Acerca de la OMS

Cambiar de oficina, cambiar de trabajo

El Dr. Howard Sobel habla de sus cambios de trabajo en el contexto de la política de movilidad y rotación de la Oficina Regional para el Pacífico Occidental.

La Dependencia Común de Inspección de las Naciones Unidas destacó la política de movilidad y rotación de WPRO adoptada en 2009 y recomendó que la OMS formulase una política de movilidad que abarcara toda la Organización. Entre 2010 y 2012, 36 funcionarios de WPRO han cambiado de destino dentro de la Región en el marco de esa política de movilidad. Veamos cómo describe un funcionario su experiencia:

El Dr. Howard Sobel ha trabajado para la OMS desde 1999, con una interrupción de algunos años durante los cuales trabajó para una ONG con sede en Washington, D.C., en un campamento de refugiados en Uganda, y como profesor ayudante en la Universidad Johns Hopkins. En la OMS ha trabajado en la Sede y en las oficinas de país de Guyana, Camboya y Filipinas. Actualmente trabaja en la Oficina Regional para el Pacífico Occidental.

Háblenos un poco de usted. ¿Qué formación tiene?¿Cuánto tiempo ha trabajado en la OMS?

Dr Howard Sobel (HS): Soy internista, pediatra y especialista en medicina preventiva, de modo que tengo una triple formación. En 1999 empecé a trabajar con la OMS en Guyana, donde fui el oficial del EPI [programa ampliado de inmunización]. Practiqué también la atención maternoinfantil, y es que en los países a menudo es imposible limitarse a un solo tipo de trabajo.

¿Y adónde fue después de Guyana?

HS: Después de Guyana trabajé en una ONG en Washington D.C., y luego en un campamento de refugiados en el norte de Uganda. Después fui profesor ayudante en la Universidad Johns Hopkins. Volví a la OMS y trabajé en Ginebra de 2001 a 2003 en el departamento de VIH. En 2003 me trasladé a la oficina de la OMS en Filipinas para trabajar en el EPI, pero al final pasé a ser el jefe de equipo de salud maternoinfantil [MCH]. En 2010 me trasladé a Camboya para ocupar el puesto de jefe de equipo de MCH. El equipo abarca la salud materna, la salud infantil, el EPI, la nutrición y otros aspectos. Y por último he pasado a ser el jefe de equipo de MCH y nutrición de la Oficina Regional.

Después de 7 años debía de sentirse usted casi como en casa en Filipinas. ¿Le resultó difícil adaptarse a Camboya?¿Con qué problemas se encontró?

HS: Durante los primeros cuatro años, cuando surgía una dificultad en cierto modo tendía a restarle importancia, porque también hay momentos agradables. Pasados unos cuatro años, cuando las cosas se torcían un poco me decía a mí mismo 'quizá es el momento de tomar las riendas’, y afortunadamente cada vez que seguí en la brecha sucedieron también grandes cosas ese año.

Pero el traslado a Camboya fue una gran experiencia... Habiendo conocido sistemas muy distintos, culturas muy distintas, situaciones muy distintas, al empezar a trabajar en otro país, si se ha adquirido una buena experiencia y se afrontan las cosas con sentido práctico, encuentra uno muchas más similitudes que diferencias en su trabajo.

Al llegar a Camboya realmente acometí mi labor con gran ilusión, gracias a la rica experiencia adquirida en Filipinas; fue estupendo por esa razón. Al principio fue duro para la familia, porque mi hijo estaba arraigado en Filipinas, pero cuando llegó a Camboya se convirtió en el favorito de profesores y alumnos por igual. Era querido por todo el mundo, y se convirtió en una persona capaz de hacer un montón de cosas. Pasamos muchas noches tristes antes de que me decidiese a regresar, y no fue una decisión fácil para la familia, pero él llegó aquí y logró adaptarse pronto, probablemente antes que yo a mi puesto actual. No ha acusado el desgaste, y de hecho gracias a su estancia en Camboya regresó como un muchacho muy maduro, que tiene ahora casi 16 años.

¿Qué enseñanzas cree que pueden extraer la Sede y otras regiones del sistema de WPRO?

HS: Yo puedo hablar de mi propia experiencia, que fue positiva. Mi opinión personal es que casi todos los oficiales técnicos de la Oficina Regional y de la Sede deberían tener diferentes experiencias, para que entiendan que a veces lo que se promueve en las altas instancias, sencillamente, no se puede aplicar cuando estás en el país. Cada semana recibía documentos o peticiones que en buena parte carecían de sentido para mis colegas nacionales. Desarrolla uno muchas aptitudes importantes gracias a la experiencia en el país, y creo que eso es algo que le falta a muchas personas. Espero que no sea demasiado tarde para muchos de ellos, pero me parece necesario que todo el mundo adquiera esa experiencia al empezar a formular estrategias regionales o planes de acción mundiales.

Aunque había trabajado ya antes en otros países, ir a Camboya en esa etapa de mi carrera fue una experiencia muy provechosa, pues amplió mucho mis horizontes, consolidó realmente lo que había aprendido en Filipinas y me permitió aplicarlo en un país que es casi lo contrario desde muchos puntos de vista.

¿Pero cree usted que la rotación es un principio válido para cualquiera?

HS: Creo que todo el mundo debe moverse y vivir distintas experiencias, y a la OMS en especial eso le va muy bien. Un ejemplo es el gran cambio que viví cuando me enviaron a Ghana para ayudarles a llevar a cabo una campaña contra la poliomielitis. Fue fantástico porque llevaba conmigo la experiencia de Filipinas y conocí una cultura distinta, pero que sin embargo tenía muchos puntos en común: vi en seguida que Ghana tenía los mismos problemas que Filipinas, pese a que la situación es muy diferente. Creo que todo el mundo debería exponerse a distintos entornos.

De modo que ¿es la rotación algo aconsejable para todo el mundo? No puedo afirmar que lo sea para todos, pero creo que la gente debería estar abierta a experiencias de diverso tipo, y la rotación es una manera de intentar que el personal permanezca abierto de miras.

Muchas gracias, pero permítame una última pregunta. ¿Se ve usted rotando de nuevo, o cambiando de país, o está dispuesto a considerar cualquier posibilidad?

HS: No es probable que me traslade a otro país en los próximos dos años, desde luego, y tampoco incluso en los dos años siguientes. Pero, como le decía, no me pongo límites, estoy abierto a todo.

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