Directora General

Reunión ministerial sobre la cobertura sanitaria universal

Dra. Margaret Chan
Directora General de la Organización Mundial de la Salud

Discurso de apertura de una reunión ministerial de la OMS y el Banco Mundial sobre la cobertura sanitaria universal
Ginebra, Suiza

18 de febrero de 2013

Excelencias, honorables ministros, colegas del Banco Mundial, señoras y señores:

El objetivo de avanzar hacia una cobertura sanitaria universal es obtener apoyos, en ocasiones apoyos muy entusiastas, a menudo apoyos de muy alto nivel.

Desde la publicación del Informe sobre la salud en el mundo de 2010, acerca de la financiación de los sistemas de salud, más de 70 países en desarrollo han solicitado la asistencia técnica de la OMS para llevar a cabo sus planes de avanzar hacia una cobertura sanitaria universal. La edición electrónica de dicho informe ha sido descargada más de 640 000 veces, ya sea en la versión resumida o en la completa.

Los países que ya han logrado ese objetivo intercambian sus experiencias, y, sin dejar de elogiar las iniciativas emprendidas, son también muy claros: esto es una lucha que lleva tiempo y que requiere un sólido compromiso político desde los más altos niveles gubernamentales.

El pasado septiembre participé en la presentación de una serie de artículos de la revista Lancet sobre la cobertura sanitaria universal en los que se muestra la incidencia positiva de la cobertura universal en los resultados sanitarios.

En ellos se examina además la transición hacia una cobertura universal desde el punto de vista político y económico y se ofrecen ejemplos de cómo se han llevado adelante las reformas de la financiación sanitaria en algunos países de bajos ingresos. Los comentarios que se expresan en tales artículos ofrecen un panorama más amplio del significado histórico de lo que actualmente se percibe como un movimiento.

Ayuda muchísimo que un respetado economista como Jeffrey Sachs se oponga enérgicamente a lo que él denomina “mentalidad perezosa”. Según esta manera de pensar, la imposición de tasas a los usuarios reducirá el consumo excesivo de servicios sanitarios o aumentará su valor a los ojos de los usuarios. Lo cual no es cierto: las tasas impuestas a los usuarios afectan a los pobres.

Hay que advertir además que las reformas de la financiación sanitaria son tan solo una parte del asunto. Los seguros de enfermedad aumentan las expectativas de los ciudadanos. La gente espera tener acceso fácil a medicamentos y servicios de calidad. Quiere recibir atención sanitaria de personas que se preocupen por su salud.

El compromiso con la cobertura universal también significa satisfacer estas expectativas. No debe castigarse a los más pobres ni tampoco defraudarlos. También el pasado año, la Asamblea General de las Naciones Unidas aprobó una resolución en que se apoya el objetivo de la asistencia sanitaria universal y se le confiere gran importancia en el programa de acción sanitaria mundial.

La resolución fue patrocinada por más de 90 países de todos los rincones del mundo, y fue aprobada por unanimidad. Inscrita en el marco de una iniciativa que algunos califican de “trascendental”, la resolución insta a los Estados Miembros a que elaboren sistemas sanitarios en que se evite el pago directo de grandes sumas en los lugares de prestación de la atención sanitaria.

La resolución los insta además a establecer mecanismos encaminados a mancomunar riesgos a fin de evitar que se incurra en gastos sanitarios catastróficos que conduzcan al empobrecimiento de los hogares. La resolución afirma asimismo el fuerte vínculo entre la cobertura universal y la Declaración Política de las Naciones Unidas sobre la prevención y el control de enfermedades no transmisibles.

Y hay otros vínculos, por supuesto. De hecho, un sistema sanitario diseñado para prestar asistencia sanitaria universal ofrece una sólida plataforma para hacer frente a los problemas de salud y para alcanzar todos los objetivos de salud de manera justa, integrada y eficiente.

En diversas ocasiones he manifestado mi compromiso personal con la cobertura sanitaria universal, que, a mi juicio, es el concepto más poderoso que puede ofrecer la salud pública.

