Directora General

Cambiar la arquitectura sanitaria mundial

Dra. Margaret Chan
Directora General de la Organización Mundial de la Salud

Alocución pronunciada en el simposio satélite de la OMS sobre uso estratégico de los antirretrovíricos:
unificar la prevención y el tratamiento del VIH
Conferencia Internacional sobre el Sida
Washington D.C., EUA

22 de julio de 2012

Honorables ministros, distinguidos delegados, señoras y señores: El mundo ha pasado las últimas tres décadas combatiendo a esta epidemia. Un plazo angustiosamente largo.

En el camino, nos hemos vuelto más decididos, y nuestros enfoques son más y más inteligentes, estratégicos, centrados, eficaces y costoeficaces.

Ahora, finalmente, hemos tomado la delantera. Estamos en condiciones de ganarle la partida al VIH, de invertir el curso de la epidemia y celebrar su fin.

El mundo moderno no había conocido un virus similar a éste, con su largo periodo de incubación, su capacidad para destruir el sistema de defensa del organismo, de resistir los enormes esfuerzos para hallar una vacuna o una cura definitiva, y con múltiples factores que lo hacen obstinadamente persistente.

La lucha no ha sido solamente contra un virus, sino también contra el estigma y la discriminación. Contra los misterios de la ciencia moderna, pero también contra las políticas que aumentan los comportamientos peligrosos.

Nos encontramos frente a un punto de inflexión. La dinámica ha cambiado. La epidemia ha cesado su expansión y se la está forzando a retroceder. Una epidemia en retroceso es más fácil de manejar. Aun así, no debemos hacernos ilusiones.

A medida que se abren nuevas oportunidades, aparecen nuevos retos, incluidos los relacionados con las dimensiones éticas y de derechos humanos.

¿Cómo es posible que las perspectivas para una enfermedad alguna vez considerada una sentencia de muerte hayan cambiado tan drásticamente? Hay muchas razones.

Las inversiones inteligentes en estrategias preventivas eficaces, como el uso de preservativos y la modificación del comportamiento.

Las incesantes y algunas veces ruidosas protestas de los activistas contra el estigma, la discriminación, los altos precios de los medicamentos, la injusta denegación de atención.

La disponibilidad de fondos, entro otros los provenientes de mecanismos de financiación nuevos como el Fondo Mundial y el Mecanismo Internacional de Compra de Medicamentos (UNITAID), pero también de fuentes nacionales.

El compromiso de alto nivel de los gobiernos, para atender a sus propios ciudadanos en muchos casos o para luchar contra la epidemia en otros países, con el Plan de Emergencia del Presidente de los Estados Unidos para el Alivio del Sida ( PEPFAR) como ejemplo estelar.

Las estrategias que lograron reducir el precio de los antirretrovíricos casi un 99% en menos de una década.

El perfeccionamiento constante de las estrategias y los enfoques operativos, con la modernización, la simplificación y la eficiencia como objetivos fundamentales.

Año tras año, los servicios fueron mejorando, y su prestación se simplificó y se hizo más asequible, incluso en las zonas más remotas del mundo.

La constante mejora y la simplificación de los regímenes terapéuticos beneficiaron a los pacientes y a los programas, y el tratamiento de primera línea recomendado, disponible en una sola píldora que se toma una vez al día, aumenta considerablemente las probabilidades de que los pacientes adhieran al tratamiento y disminuye el riesgo de aparición de farmacorresistencia.

Las investigaciones realizadas simplificaron considerablemente las pruebas para el diagnóstico y el seguimiento, incluidas las pruebas en el lugar de consulta que el personal sanitario puede realizar en comunidades y hogares, y que contribuyeron a normalizar aun más la enfermedad.

Estos y otros avances hicieron posible que hacia finales de 2011 más de 8 millones de personas, en los países de ingresos bajos y medianos, estuvieran recibiendo tratamiento antirretrovírico. Es un incremento de 27 veces respecto de 2002 y la ampliación más acelerada de una intervención salvavidas en la historia.

Y hay otros avances más recientes, como el marco del Tratamiento 2.0 del último año, introducido por la OMS y el ONUSIDA como nueva generación de recomendaciones terapéuticas. Este enfoque programático tiene cinco componentes y su objetivo es hacer que el tratamiento antirretrovírico sea más accesible, seguro, eficaz, simple, eficiente y asequible.

