Alerta y Respuesta Mundiales (GAR)

Enfermedad por el virus del Ebola en África Occidental — Actualización

Brote epidémico

La OMS está prestando apoyo a las autoridades nacionales en su respuesta al brote de enfermedad por virus del Ebola (EVE; antes conocida como fiebre hemorrágica del Ebola). Se ha confirmado que el brote está causado por una cepa de ebolavirus que tiene gran homología (98%) con el ebolavirus Zaire. Es la primera vez que se detecta la enfermedad en África Occidental. Los primeros casos se notificaron en zonas selváticas del sudeste de Guinea. El brote ha evolucionado rápidamente y se han notificado casos de EVE, algunos de ellos mortales, en varios distritos y en Conakry. También se han notificado unos cuantos casos sospechosos, algunos de ellos mortales, en países fronterizos, pero todos ellos habían estado en Guinea. Se han notificado casos confirmados en Guinea y Liberia.

El género Ebolavirus es, junto con los géneros Marburgvirus y Cuevavirus, uno de los tres miembros de la familia Filoviridae (filovirus). El género Ebolavirus comprende cinco especies distintas: ebolavirus Bundibugyo (BDBV); ebolavirus Zaire (EBOV); ebolavirus Reston (RESTV); ebolavirus Sudan (SUDV), y ebolavirus Taï Forest (TAFV). Las especies BDBV, EBOV y SUDV se han asociado a grandes brotes de EVE en África, al contrario de las especies RESTV y TAFV. En este brote, las muestras de los pacientes han sido positivas para EBOV.

Transmisión

Se considera que los huéspedes naturales del virus del Ebola en África son los murciélagos frugívoros. El virus se transmite de los animales salvajes a las personas mediante contacto con murciélagos frugívoros o a través de huéspedes intermediarios, como monos o cerdos que a su vez han estado en contacto con saliva o heces de los murciélagos.

Las personas pueden infectarse por contacto con animales infectados durante su sacrificio o por consumo de su sangre, lecho o carne cruda o mal cocinada.

Posteriormente, el virus se transmite de persona a persona por contacto directo con la sangre, secreciones u otros líquidos corporales de las personas infectadas, o por contacto con agujas u otros materiales contaminados.

Signos y síntomas

La EVE es una enfermedad vírica aguda grave (la tasa de letalidad puede alcanzar el 90%), que se suele caracterizar por la aparición súbita de fiebre, debilidad intensa y dolores musculares, de cabeza y de garganta, lo cual va seguido de vómitos, diarrea, erupciones cutáneas, disfunción renal y hepática y, en algunos casos, hemorragias internas y externas. Los resultados de laboratorio muestran disminución del número de leucocitos y plaquetas, así como elevación de las enzimas hepáticas.

El periodo de incubación (intervalo desde la infección hasta la aparición de los síntomas) oscila entre 2 y 21 días. Los pacientes son contagiosos mientras haya virus en la sangre y las secreciones, presencia que puede durar hasta 61 días después del inicio de la enfermedad.

Diagnóstico y tratamiento

Antes de establecer un diagnóstico de EVE hay que descartar otras enfermedades más frecuentes, como el paludismo, la fiebre tifoidea, la shigelosis, el cólera, la leptospirosis, la peste, las rickettsiosis, la fiebre recurrente, la meningitis, la hepatitis y otras fiebres hemorrágicas víricas.

El diagnóstico definitivo de la EVE se establece mediante pruebas de laboratorio. Como las muestras de los pacientes son una posible fuente de infección, las pruebas tienen que realizarse en condiciones de máxima contención biológica.

No hay vacunas ni tratamientos específicos. Los casos graves necesitan cuidados intensivos. Los enfermos suelen estar deshidratados y necesitar rehidratación por vía intravenosa u oral con soluciones hidroelectrolíticas.

Prevención

La concienciación sobre los factores de riesgo de esta infección y sobre las medidas de protección que se deben tomar es la única forma de reducir el número de infecciones y muertes humanas. Hay que evitar el contacto físico estrecho sin protección con los pacientes. Cuando los pacientes son atendidos en casa hay que utilizar guantes y equipo de protección personal, y hay que lavarse las manos antes de ponerse y, sobre todo, después de quitarse las prendas de protección personal, igual que después de visitar a los pacientes en el hospital o de cuidarlos en casa.

Casi todos los casos de transmisión del virus al personal sanitario se han producido cuando no se han observado las medidas básicas de control de la infección. El personal sanitario que atienda a cualquier paciente debe tomar las precauciones habituales, pero en los casos sospechosos o confirmados de infección por virus del Ebola hay que añadir otras medidas de control de la infección para evitar toda exposición a la sangre y otros líquidos corporales del paciente y todo contacto con materiales posiblemente contaminados.

En el caso de los pacientes fallecidos de EVE, la preparación del cadáver para la inhumación también conlleva un riesgo de transmisión del virus. Esos cadáveres deben ser inhumados rápidamente y en condiciones de seguridad.

Respuesta de la OMS

De forma coordinada con las autoridades nacionales y regionales y los asociados técnicos, la OMS ha enviado expertos que están ayudando a evaluar y controlar la situación. Se han establecido centros de aislamiento y un laboratorio móvil; se están proporcionando orientaciones sobre la prevención y el control de la infección y la atención clínica, y se están llevando a cabo actividades de concienciación y educación, movilización social y comunicación de riesgos en todas las zonas afectadas.

Cualquiera que haya estado en zonas donde recientemente se hayan detectado casos de EVE debe conocer los síntomas de la infección y buscar atención médica en cuanto aparezca la menor manifestación sospechosa.

El personal clínico que atienda a pacientes que hayan viajado recientemente a zonas afectadas y presenten síntomas compatibles debe tener presente la posibilidad de que se trate de casos de EVE. Algunos de los diagnósticos diferenciales a tener en cuenta en estos casos son el paludismo, la fiebre tifoidea, la shigelosis, el cólera, la leptospirosis, la peste, las rickettsiosis, la fiebre recurrente, la meningitis, la hepatitis y otras fiebres hemorrágicas víricas.

La OMS alienta a los países a que mantengan las medidas nacionales de preparación sanitaria y refuercen la vigilancia, en particular de enfermedades compatibles con la EVE, y a que examinen cuidadosamente todos los casos inusuales, a fin de garantizar la identificación y notificación de las infecciones humanas de acuerdo con lo dispuesto en el Reglamento Sanitario Internacional (2005).

La OMS no recomienda que se impongan restricciones a los viajes ni al comercio en relación con este evento.

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