos. Quisiera dar las gracias a todos
los que están impulsando esa tarea, en particular a los
representantes del personal de todo el mundo. Se prevén nuevas
reformas en materia de recursos humanos, especialmente en lo que
atañe a políticas de empleo y contratos de trabajo.
76. Durante el pasado año el personal de la OMS ha demostrado un
compromiso, una productividad y un dinamismo extraordinarios. Han
surgido retos difíciles, asociados a problemas sanitarios que han
sido noticia y que han dado lugar a debates políticos. Quienes
desempeñan las tareas cotidianas hacen sin embargo una labor
igualmente importante y muestran idéntica entrega. Muchas de esas
personas han padecido auténticas molestias, y algunas de ellas corren
serios peligros.
Señor Presidente:
77. Cuando asumió su cargo como primer Secretario General de las
Naciones Unidas, mi compatriota Trygve recibió el siguiente consejo:
«No somos ni una sociedad de eruditos ni una institución académica;
somos una gran organización política y social, y para nosotros la
realidad es importante: es la materia bruta de nuestro trabajo. La
fuerza y el poder de su influencia deben emanar no de alguna forma de
idealismo teórico, sino de una confianza optimista basada en los
hechos».
78. Esas palabras son hoy tan válidas como lo fueron en su día.
Debemos tenerlas todos presentes al iniciar esta semana y este año de
trabajo.
79. El actual contexto político carece de precedentes y brinda una
auténtica oportunidad. Hemos podido, unidos, aprovecharla y responder
a los cambios. Con el apoyo de todos ustedes, estamos trabajando
arduamente para transformar los compromisos en acciones, y las
acciones en resultados que cambien la vida de la gente.
80. Han surgido expectativas y estamos respondiendo a ellas.
Somos muy conscientes de que es necesario presentar auténticos logros
ante las comunidades y los países. Sólo así podremos obtener los
recursos adicionales que requiere, y merece, la acción sanitaria. El
objeto de mi compromiso permanente es que la OMS señale el camino, se
erija en referencia, y haga todo lo humanamente posible para asegurar
que se cosechen resultados. En función de eso se nos juzgará a todos,
y no podemos fracasar.
Muchas gracias.