Otro avance reciente es un nuevo plan mundial, apoyado por líderes mundiales y respaldado por el asesoramiento técnico de la OMS, no solo para reducir la transmisión del VIH de la madre al niño sino para eliminarla completamente en 2015.

Pero por sobre todas las cosas, las oportunidades de dejar atrás esta enfermedad son el resultado de los adelantos científicos, que en la actualidad se producen a una velocidad gratificante.

Sin lugar a dudas, el avance más transformador en los últimos años es la verificación de que los medicamentos antirretrovíricos pueden noquear a la epidemia. No solo mantienen sanas a las personas y salvan vidas. También previenen las nuevas infecciones.

Los estudios indican que el inicio más temprano del tratamiento recomendado por la OMS en 2010 reduce significativamente la morbilidad y la mortalidad, y también tiene beneficios considerables en términos de prevención de la infección por el VIH.

Pero la pregunta crítica es: ¿podríamos salvar más vidas y detener más infecciones iniciando el tratamiento incluso antes?

Como ventaja adicional, el tratamiento antirretrovírico disminuye en hasta un 65% el riesgo de tuberculosis, una de las principales causas de mortalidad entre las personas que viven con el VIH.

En la actualidad, la base de datos probatorios es sólida. Los datos sólidos fundamentan políticas decididas.

Señoras y señores,

Hoy la tarea es unificar la prevención y el tratamiento del VIH. Este simposio contiene la palabra “estratégico” en su título.

La meta mundial acordada es el acceso universal. Nos esforzamos por alcanzar esta meta en un contexto de oportunidades sin precedentes, atenuadas por las demandas de sostenibilidad, en un entorno de austeridad financiera en casi todas partes. Es imperativo que la cobertura ampliada sea estratégica.

El argumento epidemiológico que sustenta nuestro optimismo es simple. Si menos personas se infecten y más reciben tratamiento, a la larga la epidemia se detendrá en seco. ¿Cuál es el momento óptimo para iniciar el tratamiento y cuán amplia debe ser la cobertura para interrumpir la transmisión en una población determinada? En la actualidad, simplemente no lo sabemos, pero se están realizando o planeando más de 50 estudios que ayudarán a responder a estas preguntas.

Mientras tanto, debemos usar estos medicamentos para la prevención y el tratamiento, del modo más estratégico y eficiente posible. Debemos combinarlos con otras estrategias de prevención establecidas, para ampliar la repercusión en la prevención en general.

Debemos aprovechar al máximo los recursos financieros de fuentes nacionales o externas. Y también los recursos humanos.

Los datos y la experiencia nos dicen que si dirigimos las intervenciones a las personas con mayor riesgo en las zonas con las tasas de transmisión más altas, la repercusión es importante y se minimizan los costos por infección evitada.

En los países con epidemia generalizada, un grupo numeroso y bien definido de las personas con alto riesgo es el de los compañeros sexuales no infectados en las parejas en las que el otro integrante ha contraído la infección por el VIH. Como se les informará, esta oportunidad ha sido examinada y perfeccionada a través de las consultas técnicas de la OMS.

La OMS apoya la realización de pruebas y el asesoramiento a las parejas, con revelación de los resultados a ambos integrantes, y ha publicado guías que permiten a los países adoptar esta opción. Es una manera lógica de utilizar estratégicamente los medicamentos, con gran repercusión en la prevención.

Otro aspecto sobre el que serán informados se refiere a las opciones para prevenir la transmisión del VIH de la madre al niño.

Al realizar las recomendaciones, la OMS toma en cuenta la viabilidad en términos operativos y programáticos; lo mejor para el paciente, y lo que es más probable que invierta el curso de la epidemia. La OMS y los numerosos expertos que la asesoran analizan también si la recomendación es costoeficaz en el corto plazo y permite ahorrar costos en el largo plazo.

Me complace personalmente ver que la consideración de todos estos factores nos permite dar mayor importancia a los regímenes terapéuticos que ofrecen lo mejor en materia de salud de las embarazadas, y no solo el tratamiento mínimo necesario para prevenir la infección en sus hijos.

Señoras y señores,

Al unificar la prevención y el tratamiento, estamos apenas comenzando a explotar los posibles beneficios de los antirretrovíricos.

El futuro se presenta extremadamente interesante y promisorio.

Si adoptamos las decisiones estratégicas apropiadas, podemos acelerar el impulso actual y aumentar los golpes que le estamos asestando a esta epidemia.

Muchas gracias.

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