Es además el mejor modo de cimentar los logros obtenidos en sanidad en los últimos diez años y de llevar a la práctica los más altos principios éticos de la salud pública. Es un poderoso factor de igualdad social y expresión última de equidad.

Este reciente entusiasmo por la cobertura universal se produce en un mundo en el que las desigualdades sociales y de ingresos, oportunidades y acceso a la atención sanitaria están alcanzando los mayores niveles registrados durante al menos medio siglo.

Cuánto me satisfaría observar que, en un momento en el que las políticas de diversos sectores están aumentando las desigualdades sociales, la salud llevara al mundo hacia una mayor equidad en cuestiones de importancia para todos los habitantes de este planeta.

Señoras y señores,

No hay una formula universal para alcanzar la cobertura universal. Cada país debe labrar su propio camino en esa dirección.

Cada paso que se da hacia la cobertura universal es una iniciativa intrínsecamente ligada a cada país, que debe originarse localmente y estar fuertemente arraigada en su cultura, sus instituciones políticas, el legado de su sistema sanitario y las expectativas de sus habitantes.

Uno de los principales objetivos de esta reunión es ofrecer a los países una plataforma de intercambio de experiencias en áreas específicas, haciendo especial hincapié en las reformas de la financiación sanitaria, con inclusión de la gestión de los intereses de política fiscal y macroeconómica y el recurso a incentivos financieros para fomentar la eficiencia, la asistencia sanitaria de calidad y la obtención de resultados.

Para que resulten más eficaces, los mecanismos de financiación compartida deberían establecerse paralelamente a un planteamiento de atención primaria de la salud: es la vía más barata; la utilización de los servicios de salud irá en aumento; y el gasto también. De esto no cabe duda.

No obstante, tales aumentos pueden equilibrarse mediante una prevención costoeficaz, la detección temprana y el tratamiento de muchas de afecciones en la comunidad o los hogares, estrategias que cobran aún más importancia en la medida en que el mundo se prepara para la avalancha de enfermedades no transmisibles.

El compromiso con unos servicios de salud eficientes y equitativos exige a las autoridades sanitarias que adopten determinadas decisiones básicas de índole política y refuerza su autoridad para ello.

Las autoridades pueden fijar los precios y las tasas, ajustar los incentivos destinados a los proveedores, introducir políticas que fomenten los medicamentos genéricos y racionalizar la utilización de tecnologías costosas. En algunos casos, los encargados de formular las políticas deben encontrar también el modo de establecer medidas para evitar el uso excesivo de los servicios de salud.

Debemos también reflexionar sobre una hiperutilización de las tecnologías sanitarias. A diferencia de muchos otros ámbitos de la innovación tecnológica, como los teléfonos móviles, cuyos dispositivos son cada vez más baratos y fáciles de utilizar, los avances en las intervenciones médicas suelen consistir en tecnologías de carácter aditivo y no sustitutivo.

Estos son algunos de los asuntos que se van a debatir.

Le agradezco al Banco Mundial el apoyo prestado y espero que se mantenga nuestra colaboración.

El avance hacia la cobertura universal no podrá lograrse mediante la actuación de los ministros de salud por separado, ni siquiera contando con el compromiso político al más alto nivel gubernamental, sino que es necesario un esfuerzo nacional concertado en el que colaboren estrechamente los ministros de salud y finanzas.

Espero que ustedes compartan también sus experiencias sobre el mejor modo de crear un diálogo entre ambos poderes del Gobierno. Antes de concluir, permítanme referirme a un comentario publicado en la serie Lancet.

En dicho comentario se habla de la iniciativa encaminada a lograr la cobertura sanitaria universal como de una “gran transición” que se está “manifestando en todo el mundo, que está cambiando los mecanismos de financiación de la sanidad y el modo de organización de los sistemas sanitarios”.

Sigamos considerando este punto de vista a medida que avance la reunión.

Gracias.

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