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Reglamento Sanitario Internacional: formación en comunicación de riesgos

Mayo de 2014

El Sudán, al igual que muchos otros países, está expuesto a numerosas amenazas para la salud pública, como el cólera, la fiebre del Valle del Rift, sequías, inundaciones y peligros químicos, por citar solo algunas, y su capacidad para afrontarlas es limitada, como sucede en otros lugares.

Durante un reciente brote de fiebre del Valle del Rift, un experto del país señaló que los únicos instrumentos de que disponían para combatirlo eran las manos y las aptitudes de comunicación de unas pocas personas.

El Gobierno del Sudán es consciente de la obligación que le incumbe en virtud del Reglamento Sanitario Internacional (RSI) (2005) de evaluar y notificar las amenazas de salud pública y responder a ellas. En el RSI se especifican ocho capacidades básicas que son fundamentales para aportar una respuesta de salud pública; una de ellas es la comunicación de los riesgos.

La comunicación de riesgos es un proceso que ayuda a minimizar la mortalidad, la morbilidad y la discapacidad recabando la participación del público mediante un intercambio de información rápido y transparente y tomando en consideración sus características sociales, religiosas, culturales, políticas y económicas.

Ayudar a los países a aplicar cabalmente el RSI es una de las seis prioridades de liderazgo de la OMS. El Gobierno del Sudán pidió a la Oficina para el Mediterráneo Oriental de la OMS (EMRO) que le proporcionara apoyo para reforzar su capacidad en materia de comunicación de riesgos, sobre todo mediante la ampliación del número de personas especializadas en el tema.

En febrero de 2014 se celebraron una serie de cursos de capacitación, dirigidos por un equipo multidisciplinario del RSI de EMRO y expertos en comunicación de riesgos y creación de capacidad de la Sede y la Oficina de la OMS en Jartum, junto con homólogos sudaneses. En los cursos participaron el Centro Nacional de Enlace para el RSI (la oficina que se ocupa del enlace con la OMS para las cuestiones relacionadas con el RSI y problemas de salud pública) y otras entidades dedicadas a actividades de vigilancia, enfermedades zoonóticas y puntos de entrada.

Ninguna de esas personas eran comunicadoras de formación, pero todas ellas trabajaban en ámbitos en que la comunicación es crucial. A partir de ese pequeño grupo, la capacitación se amplió a otras 200 personas, incluidos oficiales técnicos, personal del Ministerio de Salud, funcionarios encargados de temas de salud animal y agricultura, así como responsables de la seguridad alimentaria, química y nuclear, los puertos de entrada y la defensa civil. Para empezar, la capacitación se centró en las técnicas de comunicación básicas, especialmente en cómo crear confianza en las comunidades.

Los participantes aprendieron a analizar las necesidades de su público y a aprovechar los instrumentos ya desarrollados por el Ministerio Federal de Salud, desde mapas y carteles hasta mensajes en la radio y de texto y una línea telefónica directa que los ciudadanos pueden utilizar para obtener información y asesoramiento y expresar sus opiniones. El país tiene un enorme interés por la información sobre la salud y, según un instructor, los participantes «devoran los temas de salud».

Como resultado de esa actividad de capacitación, el Sudán está elaborando un plan nacional de comunicación de riesgos que abarcará una amplia gama de problemas de salud pública. Actualmente se está preparando una segunda reunión nacional, en la que se examinará el plan y se proporcionará formación a profesionales de los medios de comunicación, trabajadores sanitarios y otros asociados.

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